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OBJETIVO PLURILINGÜE

Castellano y catalán no están tan equilibrados en las escuelas catalanas

Los escolares de las comarcas centrales presentan siete puntos de diferencia en su conocimiento de ambas lenguas

Barcelona, donde el bilinguismo es habitual en la calle, es la zona con menos diferencias

Carmen Jané

Visita a una escuela de Sant Cugat.

Visita a una escuela de Sant Cugat. / ACN / NORMA VIDAL

La propuesta de inmersión lingüística plurilingüe que presentó la Conselleria de Ensenyament y que tantas críticas ha despertado por parte de algunos sectores temerosos de que se amenazara la inmersión lingüística no ha sonado tan extraña en muchos institutos de Catalunya que llevan años conviviendo con el plurilingüismo (catalán, castellano, inglés y más) a diario con recursos que generalmente no acompañan. Las pruebas de evaluación que hace la Conselleria de Ensenyament al final de la secundaria (alumnos de 15-16 años) revelan que las zonas donde el conocimiento del catalán y el castellano está plenamente equilibrado son pocas (Barcelona ciudad, Terres de l’Ebre y Vallès Occidental) mientras que hay diferencias destacables en el resto de territorios.

La más acusada es Catalunya central, que llega a más de 7 puntos porcentuales a favor del catalán, o en Tarragona, donde hay cuatro puntos a favor del castellano. Las brechas no siempre coinciden con las zonas donde el catalán tiene más presencia como lengua habitual. Así, en las Terres de l’Ebre, donde el 73% afirma usarlo como primera lengua, el 71,8% de los alumnos tiene un nivel medio-alto o alto, más de 11 puntos por encima que en las comarcas centrales de Catalunya (Bages, Anoia, Solsonès, Berguedà y Osona), con índice de uso habitual del 63%.

En Barcelona ciudad, donde solo el 27,77% usa el catalán como lengua habitual, las diferencias de los alumnos sobre conocimiento real de ambos idiomas son mínimas: el 73,6% tiene un nivel de medio a alto de castellano y el 73,8% lo tiene de catalán. En el Baix Llobregat hay 2,6 puntos en favor del castellano, mientras que y en Garraf, Alt Penedès o Barcelonès (que Ensenyament cuenta como un conjunto) hay 3,4.   

En Girona, hay 2,2 puntos de diferencia en favor del catalán, en Lleida, 1,4 para el castellano (aunque tienen las notas medias más altas de todos). En Maresme-Vallès Oriental, hay ventaja a favor del catalán de 3,1 puntos; y en el Vallès Occidental, un mínimo punto de diferencia en favor del castellano.

“Los políticos no tienen ni idea de cómo es una clase”, afirma David Rabadà, portavoz del Sindicat de Professors de Secundària. “El texto es muy generalista porque todo depende del entorno sociocultural del centro. En la hora del patio los alumnos hablan lo que quieren, y es lo que toca. Un chaval que llega a Catalunya en un pueblo pequeño aprende catalán en poco tiempo, pero si llega al Raval, por ejemplo, esto no ocurre”, señala.

Lenguas de todo el mundo

Un repaso a los proyectos lingüísticos que muchos centros educativos tienen colgados en sus webs (de hecho es obligatorio desde este curso) hace aflorar una realidad que no es la que aparece en las proclamas. “Entre las lenguas extranjeras habituales del centro figuran el rumano entre las europeas, sobre todo el soninké (o serahulle), seguido del mandinga y el fula, entre las subsaharianas, y el árabe marroquí o dàrija, entre las norteafricanas”, señala el Proyecto Educativo del instituto Pla de l’Estany en Banyoles. El amazic o bereber, las distintas variedades de chino (mandarín, cantonés…), el urdu, el ruso o el hindi también están en el Proyecto Lingüístico del instituto Puig Castellar de Santa Coloma.

En primaria, una sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Catalunya llegó a fijar en el 2014 un mínimo de 25% de horas lectivas en castellano, pero en secundaria cada centro distribuye la lengua a criterio del claustro. El instituto Esteve Terrades de Cornellà, situado en el barrio de la Gavarra y considerado centro de máxima complejidad, manifestaba ya en el 2014 en su proyecto lingüístico que el uso del catalán es minoritario entre sus alumnos, que la lengua vehicular del alumnado (con grandes flujos de inmigración) es el castellano y admitía que el catalán, aunque es la lengua utilizada en las actividades extraescolares y la “vida orgánica del centro”, ni siquiera era la lengua vehicular entre profesores y alumnos.

Por contra, en el Pere Barnils de Centelles, en Osona, una de las zonas con más diferencia entre lenguas, el castellano solo se da en las horas de lengua y literatura de esta lengua, sin refuerzos. “No tenemos alumnos que no se sepan expresar en castellano”, señala Montse Planes, coordinadora pedagògica del centro. 

Multilinguismo con medios

El instituto Puig Castellar, en Santa Coloma de Gramenet, cerca del barrio de Singuerlin pero sin calificación específica, cumplía este sábado 50 años. Fue el primer instituto público de la ciudad y uno de los que lleva tiempo teniendo que lidiar con altos porcentajes de inmigración de todas las nacionalidades. Su proyecto lingüístico (2014) ya implica a todos los profesores en el aprendizaje de la lengua catalana y señala como objetivo que los alumnos sean competentes en las dos oficiales y la lengua extranjera; utilizan materiales en lengua extranjera en clases no lingüísticas y también en ciclos formativos. Y aunque no se estudian, se fomenta que las lenguas de origen no románicas de algunos de sus alumnos estén presentes en el centro. “El multilinguismo que pretenden tiene sentido pero con medios. El objetivo principal es que aprendan catalán y castellano aunque solemos tener que reforzar más el catalán, sobre todo entre los que vienen de aulas de acogida”, explica Carles Gil, director del instituto.

En Lleida, centros como el instituto Gili i Gaya, con un proyecto educativo que proponen “plurilingüe”, ya hace tiempo que han extendido el inglés a otras asignaturas “puntualmente” y gradualmente hasta completar todos los cursos de ESO, explica la jefa de estudios, Consol Orden, y tienen incluso intercambios de idiomas. “Hacemos actividades en matemáticas, música o ciencias, parte de un tema, un vídeo, cuestionarios… No hay una inmersión total porque no todos los alumnos tienen nivel suficiente y lo importante es priorizar el contenido”, señala. “En castellano damos lengua y literatura pero creemos que no necesitan refuerzo”, añade. 

Según Política Lingüística, en el 2015 en Catalunya 662.300 persones tienen lenguas que no son castellano o catalán. La más numerosa es el árabe, con 150.000 personas (en la mayoría de territorios excepto Alt Pirineu i Aran y Terres de l’Ebre, donde lo es el rumano (más de 56.000 personas en Catalunya, segunda lengua en Ponent y Camp de Tarragona, y la tercera en comarcas centrales). La tercera lengua es el amazic (berber), con 42.000 personas, en una estadística en la que el chino no aparece. El mismo informe revela que mientras que el conocimiento del catalán ha subido dos puntos entre el 2008 y el 2013 (del 78,3% de la población al 80,4% dice que lo sabe hablar), el inglés ha crecido cuatro (del 26,4% se ha pasado al 31%).

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