Ellas dan el golpe en la industria textil

Una nueva generación de ejecutivas lidera desde Galicia la metamorfosis del sector hacia un modelo realmente sostenible que busca dar valor añadido a la moda y recuperar la imagen de marca para fidelizar a los clientes

Desde la izquierda, Silvia Alonso, Adriana Domínguez, Dora Casal y Marta Ortega.

Desde la izquierda, Silvia Alonso, Adriana Domínguez, Dora Casal y Marta Ortega. / FDV

Julio Pérez

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Jesús Alonso Fernández, fundador de Jealsa Rianxeira, se ganó la complicidad de los mozos de almacén de

El Corte Inglés

y las desaparecidas Galerías Preciados metiendo latas de atún de su conservera en las cajas con las prendas de punto confeccionadas en Jealfer, la otra pata del negocio de la compañía. Eran los envíos más esperados y la ropa que antes entraba en el punto de venta. Su hijo y actual presidente del grupo, Jesús Alonso Escurís, admitió en una entrevista publicada por FARO, del grupo Prensa Ibérica, a finales de 2019 que llegó a plantearle a su padre el cierre de la fábrica textil, un agujero constante de números rojos en los años de la deslocalización del sector en Galicia y la entrada en masa de la producción de China. “Él me miró y me dijo: mientras yo viva, esto no se cierra. Así que salí de allí y dije a mis hermanos: tenemos un problema”, recordaba. Pusieron Jealfer en manos de un exdirectivo de banca con conocimientos del sector y le dieron un plazo de seis meses para tener argumentos sólidos para bajar la persiana o seguir.

Una década larga después, Jealfer maneja tres populares marcas –Viriato, Pertegaz y Jorge Vázquez– presentes en 10 mercados con casi 300 puntos de venta. Su filosofía de empresa engloba “calidad artesana, producción propia y sostenibilidad”. Al frente está Silvia Alonso, estandarte de la tercera generación en la familia. “Tenemos nuestra propia industria de punto en Boiro, lo cual nos da una ventaja fundamental ya que el punto es un trabajo muy técnico, y contamos también con algunos talleres colaboradores de cercanía”, apuntaba en febrero, coincidiendo con el estreno en la Fashion Week de Madrid de Viriato, mítica enseña del fenómeno Galicia Moda de los años 80 a la que Jealfer rescató de la liquidación en 2017. “Es un paso importante en su camino hacia el éxito –destacaba Silvia Alonso– y una oportunidad para mostrar su creatividad y su compromiso con la moda lenta de alta calidad hecha en España”.

“Tener nuestra propia industria de punto aquí es una ventaja fundamental”

Silvia Alonso

— CEO de JEALFER

En la memoria del ejercicio 2021, Adriana Domínguez reivindicó la empresa levantada por su padre como “activistas de lo eterno” en la carta a los inversores. “Si algo hemos aprendido en este período de pandemia es que se puede seguir e incluso acelerar un proceso de transformación profunda de la compañía. Y eso hemos hecho –detalla–. Después de muchos años produciendo en otras zonas geográficas, hemos tomado la decisión de hacer nearshoring. Estamos atrayendo las producciones a cercanía, lo que nos permite acelerar aún más nuestra apuesta por la sostenibilidad, duplicando nuestras certificaciones en materias primas con todos nuestros proveedores”.

Desde que cogió el timón, primero como CEO y en mayo de 2020 en la presidencia, Adolfo Domínguez ha recuperado su ADN primitivo y está inmersa en un plan de impacto positivo que va más allá de las colecciones. Las tiendas, por ejemplo, se renuevan “con criterios de artesanía y kilómetro cero” y en la confección priorizan en uso de fibras de bosques sostenibles. “Todo el mundo sabe que esta marca lleva muchos años defendiendo lo que antes se llamaba ecología”, comentaba en una entrevista a FARO. Su defensa de otra industria de la moda le ha llevado a la elección como presidenta del nuevo Observatorio del Sector Textil.

En su misiva también en la memoria anual Inditex, la primera con ella de líder, 

Marta Ortega

lanzaba una auténtica declaración de intenciones sobre el futuro del gigante que facturó 33.569 millones de euros en 2022: “No queremos ser rápidos sino ágiles y flexibles; no queremos ser grandes, sino relevantes. Queremos ser agentes de cambio y aspiramos a liderar la transformación de nuestra industria, a que nuestro impacto sea positivo en todos los ámbitos”. La nueva presidenta del holding que hizo del just in time en el suministro un modelo admiradísimo en todo el mundo daba incluso un paso más en una entrevista publicada por el Financial Times esta semana. “No nos reconocemos en eso que llaman moda rápida”, rechazó, porque la acumulación de stock –en su caso, menos del 2%– y la ropa de mala calidad a bajo precio “no puede estar más lejos de lo que hacemos”.

“No queremos ser grandes, sino relevantes”

Marta Ortega

— Presidenta de Inditex

Su llegada a la cúpula directiva afianzó la evidente estrategia de

Inditex

por una imagen de marca y un posicionamiento más premium. Como una inmensa boutique, abriéndose a las colaboraciones con otras empresas, jóvenes talentos del diseño y los creadores artísticos más demandados en este momento. Es la obsesión confesada por la propia Ortega: el producto y “calidad, calidad y calidad”.

Los proyectos de reciclaje y búsqueda de nuevos materiales respetuosos con el entorno en Roberto Verino es “un tema de inquietud y conciencia”, según su CEO, Dora Casal. La misma razón que ha llevado a la firma a lanzar una plataforma de alquiler de prendas. Tanto ella, que entró en el equipo directivo en 2019 dentro de su plan de relevo generacional, como el propio Roberto Verino insisten siempre en que la sostenibilidad es un pilar de la empresa desde su constitución en 1982, buscando en todos estas cuatro décadas crear “un armario emocional” donde las prendas sean una inversión por su atemporalidad.

Bimba y Lola es la marca más joven de las grandes textiles de Galicia. Cumple los 18 años con los looks más frescos del mercado e incorporada ya al top ten de las empresas del sector con mayor facturación en España. La cifra de ventas en 2022 escaló a 225 millones, impulsada por su ambiciosa estrategia de expansión que le lleva este nuevo ejercicio hasta EE UU y, posiblemente, China. Todo en la firma está pensando para construir una marca “global”. Su presidenta, Uxía Domínguez, aprendió el oficio durante sus años en el área de Tiendas y Expansión Internacional de Sociedad Textil Lonia, fundada por su padre. “No nos importa tanto a dónde llegamos, como disfrutar del camino”, asegura la empresa, que explica su “cultura” como la suma de cinco valores: creatividad, alma, dinamismo, franqueza y espíritu de equipo.