30 sep 2020

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Gente corriente

Luis Monzón: "Si se perdía la librería, se perdía todo en el barrio"

El presidente de Barceloneta Alerta relata cómo resucitaron la única librería del barrio con un crédito avalado por 130 vecinos.

Gemma Tramullas

Luis Ignacio Monzón presidente de la Asociación Barceloneta Alerta ante la Llibreria la Grada, que acaba de ser reabierta.

Luis Ignacio Monzón presidente de la Asociación Barceloneta Alerta ante la Llibreria la Grada, que acaba de ser reabierta. / MARTÍ FRADERA

¿Qué es poesía?, dices mientras clavas / en mi pupila tu pupila azul. / ¿Qué es poesía? ¿Y tú me lo preguntas? Poesía… eres tú. Con estos versos de Bécquer en el escaparate, la veterana librería La Garba de la calle Maquinista, la única que queda en el barrio de la Barceloneta, reabría sus puertas la semana pasada gracias al compromiso económico de 130 vecinos. Luis Monzón (Vitoria, 1958) relata cómo se gestó el más poético de los proyectos comunitarios de la asociación Barceloneta Alerta que él preside.

¿Usted es de la Barceloneta?

No, yo vivo desde hace 40 años en el barrio de Sant Pere. En 2012 estaba en paro, tenía 52 años y no sabía qué hacer con mi vida. Pero hice un curso para desempleados que me abrió nuevas perspectivas y conocí el banco del tiempo. “Otra cosa no tengo, pero tiempo tengo mucho, ¿por qué no hacer algo social?”, pensé.

Acabó ayudando a coordinar el banco del tiempo de la Barceloneta.

Poco a poco me fui empapando de la realidad del barrio y descubrí la mentalidad luchadora de su gente. Yo era de los que pensaba que nadie hace nada por nadie, pero aquí los vecinos intentan luchar por las cosas. Tres años después tocaba renovar la junta de la asociación Barceloneta Alerta y como no había candidatos a presidente decidí presentarme.

¿Usted era cliente de la librería?

Había entrado alguna vez a comprar material de oficina. La Garba abrió hace 40 años como una cooperativa y una de las fundadoras fue Pilar Malla, que fue quien le puso el nombre de La Garba. Ella está ahora en la junta de nuestra asociación, así que ha sido como cerrar un círculo.

La Garba empezó como cooperativa y ha resucitado como proyecto comunitario. Otro círculo que se cierra.

En el barrio quedan pocas tiendas de toda la vida y cuando supimos que el propietario se jubilaba en diciembre pasado pensamos que si se perdía la librería se habría perdido todo en el barrio. Al dueño le habían hecho ofertas muy suculentas para alquilar el local pero rebajó sus expectativas con nosotros porque le hacía ilusión que La Garba continuara.

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La reacción de los vecinos fue espectacular.

Necesitábamos 40.000 euros y en Coop57 nos hablaron de los avales personales mancomunados [en los que las personas responden de un parte del préstamo]. El aval mínimo es de 100 euros y hay alguno de 1.000 euros. En solo tres semanas conseguimos avales de 132 personas y 2 entidades.

¡Bravo!

Ahora solo hace falta que la gente entre a comprar. Tuvimos que abrir muy rápido para llegar a tiempo de Sant Jordi y las estanterías aún están un poco vacías. Estamos a punto de arrancar un crowfunding para no ir tan justos.

El proyecto es ambicioso.

Es el más difícil que hemos hecho y somos conscientes de que es una locura, pero no podíamos dejar perder La Garba. Ya teníamos una experiencia previa con La Guingueta Proa a la Mar, un chiringuito cuyo objetivo es la inserción laboral de personas del barrio en paro. La Guingueta es una iniciativa de Barceloneta Proa a la Mar y nuestra asociación lleva la gestión comercial. Entre estos proyectos y otros subvencionados damos trabajo a 14 personas.

¿La Garba tendrá alguna especialidad?

Formaremos un grupo de gobernanza con los avaladores que quieran aportar sus ideas porque aquí todo se decide entre todos. Estamos en el Pla Comunitari y todo lo que hacemos tiene esta mentalidad comunitaria y está basado en los valores de la economía social y solidaria y del empleo digno. Esto no lo hacemos para nosotros, sino para las personas. Si un día la librería da beneficios se destinarán a otros proyectos para el barrio.