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Unos premios que crecen al ritmo del país

Enric
HERNÀNDEZ

A veces los premios económicos, cual fotografías que inmortalizan el preciso instante en que son tomadas, tienen un mal envejecer. El reconocimiento de una iniciativa empresarial, por merecido que sea al concederse, puede quedar en entredicho si pasado cierto tiempo la compañía acaba echando el cierre. Dice mucho de la intuición y profesionalidad de los jurados de la Iniciativa Empresarial, que EL PERIÓDICO DE CATALUNYA ha otorgado a lo largo de 37 años y de diversas crisis económicas, que todas y cada una de las empresas premiadas hayan llegado con buena salud a nuestros días. Muchas de ellas se han transformado en multinacionales, líderes incluso en un mercado globalizado. La mayoría ha multiplicado su facturación y el número de empleados. Y algunas han cambiado de manos sin perder su pujanza. Pero todas siguen en pie, contribuyendo a fortalecer el tejido económico e industrial del país.

Si el fundador del Grupo Zeta,  Antonio Asensio Pizarro, ideó este galardón como muestra de compromiso del diario con la economía catalana, la compañía de comunicación que hoy preside Antonio Asensio Mosbah ha decidido reinventarlo para reflejar de una forma más fiel la realidad empresarial del siglo XXI. En estas cuatro décadas la economía catalana se ha modernizado, diversificado, internacionalizado y amoldado a un entorno crecientemente competitivo, que halla en la revolución tecnológica su principal desafío y acicate. Conviven la tradicional empresa familiar con las start-ups, el mercado de la distribución física con los nuevos negocios alumbrados en el universo digital, las grandes corporaciones que se proyectan al mundo entero con las pequeñas sociedades que se esfuerzan por innovar tanto en sus procesos de producción como en el catálogo de productos que lanzan al mercado. Es lógico, pues, que estos premios, rebautizados como Empresa del Año, reconozcan esa realidad diversa, complementaria y enriquecedora. Y también que, a resultas de esa mayor ambición, el galardón se independice de la gala del Català de l'Any para adquirir vida autónoma mediante la ceremonia de entrega que este lunes acogerá la Llotja de Mar.

Son numerosas las instituciones patronales y económicas de Catalunya que, al objeto de estimular el emprendimiento y la internacionalización de nuestras empresas, conceden anualmente galardones similares. Pero solo en los premios Empresa del Año están todas ellas representadas, pues EL PERIÓDICO  ha querido incorporarlas, junto a los patrocinadores, al jurado que libremente elige a candidatos y ganadores. Empresa del Año se convierte, así, en punto de encuentro y cita obligada para identificar y potenciar el ingenio empresarial de una sociedad que supo liderar la revolución industrial en el siglo XIX, superar las convulsiones geopolíticas del siglo XX y que, en este siglo XXI plagado de incertidumbres, encara el futuro sin complejos ni temor a la competencia. A Catalunya y a Barcelona, su exponente más internacional, les sobran atributos para seguir siendo el motor económico de España y del sur de Europa, apostando por un patrón de crecimiento que se aleje de la especulación, priorice la creación de empleo de calidad  y compatibilice las plusvalías con la reinversión y con los derechos de los trabajadores.