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No fue el 4 de julio | + Historia

Hoy es del día nacional de Estados Unidos porque sus ciudadanos conmemoran la declaración de independencia. Lo curioso es que este hecho en realidad no se produjo el 4 de julio de 1776, sino dos días antes.

La Declaración de Independencia pintada por John Trumbull en 1818 (US Capitol)

La Declaración de Independencia pintada por John Trumbull en 1818 (US Capitol) / John Trumbull

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Xavier Carmaniu Mainadé
Xavier Carmaniu Mainadé

Historiador

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No hace falta haber nacido en Wisconsin, Ohio, Nebraska o Illinois para saber que hoy es el día de los Estados Unidos, el 'Independence Day' como lo llaman allí. En el imaginario colectivo se ha construido la idea de que tal día como hoy de 1776, las 13 colonias que el imperio británico tenía en Norteamérica decidieron emanciparse. Ahora bien, los hechos que marcan la historia nunca son fruto de una sola jornada.

El proceso de independencia de EEUU comenzó durante la década de 1760. La razón principal que sirvió de semilla para que eso pasara fue que los habitantes de las colonias no se sentían bien tratados por la metrópoli. Sobre el papel eran ciudadanos británicos como los demás, pero la realidad era distinta. Londres los machacaba a impuestos y se sentían discriminados, como si fueran ciudadanos de segunda. Esto hizo que algunos notables de las colonias reclamaran una mejor atención por parte de las autoridades del Imperio de Su Graciosa Majestad, pero no les hicieron caso.

El resultado fue que empezaron a surgir organizaciones clandestinas que planteaban la separación. Sus miembros estaban convencidos de que creando un estado propio las cosas les irían mejor. En ese contexto, además, se produjeron algunos incidentes, sobre todo en Boston, que se convirtió en el epicentro de la revolución. Desde Londres se creyó que reprimiendo a los rebeldes con mano dura se acabarían las protestas, pero ocurrió justo lo contrario y se fue hacia un conflicto bélico.

Mientras, representantes políticos de las 13 colonias se reunieron para discutir cómo declarar la independencia. En junio de 1776 celebraron un encuentro para ponerse de acuerdo e iniciar el proceso, pero no todos los delegados lo veían claro y se decidió esperar unas semanas para conseguir la unidad de todos los territorios para poder ofrecer un frente cohesionado. El nuevo encuentro se produjo el primer día de julio y el 2 votaron a favor de la independencia. John Adams escribió a su esposa eufórico para explicarle que esa jornada que acababa de vivir pasaría a la historia y que sería recordada por las futuras generaciones. Se equivocó. Lo que ha quedado marcado en el calendario es el 4 de julio, el día en que el Congreso de delegados acordó adoptar la Declaración de Independencia redactada, entre otros, por Thomas Jefferson. Aquella declaración fue impresa y distribuida para ser leída en las plazas y en las iglesias de pueblos y ciudades. En todas partes fue recibida con alegría y se produjeron celebraciones espontáneas. Nadie organizó nada.

Y al año siguiente casi ocurre lo mismo. El 3 de julio las autoridades del nuevo país se dieron cuenta de que se habían olvidado de celebrar el primer aniversario de la votación y por eso aprovecharon lo del día 4 como excusa. Quizás si no hubieran sido tan despistados, Tom Cruise habría rodado 'Nacido el 2 de julio'.

De todas formas, en aquellos momentos la Declaración de Independencia no era un texto tan mitificado. Esto fue un proceso lento que se produjo con el paso del tiempo. A finales del siglo XVIII, cuando todavía había un partido federalista que quería acercar posiciones con Londres, algunos intentaron restar importancia a los eventos de julio de 1776. Solo una parte de la clase política de los flamantes EEUU reivindicaba el simbolismo del texto redactado por Jefferson.

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Todo cambió a partir de la década de 1820 por dos razones. La primera es que en 1812 los Estados Unidos derrotaron a los británicos en una nueva guerra en la que Londres intentaba recuperar las antiguas colonias. Esto alimentó el sentimiento de identidad propia de muchos estadounidenses. Y la segunda es que las nuevas generaciones, nacidas después de 1776, fueron conscientes de que eran testigos de los últimos momentos de vida de los 'padres fundadores'. Entonces se vivió una auténtica fiebre para poner en valor sus trayectorias personales y, sobre todo, tratar de dejar constancia de lo que habían hecho. Entre estas cosas estaba, obviamente, la Declaración de Independencia, que entonces sí se convirtió en un texto de referencia fundacional para los ciudadanos de Estados Unidos de Norteamérica.


Padres fundadores

Para acabar de añadir más mística a la fiesta del 4 de julio, dio la casualidad de que ese día de 1826 murieron John Adams y Thomas Jefferson. Ambos son considerados dos de los 'padres fundadores' de EE.UU. Tras George Washington, Adams fue el segundo presidente del país y durante su mandato Jefferson fue su vicepresidente y, además, después le sucedió en el cargo.