Reunión del Ecofin

Calviño será la nueva presidenta del BEI tras sumar los apoyos de Alemania y Francia

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Nadia Calviño será la nueva presidenta del Banco Europeo de Inversiones

Simon Wohlfahrt/Bloomberg/Video EFE

Silvia Martinez

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La vicepresidenta primera y ministra de Economía, Nadia Calviño, ya tiene el camino despejado para relevar al alemán Werner Hoyer y convertirse a partir del próximo 1 de enero de 2024 en la primera mujer en presidir el Banco Europeo de Inversiones (BEI), el brazo financiero de la Unión Europea, con un balance de 544.000 millones de euros, y que tiene a los Estados miembros como accionistas. "Hemos llegado a una conclusión de consenso con Nadia Calviño como próxima presidenta del BEI", ha anunciado este viernes el ministro belga de Finanzas, Vincent van Peteghem. El apoyo expresado este viernes por Francia, sumado al que ya manifestó Alemania con anterioridad, ha sido clave para el éxito de la candidatura de Calviño en la reunión del Consejo de Ministros de Finanzas de la UE (Ecofin), en Bruselas.

“El apoyo de los ministros de Finanzas a nuestra candidatura es una muy buena noticia. Es la primera vez que España va a liderar el Banco Europeo de Inversiones, una institución fundamental para la economía europea, el brazo financiero de la Unión para financiar las políticas europeas y que tendrá un papel aún más importante para financiar la transición verde, la reconstrucción de Ucrania o reforzar el papel de Europa en el mundo”, ha valorado la vicepresidenta, que será la primera mujer en dirigir la institución desde su creación en 1958 y que tendrá un sueldo de más de 370.000 euros al año, similar al de la presidenta de la Comisión, Ursula von der Leyen.

Según ha dicho, su nombramiento para una de las mayores instituciones financieras del mundo “confirma el aprecio, respeto y liderazgo de España en el ámbito europeo e internacional" que achaca al "intenso trabajo en los últimos años”. Su salida obligará al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, a remodelar el Gobierno y buscar recambio para una pieza fundamental en el puzzle gubernamental. La vicepresidenta no ha aclarado cuándo se producirá su salida ni su incorporación al BEI. "Es prematuro hacer ningún tipo de especulación porque solo ahora que se ha tomado la decisión empezaremos a tomar contacto con el banco y entrar en el detalle de los procedimientos y ver qué opciones hay", se ha limitado a señalar. 

La entidad que dirigirá a partir del mes de enero en sustitución de Hoyer, que lleva en el cargo desde 2012, tiene como objetivos principales impulsar el potencial de crecimiento y empleo en Europa, apoyar las medidas para mitigar el cambio climático y fomentar las políticas de la UE en terceros países. Calviño, que ya intentó alcanzar la presidencia del Eurogrupo y del Fondo Monetario Internacional aunque sin éxito, aterrizará en la institución con una primera tarea ya en mente: celebrar "una discusión monográfica sobre las prioridades del banco" que tendrá lugar en el próximo Ecofin de febrero.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha valorado que la designación de Calviño para el BEI "es una magnífica noticia para Europa y un orgullo para España. El PP, por su parte, a través de una nota de prensa, ha felicitado a Calviño por su nombramiento, aunque ha criticado su legado como ministra de Economía.

Meses de incertidumbre

Tras meses de incertidumbre, los ministros de economía y finanzas de la UE (Ecofin) han despejado este viernes, durante un desayuno de trabajo, el camino de la española que competía por el cargo con la comisaria danesa Margrethe Vestager, el ex ministro de finanzas italiano Daniele Franco, la polaca Teresa Czerwinska y el sueco Thomas Östro. Desde el principio dos han sido las principales favoritas: Calviño y Vestager, que a principios de septiembre se apartó de su puesto de comisaria en el Berlaymont -sede de la Comisión Europea- para concentrarse en su candidatura.

“Había cinco candidatos excelentes. Estoy seguro de que Nadia será una buena presidenta”, ha destacado van Peteghem, coordinador del proceso de selección como presidente de turno de la junta de gobernadores, durante una breve intervención ante la prensa. El siguiente paso será la reunión del consejo de dirección del banco el próximo miércoles y la confirmación de la decisión, a través de un procedimiento escrito, por parte de la junta de gobernadores. El nombramiento de Calviño, que se oficializará en las próximas dos o tres semanas, se ha hecho esperar más de lo esperado porque ningún candidato hacía accedido a retirarse de la contienda. Para lograr el puesto el elegido debía lograr el apoyo de 18 Estados miembros que representen el 68% del capital de la entidad, algo que según ya constataron la semana pasada fuentes diplomáticas europeas solo estaba al alcance de Calviño.

Procedimiento de silencio

"Para forzar una decisión”, el ministro de finanzas belga, que ostenta la presidencia rotatoria del BEI, lanzó a finales de la semana pasada un procedimiento de silencio, que expiraba el lunes, con la propuesta de nombramiento de la española y la retirada del resto de candidatos para evaluar el grado de consenso entorno al nombre que suscitaba más apoyos. Según fuentes diplomáticas, Italia rompió el lunes el procedimiento, molesto con un proceso de elección que algunos diplomáticos del norte de Europa han calificado de poco transparente. Aún así su rival más fuerte, Vestager, confirmaba este viernes que, de acuerdo con el Gobierno danés, retiraba su candidatura dejando el camino libre a Calviño y regresando a su puesto en la Comisión.

La cuestión en el caso del BEI es que no todos los países tienen el mismo peso -que se mide en función de su capital- en la institución financiera y que si ningún candidato optaban por retirarse de la contienda no daban los números. Alemania, Francia e Italia disponen de casi el 19% del capital de la entidad y, por tanto, de peso en el voto. Le siguen España, con algo más del 11%, Holanda y Bélgica con poco más del 5%, Polonia con el 4,5% y Suecia con el 3,4%. Por detrás se sitúan el resto de Estados miembros, el grueso de ellos con menos del 1%.

El apoyo de los países grandes, por tanto, era un elemento crucial. El canciller alemán, Olaf Scholz, anunció a principios de noviembre su apoyo a Calviño. Su homóloga italiana, Giorgia Meloni, avanzó la semana pasada que de no apoyar a su propio candidato la elegida sería Vestager. Hasta este viernes París no ha deshojado públicamente la margarita y anunciado su apoyo. De haberse decantado por la nórdica, hubiera limitado las posibilidades de Calviño.