Igualdad de oportunidades
Más de un tercio de tu sueldo depende de quiénes son tus padres
Un estudio de la fundación Iseak advierte de que la igualdad de oportunidades se ha reducido en la última década

Trabajadores en una oficina / Israel Undrade | Unsplash

Más de un tercio de los ingresos que recibe a final de mes un trabajador en España depende de quiénes son sus padres, donde ha nacido o si es hombre o mujer. No de las decisiones que esa persona haya tomado, si debió o no aceptar esa oferta de empleo, si hizo bien en escoger aquella carrera u la otra o si simplemente tuvo suerte o no en la vida. Tampoco del grado de esfuerzo que haya invertido en llegar hasta donde ha llegado.
Y es que entre el 30 y el 45% de las desigualdades a la hora de encontrar un trabajo u otro y de cara a cobrar un salario u otro vienen marcadas ya desde el momento de nacer. Hasta el punto de que provenir de una familia acomodada aumenta el salario medio en casi un 43% en comparación con los grupos de origen más desfavorecido, según cuantifica un estudio de la fundación Iseak publicado recientemente.
Las investigadoras Marta Curull, Sara de la Rica y Lucía Gorjón han radiografiado el origen de las desigualdades en España. En su informe advierten de que la igualdad de oportunidades se ha reducido en la última década en España y ello supone, entre otros, un lastre creciente tanto para la cohesión social como para el crecimiento económico.
Otros estudios, como el liderado por Olga Cantó para la Fundación La Caixa, ya detectaron que la falta de oportunidades laborales de calidad para los más jóvenes está polarizando la sociedad, con unos ricos cada vez más ricos y unos pobres cada vez más pobres, y que todo ello pone en jaque la viabilidad a futuro del Estado del Bienestar.
Volviendo al informe de la fundación Iseak, los antecedentes y el origen familiar generan casi el 52% de la desigualdad de ingresos en España. Un porcentaje que se eleva hasta casi el 60% en el caso de los menores de 40 años. Es decir, las cartas de un 'millenial' le llegan más marcadas que las de un 'baby boomer'. Y el riesgo es que las de la generación Z estén más marcadas aún.
El origen, geográficamente hablando, de los progenitores es muy determinante a la hora de definir el salario que tendrán sus hijos. Aquellas personas nacidas de progenitor español y el otro de Latinoamérica o de África seguramente cobrarán menos, concretamente un 53% menos que si sus dos padres hubieran nacido en España. Aunque tampoco cobrarían mucho más si ese padre extracomunitario hubiera nacido en el 'Viejo Continente'. Según sus datos, en dicho caso los hijos cobrarían un 41% menos de media. Lo que sugiere que el peso de las redes familiares a la hora de encontrar empleo sigue siendo muy elevado en España.
La principal brecha depende de la educación
El estudio cuantifica un circulo vicioso del que la academia ya había alertado: tener una buena educación es clave para tener una situación acomodada y venir de una familia acomodada hace muy probable tener una buena educación. La formación y aprendizaje que una persona recibirá a lo largo de su vida, es decir, si va a la universidad, hace una FP o acaba la ESO y se pone a trabajar, depende en un 80% de donde nazca esa persona.
Solo una de cada cinco personas que crecieron en hogares muy pobres alcanza los estudios superiores, frente a aproximadamente tres de cada cinco en el caso de los hogares más ricos. Es por ello que "reducir las desigualdades en educación reduciría gran parte de las diferencias posteriores en el mercado laboral", consideran las expertas de Iseak.
Resolver la brecha educativa, a través de más becas para las familias de menores ingresos o con mayores acompañamientos durante el colegio para evitar el abandono escolar, reduciría las brechas de ingresos entre clases sociales, si bien actualmente las mayores diferencias en este segundo punto las encuentran las autoras entre los más pudientes.
Y es que las mujeres consiguen, de media, mejores resultados académicos y mayores niveles educativos que los hombres. Sin embargo, dicha ventaja no se acaba traduciendo en mejores condiciones laborales. El estudio determina que a más acomodado origen familiar, mayor brecha se produce luego entre hombres y mujeres. Es decir, un hombre de una familia pudiente cobrará de media casi un 50% más que otra persona nacida en una familia muy vulnerable. En cambio, una mujer nacida en una familia muy acomodada 'solo' cobrará un 15% más que su homóloga muy vulnerable.
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