26 nov 2020

Ir a contenido

Gente corriente

Junyi Sun: "Mi vida tiene paralelismos y cruces con la de Bruce Lee"

El bailarín y coreógrafo trata el tema de la identidad a través del héroe de las artes marciales.

Gemma Tramullas

Junyi Sun: "Mi vida tiene paralelismos y cruces con la de Bruce Lee"

Además de la famosa frase "be water, my friend" ("sé como el agua, amigo mío") acuñada por Bruce Lee, el mito de las artes marciales también decía que lo más difícil era expresarse a través del movimiento de forma honesta, sin mentirse a uno mismo. Ese es el objetivo de Junyi Sun (València, 1987), bailarín y coreógrafo de la compañía Kernel Dance Theatre, que trata temas como la identidad a través de un lenguaje que integra la danza contemporánea, el teatro y las artes marciales.

El título de su primer solo, Am I Bruce Lee, tiene gancho.
He cogido el título del documental I Am Bruce Lee y lo he convertido en una pregunta retórica. Obviamente yo no soy Bruce Lee, pero me pareció interesante poder atraer más gente a la danza a través de un icono tan popular. El año pasado me dieron el premio de la crítica al mejor bailarín, ¿pero de qué sirve si la danza no llega a la gente?

¿Y funciona? ¿Viene más gente a verle?
Aún es un trabajo en proceso que estoy creando en La Piconera [la residencia de la Companyia de Dansa Contemporània Sol Picó], pero cuando lo presenté en la Sala Hiroshima vino gente que no suele ir a espectáculos de danza. Pero ese no es el único motivo. Mi vida tiene paralelismos y cruces con la de Bruce Lee.  

¿Por ejemplo?
Entre los chinos existe el concepto del hombre-plátano.

¿Qué quiere decir?
Amarillo por fuera y blanco por dentro. Significa que no eres chino, chino. Bruce Lee era considerado un oriental en Estados Unidos y un occidental entre los chinos.

Entretodos

Publica una carta del lector

Escribe un post para publicar en la edición impresa y en la web

Y usted también vive esa dualidad.
Nací en Valencia, pero crecí en Tarragona y desde los 12 años vivo en Barcelona. Mis padres son chinos y tenían un restaurante. Estaban tan volcados en el negocio que a mí me crio una familia catalana hasta los 3 o 4 años. Cuando volví a mi casa no podía comunicarme con mi madre, porque yo hablaba catalán y castellano y ella chino.

Es una situación muy chocante. Y dura.
En la cultura china el amor se expresa dándote de comer y un lugar para dormir, pero yo estaba acostumbrado a los achuchones de mi familia catalana. De pequeño me miraba al espejo y pensaba: “¿Soy chino? Si hablo catalán, ¿por qué soy diferente?”.

Se entiende lo del hombre-plátano.
A mí aquí me han gritado por la calle: “¡Eh tú, Bruce Lee! ¡Eh tú, Jackie Chan!”. Eso no es ningún honor, puede llegar a ser un estigma. ¡Soy una persona y tengo mi identidad!

¿Qué pasó cuando empezó a utilizar elementos autobiográficos en la danza?
A partir de 2015 empecé a investigar y a descubrir mi propio movimiento. Al principio recuerdo mucha oscuridad; sacas cosas de ti mismo y te das cuenta de que ahí hay desorden, caos y tristeza, pero también momentos de superación y alegría. Creo que por eso comencé a dedicarme a las artes escénicas, para encontrarme a mí mismo. Sin todo lo que he vivido en la compañía Kernel Dance Theatre no habría llegado hasta aquí.

¿Qué quiere comunicar exactamente?
A veces creo que demasiadas cosas: el racismo, las injusticias, la precariedad, las imposiciones familiares y sociales, la dificultad de ser uno mismo… ¿Por qué tengo que casarme con una mujer china y ganar mucho dinero? ¿Puedo fracasar sin miedo y ser feliz con poca cosa? ¿O tengo que ser tan grande como Bruce Lee?

Él es un superhéroe.
Me gusta su mentalidad y su capacidad de adaptación y superación, pero quiero romper con esa imagen de superestrella. Él no quería que le imitaran, sino que cada uno creara su propio sistema de movimiento. Los artistas jóvenes tenemos mucho decir en este sentido, ¿pero quién nos apoya? La precariedad hace que la idea de abandonar esté siempre presente en el sector de la danza.