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Qué son las plantas suculentas y principales variedades

  • Su capacidad para almacenar agua convierte a este tipo de vegetales en un elemento básico de decoración para interioristas y jardineros

Jardín de plantas suculentas.

Jardín de plantas suculentas.

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Vega S. Sánchez
Vega S. Sánchez

Periodista

Especialista en animales, plantas y curiosidades

Escribe desde Barcelona

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Lo primero que hay que tener en cuenta es que las plantas suculentas o crasas no son en sí una familia de plantas, sino que es una forma de clasificar a aquellos vegetales con unas características comunes, como que tienen algún órgano especializado en el almacenamiento de agua -ya sea las hojas, el tallo o las raíces- en cantidades mayores que las plantas sin esta adaptación. “Son varias familias con adaptaciones climáticas similares (coloración de los tejidos, tejidos engrosados, ceras protectora y pelos blanquecinos para reflectar la radiación solar) pero especies distintas”, argumenta la experta en ecofisiología vegetal y doctora en biología Teresa del Río.

Es por esa capacidad para almacenar agua por lo que las suculentas se han convertido en un elemento básico de decoración para interioristas y jardineros, que hacen auténticas maravillas ornamentales con este tipo de plantas en jardines verticales, por ejemplo.

Resistentes y fáciles de cuidar

Gracias a este órgano que almacena el agua, las suculentas son resistentes y fáciles de cuidar. En invierno apenas necesitan ser regadas una vez al mes y en verano, con una a la semana basta. A la hora de regarlas, hay que tener cuidado en no encharcar las raíces y no humedecer demasiado la tierra.

Una forma fácil para evitar un exceso de agua es regarlas desde abajo si las tenemos en una maceta: se introduce la maceta hasta la mitad en un recipiente con agua durante 5 minutos y luego se deja que drene el exceso de agua. De esa forma se consigue regar sin que el agua afecte a la base de la planta ni al tallo.

Abundante luz solar

Hay que tener en cuenta que, si bien no necesitan mucha agua para sobrevivir y crecer, las plantas suculentas sí necesitan mucha luz solar, que deben recibir en abundancia durante bastantes horas al día. Sin embargo, también hay que saber que algunas variedades de suculentas no toleran bien una exposición prolongada a la luz solar directa, por lo que habrá que ubicarlas en una zona donde reciban sol de forma directa unas horas al día, pero que también tenga momentos de sombra.

Miles de suculentas

Hay miles de especies de suculentas, clasificadas en varias familias. La mayoría de estas plantas pertenecen a las aizoáceas, a las cactáceas, a las crasuláceas y a las euforbiáceas, con más de mil especies cada una.

Familias como las apocináceas también tienen especies suculentas de variedades y diseños coloridos que es conveniente tener en cuenta a la hora de decorar un jardín. Pero cuatro de las suculentas más comunes son las Lithops o plantas piedra, los cactus, los agaves o las Aloe vera.

Lithops o plantas piedra

Aunque su morfología recuerda claramente a una piedra, es una planta carnosa que suele estar formada por dos hojas divididas por una fisura. Es a través de esa rajita por donde suelen brotar las flores, que son pequeñas y se asemejan a las margaritas y, tras un ciclo completo de un año y cuando las hojas antiguas se van marchitando, por donde salen las nuevas hojas. Son originarias de las regiones del sur de África, donde apenas llueve en todo el año y, como buena suculenta, tienen una gran capacidad para almacenar agua y son capaces de sobrevivir en situaciones de gran escasez, tomando la que necesitan de la niebla o el rocío. Eso sí, necesitan mucha luz directa. Existen hasta 109 variedades de Lithops, que adoptan diferentes formas y colores. Hay que tener en cuenta que, en su entorno natural, crecen entre las piedras y es por su asombrosa capacidad de adaptación por lo que evitan ser devoradas por los animales.


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Cactus

De la familia Cactaceae, los cactus son el mejor ejemplo del poder de adaptación de las plantas suculentas y por eso presentan apenas un tallo o una columna en donde se almacena el agua y un recubrimiento lanoso que ayuda a protegerse del calor. Esta familia es originaria de América. Sin embargo, hay al menos una excepción -Rhipsalis baccifera- que está extendida en África tropical, Madagascar y Ceilán. Durante el verano, un riego cada 10 días puede ser correcto como referencia; en primavera y otoño se deben espaciar más. Mientras dure el frío invernal prácticamente no hará falta regar. En general, los cactus necesitan luz solar directa y es fácil detectar cuando eso ocurre, porque se ahílan.


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Agave

Este género de plantas suculentas (algunas son más crasas que otras) es originario de las regiones más áridas de México y del sur de Estados Unidos y destaca por sus variadas aplicaciones, siendo la culinaria y la decorativa las más comunes. Existen numerosas especies de agave, siendo las más comunes Agave americana, Agave attenuata y el Agave tequilana. Esta última tiene gran protagonismo económico en zonas como Jalisco y en todo México en general, pues es la materia prima con la que se elabora su bebida más autóctona: el tequila. Pero también se utiliza para hacer mezcal o edulcorantes, como el sirope de agave. Sus hojas, dependiendo de la variedad que sea, son más o menos crasas y en ellas se almacenan agua y nutrientes. Los agaves, sea cual sea la especie, necesitan estar plantados a pleno sol, pues crecen mejor si reciben luz solar directa en todas las épocas del año. Y en cuanto al riego, no toleran los encharcamientos y basta con regarlo una vez al mes en invierno (con más frecuencia si está en maceta) y dos veces al mes en las épocas más calurosas.


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Aloe vera

De alrededor de 300 especies de Aloe, se ha demostrado científicamente que son cuatro tipos los que presentan mayores propiedades medicinales: Aloe barbadensis Miller, Aloe perryi Baker, Aloe ferox y Aloe arborescens. El Aloe vera se cultiva como planta decorativa, para usos medicinales, en cosmética e incluso para la alimentación en algunos países. Originaria de África, específicamente de la península Arábiga, su nombre genérico Aloe proviene del término árabe 'alloeh', que significa 'sustancia brillante y amarga'. Durante el invierno, esta especie puede entrar en estado de latencia, por lo que se deben suspender los riegos, sobre todo si está en el exterior. En zonas demasiado frías es mejor mantenerla en el interior o en invernaderos con calefacción. Es una planta suculenta que, como casi todas, demanda pleno sol, aunque en las horas centrales del día es mejor que le dé algo de sombra. Si las hojas se ponen marrones, será que han recibido demasiado sol.

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