LOS MOVIMIENTOS SOCIALES

Fuera remiendos, un nuevo edificio

Representantes de los movimientos sociales abogan por una reforma global del sistema

Juzgan acabado el modelo nacido en la transición

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TONI SUST / Barcelona

"El edificio se agrieta y ya no basta con poner masilla. Hay que construir uno nuevo". Son palabras de Josep Maria Antentas, profesor de Sociología de la UAB y buen conocedor del 15-M en particular y, en general, de los nuevos movimientos sociales. Bajo esta denominación podemos referirnos tanto a algunos anteriores al fenómeno de la indignación, como la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH), con cuatro años de existencia, como a los nacidos del 15-M. El ejemplo más exitoso es el de los yayoflautas. Este sector, por así llamarlo, estaba y está especialmente encendido por las irregularidades. Porque en gran parte nació para denunciarlas. Sirva como ilustración el archirrepetido lema del 15-M 'No hay pan para tanto chorizo'.

Prosigue Antentas: "Asistimos a la erosión del régimen nacido en la transición, cuyo consenso dio un peso desmedido a la clase política. Chirrían los pilares: Monarquía, sistema judicial, el modelo autonómico, los dos grandes partidos, el PP y el PSOE, y CiU, que como partido era la tercera pata. No se trata de cambiar a cuatro personas, se trata de un cambio de modelo. Vamos hacia un cambio de régimen". El profesor cita algunos puntos que juzga imprescindibles: que la política deje de ser una carrera perpetua, que se revierta la política de austeridad.

También los yayoflautas creen que llegó la hora de un gran cambio, aunque Rosario Cunillera (67 años), Alfonso Romero (61 años) y Paco González (60 años) subrayan que solo hablan en su nombre, y no en el del colectivo. "Lo que necesitamos es un proceso constituyente", dice González mientras sus compañeros asienten convencidos. "El sistema electoral no va, la democracia no es democracia", sigue González. Cunillera pide reacciones inmediatas ante las denuncias de irregularidades: "A todos los que salgan en los papeles los sacaría del Gobierno. Hacemos el ridículo en el extranjero". Romero propone elecciones cuanto antes, convencido de que con un nuevo sistema, "la corrupción no desaparecería, pero habría más mecanismos de control".

Catalunya y Suecia

"Si aquí, compartiendo mesa, contara que he conseguido escatimar 1.000 euros a Hacienda, la gente me felicitaría. Quizá si lo digo en Suecia me hacen levantar", afirma Arcadi Oliveres, economista y presidente de Justícia i Pau. Él no cree que quepan soluciones inmediatas, sino una transformación a medio o largo plazo que surja de la educación. El colegio, dice, conserva la función de otorgar valores que, recuerda, también deberían figurar en la familia y los medios de comunicación. La clave, señala, es la información: "Mientras la gente pierda tres horas y veinte minutos diarios viendo la televisión en lugar de informarse.. Informarse es posible". Oliveres no renuncia al colectivo político: "Todavía diría que la mayoría de los políticos tienen una actitud honesta". Y precisa que para él el corruptor y el corrupto son dos caras de la misma moneda. Aunque insiste en el cambio de mentalidad paulatino, cita algunos cambios que cree necesarios: las listas abiertas, la revisión de la financiación de los partidos y una restricción que ahora no se da en absoluto: "Un político que se retira debería tener prohibido hacer negocios". Como Antentas, los yayoflautas y el resto de los participantes, Oliveres muestra mucho más temor a un gobierno tecnócrata que al PP.

Sònia Farré, de la Plataforma Auditoria Ciutadana del Deute, empieza reclamando una garantía real del derecho a la información: "Se habla mucho de transparencia, pero para que podamos decidir necesitamos información real. Los medios no están dando voz a determinados grupos y a sus discursos. Se ha silenciado el trabajo de los movimientos sociales". Cuando se le piden propuestas concretas anima a optar por no pagar la deuda pública y acabar con los recortes. Y apunta con el dedo por la corrupción a los dirigentes políticos: "Es evidente que lo que se está conociendo ahora ya se conocía dentro de partidos y gobiernos".

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Medidas urgentes y de fondo

La portavoz de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca, Ada Colau, defiende la necesidad de que haya cambios: "Está clarísimo que tenemos que actuar de forma urgente. Nos jugamos la democracia", dice. Propone medidas inmediatas y de fondo para combatir la corrupción. Urgente: que todo imputado deba dejar su cargo. De fondo: modificar el sistema de partidos y la ley electoral. Y explica sus motivaciones: "Es una lógica perversa la que lleva a que quien llega al poder haga lo que sea para perpetuarse en él. Y en los gobiernos no están los más brillantes ni los más inteligentes, sino los más trepas. Triunfa el que lo sabe todo de todos".