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Mireia Poch: «Nadie nos enseñó a controlar nuestra mente»

Practica el 'mindfulness' y el 'coaching' solidarios. Lo que percibe de personas a las que ayuda lo aporta a la Fundació Arrels

Mireia Poch: «Nadie nos enseñó a controlar nuestra mente»

JOAN CORTADELLAS

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CARME ESCALES

Gracias al renovador programa pedagógico de la escuela Sant Gregori, fundada por el hijo del pedagogo, historiador y lingüista Alexandre Galí, Mireia Poch (Barcelona, 1961) conoció ya de niña conceptos tan útiles para la madurez personal como el de la inteligencia emocional. Con 9 años, además de aprender matemáticas, lengua y ciencias naturales, ella aprendía a pensar.  Licenciada en Filosofía y Ciencias de la Educación (UB) y en Administración y Dirección de Empresas y diplomada en Gestión de Capital Intelectual (Esade), su currículum lo coronan hoy el 'coaching' y el 'mindfulness'.  

 

–¿'Mindfulness' y 'coaching' solidarios?

–Exacto. Lo ofrezco como servicio altruista [www.mireiapoch.com], porque mi situación patrimonial me lo permite. Pero para que el dar y recibir no queden descompensados, pido una aportación de aproximadamente diez euros por sesión, que van a parar a entidades como la Fundació Arrels, que ayuda a las personas más desfavorecidas.

 

–Usted integra la solidaridad en su plan de bienestar para las personas. ¿Ser solidarios qué nos aporta?

–Ser solidarios de manera individual ayuda a construir una sociedad mejor y más justa. Y a cada uno nos hace más amables y compasivos. Los beneficios son múltiples. 

 

–¿Cuáles son esos beneficios?

–La autocompasión y la compasión hacia los demás reduce la depresión y la ansiedad.

–¿Cuándo es más útil el 'mindfulness'?

–En casos de estrés y malestar psicológico agudos. 

 

–Dice en su presentación del 'mindfulness' que la conciencia es la conquista de uno mismo. ¿Qué conquistamos en realidad? ¿Y para qué es necesaria esa conquista?

—Creemos que somos lo que pensamos y sentimos, pero la mente es una parte más de nuestro ser. Detrás de la mente o más allá de ella está el ser que es inmutable y en el que reside la felicidad. Conquistar la mente o acallarla es un trabajo arduo que requiere paciencia y esfuerzo, pero los beneficios son enormes. Nadie nos enseñó a controlar nuestra mente, a ejercitarla, a entrenar la gimnasia mental.

 

–¿Qué destaca del comportamiento humano en el ámbito laboral, entre las personas en su trabajo? 

–En los entornos laborales hay mucha competitividad, y un nivel de trabajo excesivo que impide el descanso necesario de la mente y del cuerpo. Hay mucha gente movida por su ego que no tiene reparos en machacar a los demás. Los ambientes de trabajo suelen ser bastante tóxicos.

 

–¿Es imprescindible un terapeuta que nos haga de espejo? ¿Qué impide a las personas llevar a cabo un proceso de introspección y crecimiento personal en solitario? 

–Hacer introspección es duro, porque mirarse por dentro nos lleva a encontrarnos con partes nuestras que no nos gustan. Solo la comprensión, aceptación e integración de esas partes más oscuras que no nos apetece –a priori– aclarar nos hace libres, y la libertad es la fuente de la felicidad.

 

–Vamos a parar a esa expresión tan presente hoy en día en temas de crecimiento personal: abandonar la zona de confort. ¿Por qué abandonar el confort?

–Hay dos modos de vivir la vida: dejándose llevar por ella, o conduciéndola. Si tú no decides, la vida lo acaba haciendo por ti.

 

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–¿Y qué le diría a quien teme dejarse aconsejar por un terapeuta por miedo a perder las propias riendas de su vida?

–Todos necesitamos en algún momento de nuestra vida pedir consejo. El punto de vista de otra persona madurada y cualificada nos puede llevar a mirarnos en un espejo que nos da una mayor perspectiva de nosotros mismos. El espejo nos aporta enfoques que desconocemos.