Ir a contenido

Gente corriente

Mariona Badenas: "En la misión no me llamaban comandante, sino Mariona"

La joven astrofísica acaba de volver de una expedición de investigación al desierto de Utah, donde se replican las condiciones de una misión real a Marte.

Gemma Tramullas

Mariona Badenas: "En la misión no me llamaban comandante, sino Mariona"

JORDI COTRINA

Aquella niña que durante las vacaciones se bañaba en el mar de estrellas que era el cielo nocturno de Tarifa (Cádiz) acaba de volver de la misión LATAM-III a la Estación de Investigación del Desierto de Marte (MDSR, en sus siglas en inglés) en el desierto norteamericano de Utah, donde ha experimentado cómo serían las condiciones de una expedición real a Marte. La Fundació Catalana per a la Recerca i la Innovació (FCRi) difunde la experiencia de la astrofísica Mariona Badenas, que a sus 25 años ha sido la primera catalana en coliderar una tripulación internacional en las instalaciones de la Mars Society, que promueve la exploración del planeta rojo.

¿Qué siente cuando la llaman comandante Badenas?

Éramos dos comandantes en la misión y nadie me llamaba así, sino simplemente Mariona porque al final estás en familia. Supongo que es cuestión de estilos de liderazgo y yo trato de minimizar las jerarquías.

Siete personas conviviendo dos semanas en un cilindro de 8 metros de diámetro es un reto. 

La estación MDSR se construyó en parte para investigar qué pasa cuando metes a un grupo de gente aislada en medio del desierto con una falta brutal de comunicación y de recursos. Para mí el problema no ha sido la falta de privacidad, sino la comida deshidratada. Teníamos un pequeño invernadero con lechugas y tomates y cuando podía comerlos me volvía loca de alegría.

Al final los problemas son más cotidianos que técnicos.

Cuando el ser humano pueda viajar a Marte creo que estará muy preparado a nivel técnico y las dificultades vendrán más por factores de la psicología humana y de situaciones cotidianas como comer, ducharse… Nosotros nos duchábamos cada 4 o 5 días y si algo se estropeaba teníamos que apañarnos. Hubo algunas tensiones pero lo hablamos y desde la honestidad y el respeto todo se soluciona.

Durante un tiempo compaginó la astrofísica con la historia del arte.

Para mí están muy conectadas, por eso fui a estudiar con una beca a la universidad de Yale. Allí te animan a formarte en distintos campos de ciencias y humanidades y pude hacer clases de historia del arte. Un día estaba estudiando un cuadro de Paul Gauguin titulado ¿De dónde venimos? ¿Quiénes somos? ¿A dónde vamos?  y justo después, en clase de cosmología, el profesor nos dijo que nos iba a explicar de dónde venimos y hacia dónde vamos a través de una ecuación. Ambas miradas son importantes para tener una visión global del mundo.

Entretodos

Publica una carta del lector

Escribe un post para publicar en la edición impresa y en la web

¿Antes de salir a destruir otros planetas, no deberíamos poner orden en el nuestro?

El pensamiento de intentar hacer las cosas mejor está muy presente en la comunidad aerospacial y académica pero también hay empresas privadas que solo buscan el beneficio económico. Llegar a un asteroide para extraer sus recursos y venderlos en la Tierra genera muchas preguntas: ¿A quién pertenece este asteroide? ¿A la humanidad o a la empresa que llega primero? Hay mucha gente buscando soluciones para que el espacio sea más democrático.

Su familia tiene recursos y usted estudió en una escuela privada. ¿Todo el mundo puede ser astronauta?

Me siento muy afortunada por la educación y el apoyo que he recibido, pero todo lo que he hecho ha sido porque me ha gustado, no con la idea de ser astronauta porque es muy difícil y si haces las cosas para conseguir algo y luego no lo consigues eso genera mucha frustración.

¿Tenía referentes familiares?

En mi familia hay farmacéuticos y médicos, pero ningún ingeniero ni físico. Mi abuela quiso estudiar Física pero su padre le dijo que Farmacia era más para mujeres. Siempre he sentido su presencia como una fuerza motivadora. Recuerdo estar en Kazajistán para ver el lanzamiento de un cohete tripulado. Era de madrugada, el suelo vibraba y el ruido era atronador. Fue una experiencia casi mística y allí, de alguna forma, estaba mi abuela presente.

Su carrera sí que avanza como un cohete. En agosto se va a hacer el doctorado al Massachusetts Institute of Technology (MIT).

Voy a hacer un doctorado en ciencias planetarias. Mi interés actual son los exoplanetas, que orbitan fuera del sistema solar, y la búsqueda de vida más allá de nosotros. También quiero hacer gestiones para formar una tripulación catalana que vaya a investigar a la estación MDSR.