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Producción farmacéutica

Juanola sella 120 años de historia en Barcelona mientras busca formas de seguir creciendo

La empresa fabrica desde Sant Quirze del Vallès 3 millones de cajitas al año, que se traducen en una facturación de 15 millones de euros

Ahora está incorporando la producción de nuevos productos farmacéuticos para sacar más partido a la planta y ahondando en el resto de productos de la marca

Tres trabajadores de Juanola durante el proceso de elaboración de la masa de las pastillas de regaliz

Tres trabajadores de Juanola durante el proceso de elaboración de la masa de las pastillas de regaliz / Angelini Pharma

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Paula Clemente

Paula Clemente

Sant Quirze del Vallès
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A ratos parece el obrador de una pastelería o incluso de una pizzería. A ratos, una instalación que bien podría confundirse con un laboratorio farmacéutico. La fábrica que Angelini Pharma alberga en medio de un polígono de Sant Quirze del Vallès (Barcelona) tiene, en realidad, un poco de ambas, aunque su misión no sea producir pan o un medicamento, sino pastillas Juanola. La marca ha abierto este martes las puertas del complejo para celebrar el 120 aniversario de estas conocidas pastillas a base de regaliz. Una efeméride que van a aprovechar como punto de reflexión acerca de lo que viene a continuación tanto en la historia de la marca, como en cuanto al futuro de la fábrica.

Juanola lleva unos 30 años siendo propiedad de la farmacéutica italiana Angelini (un grupo que ingresa en torno a 1.200 millones de euros al año, 100 de los cuales en España), pero su origen está en una farmacia del barrio de Gràcia de Barcelona en el 1906. El invento corresponde a Manuel Juanola Reixach, que creó y lanzó al mercado unas pastillas pensadas para tratar los síntomas de la tos y las molestias de garganta. Su oferta incluía también gotas nasales o pomadas para callos, pero lo que trascendió fueron aquellos pequeños compuestos de regaliz que un lustro más tarde se registraban como especialidad farmacéutica y empezaban a crecer “de forma exponencial”, recuerda Natalia García, actual responsable de marca de Juanola.

Es ella quien trae a colación los siguientes dos puntos de inflexión en esta historia: empezar a vender fuera de Catalunya en los años 30 o la compra en 1996 de la empresa, ya en manos de los nietos de Juanola Reixach, por parte del grupo italiano.

De aquella operación sale la fábrica de Sant Quirze del Vallès, una que, tal como detalla luego Isidoro Martínez, responsable de logística de Angelini en España, produce 3 millones de cajas de pastillas Juanola cada año con una plantilla total de solo 7 trabajadores.

Dos operarios empaquetan las cajas de pastillas Juanola en la planta de Sant Quirze del Vallès

Dos operarios empaquetan las cajas de pastillas Juanola en la planta de Sant Quirze del Vallès / Angelini Pharma

Entre ellos y una maquinaria que ocupa un lugar central en la estrategia industrial de la compañía (han invertido más de 500.000 euros en los últimos años en nuevos aparatos) preparan una masa negra que es la que, con perdón del color, recuerda a la de la pizza o el pan; la laminan, cortan, criban y secan, y también se encargan de envasar en las cajitas redondas metálicas que tan intrínsecamente vinculadas están a la marca.

El resultado son unos 15 millones de euros de facturación anual, un volumen que, igual que la producción, lleva años más o menos estable. La encrucijada a la que se enfrenta ahora la compañía es que las generaciones más jóvenes no tienen la relación con el producto que sí tienen sus mayores.

Vías de crecimiento

La estrategia para huir de un posible retroceso de la marca ha sido disponer de alternativas de distintos sabores y formatos; apoyarse en el própolis (el otro producto estrella de la casa) o lanzar toda una gama específicamente centrada en la tos. “El crecimiento de los próximos años tiene que venir por aquí”, cuentan desde la empresa. Alternativamente, Angelini Pharma está apostando por los complementos alimenticios o suplementos naturales como Soñodina o el multivitamínico Leotron, lo que refuerza sus ingresos en España para poder seguir invirtiendo en Juanola.

Además, están empezando a incorporar nuevas líneas de producción dentro de las instalaciones de Sant Quirze del Vallès de productos que no sean Juanola. La más reciente, la fabricación de parches ThermaCare, un tratamiento mucho más extendido fuera de España (aquí solo pueden encontrarse 'online'), pero que les ayuda a sacar mucho más partido a las instalaciones. Su intención, de hecho, es ir trayendo más cosas así.

No descartan, tampoco, en el caso concreto de Juanola, explorar la exportación. No de las pastillas en sí, cuyo sabor tienen comprobado que donde arrasa es en España, pero sí del resto de artículos de la marca. “Juanola es más que un producto, es una pequeña parte de nuestras vidas y su casa sigue aquí”, ha destacado Daniel Gheorghe, director de Angelini España, en el acto de celebración del aniversario. “Cumplir 120 años no es fruto del azar”, ha reconocido Meritxell Cortés, Vocal de Industria en el Col·legi de Farmacèutics de Barcelona. “Es una gran suerte que Angelini haya querido respetar esos valores de servicio a la comunidad”, ha concluido Elisabeth Oliveras, alcaldesa de Sant Quirze del Vallès.

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