09 jul 2020

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El decreto de la escuela inclusiva prevé que la última palabra sea la de los padres

Un nuevo borrador de Ensenyament prima la elección de la familia del alumno sobre el dictamen de los psicopedagogos

MARÍA JESÚS IBÁÑEZ / BARCELONA

Alumnos de dos escuelas intercambian experiencias en una jornada compartida en el colegio Lanaspa-Giralt, en Terrassa, el pasado abril. 

Alumnos de dos escuelas intercambian experiencias en una jornada compartida en el colegio Lanaspa-Giralt, en Terrassa, el pasado abril.  / JOSEP GARCIA

Todos los alumnos catalanes, sean cuales sean sus capacidades (y sus discapacidades), se escolarizarán en primera instancia en colegios ordinarios y, solo si los padres lo solicitan, serán inscritos en escuelas de educación especial. Así lo recoge el último borrador del decreto de la escuela inclusiva, presentado esta semana por la Conselleria d'Ensenyament a expertos y entidades del sector, que, en principio, han celebrado el giro dado por el departamento. Esta medida, largamente reivindicada por ellos, contradice lo anunciado el pasado diciembre por la entonces 'consellera' Irene Rigau, que se mostró claramente partidaria de que el informe psicopedagógico que realizan los especialistas de los equipos de asesoramiento y orientación psicopedagógica (EAP) tuviera carácter vinculante.

"Una vez se apruebe el decreto, los EAP ya no harán dictámenes, sino informes que contengan las necesidades de apoyo y el plan de aprendizaje educativo del alumno (lo que ahora se conoce como plan individualizado)", explica la Plataforma per a l'Escola Inclusiva, una entidad que lleva años bregando para que se despliegue todo lo previsto en la ley de educación de Catalunya (LEC) sobre este asunto. La normativa actualmente en vigor data de 1997 y es, por lo tanto anterior a la LEC. "Estos informes deberán hacerse en coordinación con el centro y con la participación activa de los padres del alumno", sigue detallando el colectivo. Fuentes de Ensenyament no han confirmado estas informaciones e insisten en que el proyecto del decreto se encuentra ya en una fase "muy avanzada" y "en busca del máximo consenso posible".

Estudiar después de la ESO

El borrador del decreto, que ya fue esbozado el pasado diciembre por la entonces ‘consellera’ de Ensenyament en funciones, Irene Rigau , prevé también que los alumnos con necesidades educativas específicas puedan estudiar durante cuatro años para obtener una titulación de formación profesional, en lugar de los dos años previstos para el resto de alumnos.

El objetivo es que las personas con alguna discapacidad puedan obtener un título (o una acreditación de módulos) que les abra las puertas para incorporarse en un futuro en el mundo laboral, tal y como vienen reclamando desde hace tiempo las familias. 

PROGRAMAS COMPARTIDOS

"Eso no significa que ahora no se esté trabajando por la escuela inclusiva: hay centros de un mismo territorio que colaboran para que los alumnos compartan actividades, como en el caso del Crespinell de Terrassa", indica Mercè Esteve, subdirectora de Ordenación y Atención a la Diversidad en la 'conselleria'. Eso es posible, subraya Esteve, "gracias a la LEC, que ya prevé que las escuelas especiales hagan programas y actividades con centros ordinarios". Eso "es también positivo para los colegios e institutos convencionales, ya que cuando un proyecto educativo se flexibiliza, todos se benefician de ello", prosigue la directora.

Alrededor de dos tercios de los 7.000 alumnos que actualmente asisten a escuelas de educación especial tienen una discapacidad intelectual o de desarrollo considerada leve o moderada. La plataforma de la escuela inclusiva calcula que, con el nuevo decreto, "a medio plazo, de los 105 centros de educación especial que hay en Catalunya, solo los que escolarizan a alumnos con discapacidades graves y severas se mantendrán". El resto se reconvertirán en centros de apoyo y recursos para los alumnos que vayan a escuelas ordinarias.