Opinión

Director de Información Económica de Prensa Ibérica.
Cuando salir a bolsa es la mejor opción para crecer

La playa en Gijón esta semana.
El 22 de enero de 1999, una pequeña compañía de Santa Clara (California) que acababa de lanzar un procesador gráfico destinado al mercado de videojuegos saltó al mercado Nasdaq de Estados Unidos. Tras varios años intentando salvarse de la quiebra y muchas dudas, logró satisfacer a los inversores en aquella arriesgada apuesta. Con una valoración inicial de 382 millones de dólares, se revalorizó el 60% ese día. En aquel momento, el fundador de la empresa, Jensen Huang, era uno más entre tantos que querían liderar la revolución del incipiente mundo de internet y todas las derivadas que implicaban.
Si usted hubiera comprado mil acciones de la compañía y las hubiera mantenido hasta la actualidad, tendría hoy 480.000 acciones, producto de los desdoblamientos que la firma ha ido realizando desde entonces, que valdrían 109 millones de dólares. La valoración total de esta empresa es actualmente de 5,4 billones de dólares, cinco veces el valor del Ibex 35. De chips para videojuegos a chips para el desarrollo de la inteligencia artificial. De su futuro y su capacidad de seguir manteniendo sus expectativas de crecimiento depende la evolución de las bolsas.
El ejemplo de Nvidia es el más representativo de este primer cuarto de siglo en bolsa por la rapidez -27 años y medio- con que ha logrado situarse en la cúspide de los mercados de capitales. Junto a ella, una docena de empresas relacionadas con las nuevas tecnologías superan el billón de dólares de valoración.
Salir a bolsa ha sido históricamente un proceso lógico y natural en cualquier emprendedor o grupo de emprendedores que tengan un modelo de negocio claro y sólido en Estados Unidos. Forma parte de un proceso de financiación necesario para seguir generando capital y facilitar el acceso a los mercados de deuda. Estar en bolsa exige disciplina, transparencia, capacidad de comunicación y confianza de los inversores. Los mercados facilitan y ofrecen los instrumentos necesarios, también fiscales, para que las startups puedan realizar sus OPV. Es una de las grandes diferencias respecto a culturas financieras más conservadoras, como la europea, más ligadas al préstamo bancario. La empresa europea más valorada es la holandesa ASML, fabricante de las máquinas de fotolitografía necesarias para fabricar semiconductores. Ocupa la posición 21 con un valor de 600.000 millones de euros.
Por muy radical que sea, el ejemplo de Nvidia sirve para demostrar que todo es posible si el ecosistema y las circunstancias lo permiten. En España se intenta demostrar, contra viento y marea, que una empresa que inicia su camino en el mercado bursátil desde abajo, si hace los deberes, también puede revalorizarse. Un caso que sirve de ejemplo es Ibercom, posteriormente Más Móvil, que salió a cotizar en el BME Growth en 2012 con una valoración de 15 millones y acabó valiendo 3.000 millones cuando fue excluida de la bolsa ocho años más tarde. Acabó fusionada con Orange.
Esta semana hemos tenido la oportunidad, de la mano de La Nueva España, de debatir sobre las bondades y las dificultades de cotizar en el mercado de valores en Gijón. Asturias es un caso único en España en relación con su peso económico. Hay siete empresas asturianas cotizando en bolsa (TSK, Izertis, Gam, Seresco, Asturiana de Laminados, Treelogic y Duro Felguera). Una octava empresa, Eolo Toys, está en línea para ser la octava. Jesús González, director general de BME Growth -cotizan 112 empresas- y BME Scaleup -cotizan 51-, estima que la cifra puede ampliarse a cuatro más cotizadas de origen asturiano hasta 2030. Es un ejemplo que ratifica la transformación económica de una comunidad que aún se identifica con sectores de industria pesada.
El presidente de la empresa de maquinaria industrial Gam, Pedro Luis Fernández, recordaba el sufrimiento que puede suponer en ocasiones la bolsa (salió hace 20 años), pero que se compensa con creces con las ventajas que le genera y que espera que puede generarle en su continuo proceso de internacionalización. Jesús Sarria, director de M&A de Seresco, dijo que estar en bolsa permite a la compañía poder pagar con acciones la compra de otras empresas. La bolsa es parte de la estrategia de crecimiento.
En un país donde cinco compañías (Santander, Inditex, Iberdrola, BBVA y Caixabank) representan el 60% de la valoración del Ibex 35, cualquier anuncio de salida a los mercados de una empresa nueva debe ser bienvenido. El recorrido no es fácil, pero siempre queda el sueño de que algún día haya una Nvidia española.
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