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Grefusa transforma pipas y patatas fritas en un negocio millonario
La empresa familiar valenciana invertirá 30 millones en tres años para llegar a una facturación de 200 millones en 2029 con nuevos productos y expansión en el exterior

Agustín Gregori, CEO y presidente ejecutivo de Grefusa / 'activos'
Una lona, una frase y una respuesta en redes sociales han sido suficientes a principios de este verano para que Grefusa protagonizara una de las campañas virales del momento. Un toldo gigante en el centro de Madrid con el mensaje «Un mal kiko es un mal mix» desató la polémica en la prensa del corazón. La campaña protagonizada por Irene Rosales, exmujer de Kiko Rivera, generó grandes debates porque jugaba con el doble sentido del nombre del aperitivo y el exmarido de la modelo, quien no tardó en responder públicamente a través de sus redes sociales. El DJ calificó la campaña de «patética» y reprochó a su ex que participara en una acción que, a su juicio, «le falta al respeto». En su mensaje, el hijo de Isabel Pantoja recordó que ambos son padres de dos hijas y lamentó que el respeto, según él, «no siempre sea recíproco».
Esta acción publicitaria de gran notoriedad contrasta con los orígenes familiares y humildes de una mercantil casi centenaria y que ha pasado de vender frutos secos a revolucionar el mundo de los snacks. Sin duda, la empresa valenciana -con cuartel general en Alzira- domina el arte de generar conversación en redes y conectar con el público joven.
Los orígenes de Grefusa se remontan a 1929, cuando fue fundada por el abuelo del actual CEO. En 1966 pasó a manos de su padre y su tío, quienes transformaron el negocio en un tostadero de frutos secos. A finales de los 80, decidieron transformar de nuevo el negocio y convertirlo en una empresa de aperitivos. Aparecieron nuevos productos en aquella época. En solo ocho años multiplicaron la facturación por diez. Desde entonces no ha dejado de crecer.
Apuesta por la diversificación
Más allá de pipas y kikos -que se consumen en España y algunas regiones de Europa del Este, aunque muy poco en el resto del Viejo Continente-, Grefusa quiere llegar a más mercados a través de nuevos productos. Por eso ha puesto en marcha una estrategia orientada tanto a la diversificación de sus productos como a la expansión internacional, impulsada mediante un ambicioso plan estratégico que contempla invertir 30 millones de euros. El objetivo de este movimiento financiero es impulsar la producción y crecer el 20% para alcanzar una facturación de 200 millones de euros durante el ejercicio de 2029.
En un contexto económico marcado por la incertidumbre y por la evolución de los hábitos de consumo como consecuencia de la presión sobre los precios, la empresa que dirige Agustín Gregori cerró el ejercicio de 2025 con un resultado que refleja la apuesta de la compañía por seguir invirtiendo en su crecimiento tras destinar 10 millones de euros a la nueva planta de Frutorra en Portugal. Esta inversión estratégica está orientada a reforzar su capacidad industrial y sentar las bases de su desarrollo futuro.
Para conquistar al consumidor europeo, la compañía ejecutó un cambio de marca en su gama Snatt’s Bocaditos, pasándola a llamar Tapas en el mercado exterior con el fin de capitalizar y enfatizar el origen típico español. Sus objetivos más inmediatos se centran en expandirse con fuerza en Alemania y el Reino Unido (este último, posicionado como un mercado clave de al futuro), seguidos de Irlanda y los Países Bajos, además de explorar proyectos para cruzar el Atlántico hacia Estados Unidos y Canadá.
La expansión internacional
Respecto a su plan estratégico, destacan tres áreas: capacidades productivas, nuevas tecnologías ligadas a la innovación y eficiencia operativa. Estas inversiones permitirán a la compañía reforzar su posición de liderazgo en el mercado del snack, según la firma valenciana.
«En Grefusa siempre hemos creído que crecer no consiste únicamente en ser más grandes, sino en ser mejores. Mantener unos resultados sólidos -explica Agustín Gregori- en un entorno tan exigente demuestra que contamos con un modelo de negocio robusto y con un equipo preparado para seguir creando valor. Nuestro plan estratégico a tres años, con una inversión de 30 millones, nos sitúa en una nueva etapa que afrontamos con confianza y con plena convicción en nuestro proyecto, sin perder aquello que nos hace únicos: nuestra esencia como empresa familiar y la cercanía con nuestros consumidores», agrega el CEO de la firma alimentaria.
Continuidad inversora
Actualmente, Grefusa cuenta con gran cantidad de marcas referentes en el mercado, entre las que se encuentran Gublins, Papadelta, El Piponazo, MisterCorn y Snatt’s, cuyos productos llegan cada año a millones de consumidores. La empresa, que supera los 700 trabajadores, cuenta con fábricas en Alzira y Condeixa-a-Nova (Portugal), donde continúa reforzando sus capacidades industriales.
Sus responsables pusieron en marcha una nueva fábrica en Alzira destinada a la elaboración de frutos secos después de que en 2018 adquirieran la citada Frutorra, líder en este segmento en Portugal, y realizaran una alianza con el gigante alemán Intersnack, número uno en frutos secos a nivel europeo. La nueva fábrica cuenta con una extensión de más de 9.500 metros cuadrados y líneas de producción que permiten la fritura, tostado y mezclado de los ingredientes. Grefusa figura entre las referencias de proveedores de aperitivos y snacks que llenan estanterías de grandes firmas de distribución, como Mercadona.
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