Datos de marzo

¿Cómo ha cambiado el empleo tres años después de la pandemia? En 5 claves

El mercado laboral gana 1,3 millones de cotizantes y pierde casi 700.000 parados desde el inicio del covid

supermercado

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Gabriel Ubieto

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El inicio de la pandemia y la declaración del primer estado de alarma cumplieron hace poco tres años. Hace más de 1.000 días desde que el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, compareció de urgencia ante los medios para decretar el confinamiento de toda la población en sus casas. Desde entonces el mercado laboral español se ha recobrado con creces del socavón que supuso la suspensión de gran parte de la actividad empresarial. También se ha aclimatado a la primera guerra en Europa y sufre las inclemencias de la tormenta inflacionista que esta ha alimentado.

¿Cómo ha cambiado el empleo desde el inicio del covid? Este martes los Ministerios de Trabajo y Seguridad Social han actualizado los datos que permiten realizar un análisis comparativo entre marzo del 2020 y marzo del 2023. A lo largo de ese camino se ha aprobado una reforma laboral que ha revolucionado las estadísticas de contratación. Mecanismos como los ertes han pasado de dar cobertura a millones de trabajadores a ser un recurso actualmente residual. Y el colectivo de autónomos ha tenido que adaptarse, entre otros, a un nuevo sistema de cotizaciones.  

Empleo: 1,3 millones más de ocupados

La declaración del primer estado de alarma obligó al cierre de bares, restaurantes, comercios no indispensables y otros muchos negocios abiertos de cara el público. Y ello significó que centenares de miles de trabajadores, la gran mayoría de ellos en aquel entonces con un contrato temporal, fueran despedidos o no renovados. Entre marzo y abril la Seguridad Social perdió casi 800.000 cotizantes. Y es que pese al encarecimiento temporal del despido y la habilitación de los ertes, muchas compañías optaron por el recurso tradicional y cesaron a sus empleados para rebajar masa salarial.

En dos meses se perdieron los mismos empleos que durante el primer año de crisis económica en 2008, tras el estallido de la burbuja financiera e inmobiliaria. A partir de ahí el mercado laboral empezó a recuperarse, como un paciente que sufre una enfermedad, pierde peso y está varios meses combinando dieta y rehabilitación. Hoy ese paciente luce incluso más lozano que antes de la dolencia. La Seguridad Social ha ganado 1,3 millones de ocupados desde marzo del 2020 y se encuentra en récord histórico de cotizantes.

Paro: Casi 700.000 personas menos

El paro, en términos puramente estadísticos, ha disminuido en 686.052 personas entre marzo del 2020 y marzo del 2023, hasta un total de 2,91 millones de personas desempleadas. Es el nivel más bajo de paro en España desde 2008, justo cuando estalló las burbujas financiera e inmobiliaria. Los inscritos en las oficinas del Sepe se dispararon como la espuma en los dos primeros meses de pandemia y luego el camino para bajar esa inflamación ha sido largo y lento.

Y es que España ha sido hasta ahora especialista -veremos que pasa con la nueva reforma laboral cuando venga la próxima crisis de empleo- en crear de manera muy explosiva ocupación en las épocas de bonanza, pero no ser tan intensiva en reducción del paro. Es decir, hay gente que salta (o tiran por la borda) del mercado laboral cuando vienen mal dadas y que le cuesta mucho luego reengancharse. Y es que si bien España está actualmente en récords de empleo, todavía tiene casi un millón de parados más que en 2007.

Más estabilidad con la reforma laboral

A pocos días de la Navidad del 2021 -la segunda desde el inicio del covid-, el Gobierno, la patronal y los sindicatos acordaron una nueva reforma laboral. Esta ha ido desplegando sus efectos a lo largo del último año y poco, con el principal objetivo de reducir la elevadísima temporalidad, la mayor de Europa, existente desde hace décadas. Y estadísticamente ha dejado registros sin precedentes. El mes en el que estalló la pandemia, nueve de cada 10 contratos firmados fueron temporales. Tres años después, la proporción entre temporales e indefinidos es prácticamente del 50-50.

Parte de esa eventualidad se ha reconvertido hacia fórmulas más estables, si bien no tan deseables para el trabajador como es un contrato indefinido a tiempo completo. Y es que entre los nuevos contratos fijos firmados, la proporción se repite mes tras mes: 45% indefinidos a tiempo completo, 30% fijos discontinuos y 25% a tiempo parcial.

ERTE: De 3,4 millones de afectados a 15.000

El principal escudo que dispuso el Gobierno para frenar la cascada de despidos ante las restricciones fueron los ertes. Unas siglas desconocidas hasta entonces por la mayoría -expediente de regulación temporal de empleo- y que pasaron a formar parte del vocabulario cotidiano de gran parte de la ciudadanía. Hasta entonces eran un recurso casi exclusivamente utilizado por compañías industriales ante parones semiplanificados de la producción. Y en el momento más álgido de la pandemia llegaron a cubrir a 3,4 millones de trabajadores en toda España.

Los ertes permitieron a las empresas dejar de pagar los salarios y únicamente asumir una pequeña parte de las cotizaciones, a costa de una inyección de dinero público sin precedentes. El Estado calcula que invirtió más de 30.000 millones de euros entre ertes y ayudas a autónomos. Inicialmente el Sepe fue duramente criticado por los retrasos y problemas en los pagos de parte de los afectados.

Finalizadas las restricciones y reactivada casi toda la economía, hoy únicamente quedan afectados por un erte un total de 15.379 trabajadores, principalmente centrados en empresas de fabricación de vehículos (crisis de los semiconductores) y empresas hoteleras que no han vuelto a abrir del todo desde el covid.

Autónomos: Casi 100.000 trabajadores por cuenta propia más

El empleo autónomo resistió con robustez el impacto de la pandemia y a diferencia de ciertos sectores entre el régimen general, apenas perdió efectivos. Las ayudas habilitadas para el cese de actividad -el paro de los autónomos- contribuyeron a ello y, según los datos de este marzo, actualmente hay casi 100.000 trabajadores por cuenta propia más que hace tres años afiliados al RETA. Hasta un total de 3,3 millones de cotizantes.

El principal reto que tiene ahora el colectivo es aclimatarse al nuevo sistema de cuotas en plena tormenta inflacionista. Los autónomos desde este año pasan a cotizar en función de sus rendimientos netos y existe el temor entre parte del colectivo de que haya trabajadores que al no poder aferrarse a la cuota mínima prefieran darse de baja. El arranque de este 2023 no ha sido bueno y el empleo autónomo ha registrado un crecimiento testimonialmente negativo en términos interanuales.