Energía

La subasta renovable solo adjudica el 30% y deja el cupo de la termosolar desierto

El Gobierno puso sobre la mesa 520 megavatios de los que ha conseguido colocar 177, la mayoría de biomasa

Una vez más el pequeño productor no ha logrado hacerse con una porción grande al captar solo 31 megavatios

Un técnico trabaja en la planta fotovoltaica de Logrosán (Extremadura)

Un técnico trabaja en la planta fotovoltaica de Logrosán (Extremadura) / Cedida / Endesa

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Sara Ledo
Sara Ledo

Periodista

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Fiasco de la última subasta renovable al conseguir colocar solo el 30% de lo subastado. El Ministerio para la Transición Ecológica sacó a concurso 520 megavatios de energía de los que se han adjudicado solo 177 megavatios, en su mayor parte (146 megavatios) de biomasa, que movilizarán unos 400 millones de euros, según el Ejecutivo. El cupo dirigido a la energía termosolar (placas solares que calientas un fluido a partir del que se genera electricidad y que tiene como ventaja la posibilidad de almacenamiento) ha quedado completamente desierto, mientras que una vez más el Ejecutivo tampoco ha conseguido atraer al pequeño productor que solo se ha hecho con 31 megavatios, según la resolución publicada este miércoles por el Ejecutivo.

"La actual coyuntura, con elevada inflación, tipos de interés al alza y tensiones de precio en las materias primas y en los equipos, ha provocado que los participantes hayan presentado ofertas por encima del precio máximo admitido por las reglas de la subasta", ha indicado el Gobierno en un comunicado. En estas subastas hay lo que se denomina precio de reserva, que es secreto y hace referencia a la cifra tope a la que pueden aspirar las ofertas. Si se supera esta cantidad, las ofertas quedan fuera del concurso.

Este es el motivo que ha llevado a la energía termoeléctrica a no hacerse con ningún megavatio, pese a que haber participado proyectos que suman un total de 200 megavatios, según la patronal del sector, Protermosolar. "Este resultado preocupa enormemente ya que la tecnología termosolar con almacenamiento térmico es la única renovable que realmente puede reducir la dependencia del gas para la generación eléctrica nocturna", lamenta la patronal en un comunicado. En España hay actualmente 2.300 megavatios de potencia instalada de este tipo, que supone aproximadamente un tercio de la capacidad mundial. 

Desde Protermosolar añaden, además, que hay otros 500 megavatios de potenciales oferentes que no se han presentado finalmente al “no disponer de visibilidad sobre la fecha a la que optar al punto de conexión”.

Pero no es el único fiasco, también la cantidad de instalaciones solares fotovoltaicas de carácter local adjudicatarias han sido mínimas. Y no es la primera vez. Hace un año se realizó la primera subasta dirigida a este tipo de instalaciones en la que solo se consiguieron adjudicar 5,75 megavatios. Esta vez han sido 31 megavatios, a un precio de 53,88 euros de media. Para el Gobierno estas cifras confirman "la buena evolución de una tipología de instalación a medio camino entre el autoconsumo y la generación centralizada en la que resulta determinante la participación ciudadana", pero el sector sigue considerándolo un resultado "muy flojo".

Así lo relata el director general de la patronal fotovoltaica UNEF, José Donoso, en conversación telefónica, quien además de culpabilizar al precio de reserva, también pone el foco en las condiciones que se piden a este tipo de instalaciones. Para acudir a este concurso, el Gobierno obliga a los oferentes a tener en su proyecto tres socios locales, así como a que haya una correlación entre la potencia que se puede instalar y el número de habitantes en la población en la que se construya la planta. "Las subastas para las grandes plantas no tienen tantas condiciones", protesta.

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La buena noticia son los 146 megavatios de biomasa adjudicados a un precio medio ponderado de 93,09 euros por megavatio hora. Una cifra bastante más alta que la de la última subasta de renovables, celebrada hace un año que culminó a una media de 25 euros por megavatio-hora, pero el Gobierno defiende que "la biomasa es una tecnología gestionable, que puede producir cuando se necesite y que facilita la operación del sistema eléctrico por su carácter de síncrona. Además, tiene un importante valor añadido de generación de empleo, principalmente en entornos rurales, y ayuda a gestionar y valorizar residuos forestales y agrícolas".

En este sentido, entre las empresas que se han hecho con una porción están Hunosa, que se hizo con 50 megavatios, para transformar la central térmica de La Pereda a una central de biomasa con el "objetivo de consolidar la viabilidad de la compañía, contribuir a una economía limpia y sostenible y vertebrar su territorio de referencia, con un claro compromiso con la descarbonización", según recoge Europa Press. También Acciona (50 MW) y Reolum (46 MW).