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Los errores de Harry y Meghan

Económicamente se habla de que han ganado 100 millones de dólares con su docuserie estrenada en Netflix, pero su imagen pública no sale demasiado favorecida

Los errores de Harry y Meghan
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Patrycia Centeno
Patrycia Centeno

Experta en comunicación no verbal.

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En Buckingham descansan aliviados. A la espera de los nuevos tres episodios de la próxima semana de la docuserie 'Harry y Meghan' estrenada en Netflix, los duques de Sussex parece que la han pifiado. Económicamente se habla de que han ganado 100 millones de dólares, pero su imagen pública no sale demasiado favorecida. Hasta yo, republicana pero a quien le resultaba difícil elegir entre Kate y Meghan, he acabado algo hastiada de la pareja díscola. Y mira que como romántica y sensiblera que soy podrían tenerme fácilmente en el bote: es una historia de amor y Harry plantea la protección de su esposa como aquel hijo traumatizado por no haber podido salvar a su madre del acoso mediático y el maltrato de la familia real. Sin embargo, he acabado desconfiando de ellos. Estos son algunos de los puntos en los que no han acertado: 

  • Manipulación. Ya cuando lanzaron los dos avances se detectaron hasta tres imágenes falsas. Queriendo ofrecer la impresión del acoso mediático al que los someten, utilizaron momentos totalmente ajenos a ellos y su historia. Una fotografía de cientos de reporteros gráficos apuntando con sus cámaras pertenecía en realidad al estreno de una película de 'Harry Potter'. Las otras corresponden al juicio de una 'celebrity' británica y al seguimiento del abogado de Donald Trump. Seguramente el acoso de la prensa es totalmente cierto, pero si utilizas material engañoso para probarlo, la verdad pierde valor. 

  • Diario audiovisual. Desde que se hizo pública su relación, cuentan que un amigo les aconsejó que cada día se grabaran explicando lo que sentían y pasaba por si algún día lo necesitaban. Una especie de diario emocional audiovisual que ahora les sirve para nutrir su propia docuserie. Raro.

  • ¿Autocrítica? Creo que estábamos decididamente predispuestos a culpar a la familia real de todos los males de la pareja (incluso, si profundizamos, de los del mundo), pero al no encontrar ni un solo momento en que se planteen una solo autocrítica sobre su comportamiento o una pizca de duda de si podrían haber actuado de un modo diferente empiezas a sospechar de su desmedido victimismo. 

  • No sabía nada. Meghan, quien residía en Canadá y a la que se presenta como una activista muy comprometida con asuntos sociopolíticos desde edades tempranas, insiste en que antes de conocer a Harry no conocía a la familia real británica. Vale, pongamos que como la mayoría de estadounidenses no tiene cultura general. Pero que tu amiga te diga que te ha preparado una cita con el príncipe Harry y tú no vayas a buscar en Google quién es no cuela. ¡Menos cuentos, Caperucita!

  • Protocolo youtuber. Asegura Meghan que no recibió ninguna ayuda protocolaria y que tuvo que recurrir a tutoriales en Youtube para aprenderse el himno o cómo comportarse… Al abordar este asunto es cuando se produce una de las mejores escenas. Meghan se mofa gestualmente de cómo tuvo que hacer una exagerada reverencia al conocer a la reina. Harry, incómodo, mira fijamente a su mujer, sonríe entre dientes y aparta la mirada (no te pases, querida).

Entretodos

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  • Antirracista, ahora… Más allá de imágenes íntimas con sus hijos, no aportan contenido novedoso. Acusar a la familia real de racista ya lo hicieron con Oprah. Aquí, incluyen a la prensa y al pueblo británico: “Antes de llegar a Londres nunca me habían catalogado de negra”, confiesa la actriz. También relacionan Brexit y xenofobia y Commonwealth y esclavismo (obviedades históricas). Se menciona la foto de un joven Harry disfrazado de nazi. El príncipe asegura que fue “el peor error” de su vida, que en su momento habló con víctimas del Holocausto y que ahora, con hijos mestizos, su perspectiva es distinta…

  • Utilizar a Diana. Cuando se demostró que la entrevista de la BBC que le realizaron a Lady Di fue una trampa, el príncipe William pidió que no se volviera a emitir. En la serie aparece un extracto. Aunque ya no se hable con su hermano, un gesto feo por parte de Harry.

  • Kate, la mala. Meghan se marca un publireportaje sobre lo inteligente, caritativa e independiente que es. Luego menciona que cuando conoció por primera vez a Kate Middleton esta no la abrazó porque “es muy formal”. Una lección informal de cómo insinuar que tu cuñada es fría y distante.