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Macroeconomía

La economía catalana crece un 11,5% desde 2019, pero siete comarcas siguen sin recuperar los niveles pre-covid

La Terra Alta, la Ribera d'Ebre y les Garrigues son las comarcas que menos han crecido, según el Anuari Econòmic Comarcal de BBVA

En 2025 el Pla de Lleida lideró el crecimiento (3,7%) gracias a la recuperación del campo

Trabajadores de una industria.

Trabajadores de una industria. / EFE

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Sabina Feijóo Macedo

Sabina Feijóo Macedo

Barcelona
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Si bien la economía catalana ya produce un 11,5% más que en 2019, todavía hay 7 de las 43 comarcas catalanas, es decir, un 16% del total, que no han recuperado el valor añadido bruto (VAB) que generaban antes de la pandemia, según datos del Anuario Económico Comarcal BBVA 2026, presentado este lunes en Barcelona. Los casos más graves son la Terra Alta, cuya economía es todavía un 29,6% menor que en 2019, y la Ribera d'Ebre (-23,1%).

En términos agregados, el informe confirma que la fase expansiva continuó en 2025, con un crecimiento del PIB catalán del 2,7% y del VAB del 3%, impulsado por la demanda interna y el aumento de la población. Pero el catedrático emérito de la UAB y director del Anuari, Josep Oliver, ha recordado que "la evolución no ha sido igual para todos". Con la covid, la economía catalana se desplomó un 12%, y hubo comarcas que perdieron más del 20% de su valor añadido. "No todos lo han superado", ha advertido.

Un ejemplo paradigmático es el caso de la Noguera, que fue la comarca que más creció en 2025, un 5,1%, y aun así sigue un 7% por debajo de su nivel prepandemia. Algo similar le ocurre al Pallars Jussà y a l'Alta Ribagorça, que el año pasado crecieron por encima de la media catalana (3,4% y 3,3%). Y el Pla de Lleida, el territorio que lideró el crecimiento en 2025 con un 3,7% debido a la recuperación del sector primario, acumula desde 2019 un avance del 6,5%, poco más de la mitad que el conjunto de Catalunya. En total, más de una cuarta parte de las comarcas (12 de 43) están estancadas o en retroceso respecto a antes de la covid.

Del corredor de la AP-7 al interior

Para entender esta evolución, Oliver apunta a un posible cambio en el mapa del crecimiento catalán, donde históricamente las salidas de las crisis, tanto la de los años noventa como la financiera de 2008, han arrancado en las comarcas del corredor de la AP-7. "Solo después, cuando se recuperaban las rentas y el turismo nacional, el dinamismo se extendía hacia el interior" , ha afirmado. Tras la covid, sin embargo, ese patrón está cambiando y las comarcas del interior también tiran de la economía, lo que para Oliver supone "un cierto reequilibrio territorial".

Ello explica que sean las comarcas del Gironès (17,1%), la Garrotxa (17%) y el Pla de l'Estany (15,7%) las que más han crecido desde 2019, seguidas del Bages (14,7%), el Barcelonès (14,5%) y Osona (14,3%). En cambio, buena parte del litoral de la AP-7 queda por debajo de la media: el Maresme (8,5%), el Baix Penedès (9,3%), el Vallès Oriental (7,7%) y, sobre todo, el Tarragonès (4%) y el Baix Camp (2,8%), lastrados por el retroceso de su industria.

La industria, el factor diferencial

Y es que, según el anuario, el factor principal detrás de este cambio es precisamente el sector industrial. En comarcas como la Garrotxa, donde el sector aporta el 45% del VAB, u Osona (36%), la industria alimentaria y la fabricación de maquinaria han disparado el crecimiento, lo que explica que en estas comarcas el VAB industrial haya crecido entre un 15% y un 24% desde 2019, frente al 3,7% del conjunto de Catalunya.

A la industria se suma un segundo factor, que Oliver también cataloga como "una mejora estructural de la economía" motivado por el auge de los servicios a empresas (actividades profesionales, informática, finanzas), que en Catalunya han crecido un 25,6% desde 2019.

La energía lastra el Ebre y el Pirineo

En el extremo opuesto, los grandes perdedores dentro de esta recuperación son las Terres de l'Ebre, que son el único gran territorio catalán que sigue en negativo, con un VAB un 3,2% inferior al de 2019. Aquí el retroceso se explica sobre todo por la energía, que supone el 28% de la economía de la zona y que "lleva muchos años cayendo" ha trasladado Oliver. Por ejemplo, en la comarca de la la Terra Alta, el VAB industrial, que incluye la energía, es hoy un 58,5% inferior al de 2019 y en la Ribera d'Ebre, un 30%. En 2025, además, la producción energética volvió a retroceder en este territorio, lo que explica que su crecimiento se limitara al 1,3%, el más bajo de Catalunya.

En las comarcas de montaña del Pirineo, la explicación pasa por su dependencia del turismo nacional, que se recuperó más tarde tras la crisis financiera de 2008 y la pandemia cortó en seco. A ello se sumaron tres años de sequía que hundieron la producción hidroeléctrica y provocan que hoy el VAB energético de estas comarcas es hoy un 71,7% inferior al de 2019. Aun así, Oliver ha avanzado que, si se separa el peso de la energía, estas comarcas estarían muy cerca de la recuperación.

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