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GENTE CORRIENTE

"Cuidar la lengua es trabajo de todos"

Elena Hernández, lexicógrafa de la RAE, se dedica a resolver las dudas que asaltan a los usuarios de la lengua

Juan Fernández

Elena Hernández, coordinadora del departamento de Español al día, de la RAE.

Elena Hernández, coordinadora del departamento de Español al día, de la RAE. / periodico

En sus casi 20 años de vida, el Departamento de Español al día de la Real Academia Española (RAE) ha resuelto más de 700.000 consultas de hispanohablantes de todo el mundo que en algún momento dudaron si solo se escribe con tilde o si podían decir andé en vez de anduve. Desde sus inicios, Elena Hernández (Madrid, 1964) lleva ejerciendo de médica de cabecera de los usuarios de la lengua, al principio por carta o correo electrónico y hoy mayoritariamente por Twitter (@RAEinforma), bajo la marca #RAEconsultas. "Llámalo etiqueta mejor que hashtag", sugiere.
 
- ¿Su día a día ha cambiado mucho desde que inauguró este departamento? 
Ha cambiado el volumen de consultas. Al principio recibíamos unas diez al día. Ahora resolvemos casi 300. La gente manifiesta más dudas porque cada día escribe más y es consciente de que nada afea tanto como un texto mal escrito.

 - ¿Cada día escribimos más? Pensaba que era al revés. Hoy ha surgido un nuevo registro de comunicación, a medio camino entre la oralidad y la escritura. Personas que antes llamaban para dar un aviso, ahora mandan un guasap y, a la hora de redactarlo, dudan.
 
- ¿Ha cambiado el tipo de consultas? Hay preguntas clásicas que no varían en el tiempo, como las relacionadas con la ortografía o la sintaxis. Las que cambian son sobre todo las dudas léxicas, vinculadas a neologismos o extranjerismos que van irrumpiendo en nuestras vidas. Hace diez años nadie preguntaba por selfie y hoy es habitual. Muchas consultas están relacionadas con asuntos de actualidad.
 
- ¿Por ejemplo? Este año muchos usuarios nos han preguntado por quiéreteme, eslogan de la campaña publicitaria de unos grandes almacenes. Querían saber si la expresión era correcta y la respuesta es que sí, está bien construida, por rara que suene. El me, que es lo que genera extrañeza, es lo que en lingüística se llama un dativo ético: un pronombre que incorpora al verbo a la persona que se siente afectivamente implicada en la acción. Como cuando decimos a un niño: «Abrígateme bien».
 
- ¿Podrían seguir la actualidad por las preguntas que les llegan? A veces sí. Hay días que recibimos consultas repetidas sobre un término raro, lo que nos causa cierta extrañeza. Luego, al hilo de las noticias, descubrimos que un personaje público lo ha utilizado y entendemos el porqué de tanta pregunta. Nos ocurrió la semana pasada con el famoso «avergonzante» de la vicepresidenta del Gobierno.
 
- ¿Qué pasó? Sáenz de Santamaría usó ese calificativo refiriéndose a cierta sesión del Parlament de Catalunya y al momento recibimos multitud de preguntas sobre si era correcto. Para el sentido que quería dar a sus palabras (que causa vergüenza), lo normal es que hubiera usado vergonzoso, pero puede admitirse avergonzante como derivado de avergonzar, con ese mismo sentido.
 
- ¿Cómo es un día duro en esta oficina? Cuando se generan polémicas con las respuestas que damos. A veces nos critican por proponer adaptaciones gráficas para los extranjerismos, como bluyín (de blue jean) o yintónic (de gin tonic). Los hablantes olvidan a menudo que fútbol viene del inglés foot ball, por ejemplo. La lengua no es algo inmutable y la norma lingüística no la deciden los académicos. La lengua cambia con el uso que de ella hacen los hablantes. Cuidar la lengua es trabajo de todos.
 
- ¿No se aburre tras tantos años? Al contrario, me encanta mi trabajo. La lengua es el vehículo de expresión de toda la experiencia humana y las consultas me obligan a bucear en muchos campos del saber. Cada día aprendo algo nuevo de las dudas de los hablantes. 

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