Desafío a la 'ley rider'

Uber cumple su amenaza a Trabajo y ya vuelve a repartir con 'riders' autónomos

  • La multinacional diseña una nueva aplicación en la que cada repartidor ofrecerá su propia tarifa y elimina el 'rating', con lo que espera esquivar multas por falsos autónomos

Un repartidor de UberEats espera un pedido en su motocicleta.

Un repartidor de UberEats espera un pedido en su motocicleta. / José Luís Roca (El Periódico)

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Gabriel Ubieto
Gabriel Ubieto

Redactor

Especialista en Mercado laboral, empresas, pensiones y las diferentes derivadas del mundo del trabajo

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Uber Eats ha cumplido con su amenaza y desde este miércoles vuelve a repartir con 'riders' autónomos. Así ha podido confirmarlo EL PERIÓDICO de fuentes de la compañía, que afirman haber recibido en pocos días "miles" de solicitudes de repartidores para ejercer como trabajadores por cuenta propia. Repartidores consultados por este medio confirman que la aplicación ya está operativa en Barcelona. La multinacional ya alertó al Ministerio de Trabajo que se planteaba volver a operar con este modelo -que combinará con las flotas subcontratadas-, para poder así ganar en operatividad y competir con Glovo, dado que esta compañía nunca ha dejado de operar con autónomos pese a las múltiples y millonarias sanciones de Inspección de Trabajo y la entrada en vigor de la 'ley Rider'.

Poco más de un año ha durado Uber operando exclusivamente con el modelo de flotas subcontratadas, al que la nueva normativa pactada entre el Ministerio de Trabajo, patronal y sindicatos empujó a las principales compañías del sector. Todas excepto Glovo, que ha mantenido el grueso de su flota como autónomos. Falsos autónomos, según los fallos reiterados de Inspección. La 'ley Rider' estableció la "presunción de laboralidad" de los repartidores de plataformas digitales. Es decir, todos debían ser asalariados mientras las empresas no pudieran demostrar lo contrario. Lo que las principales firmas del sector cumplieron subcontratando el reparto a intermediaros como Adecco, Randstad, Delivers, Stuart o Shargo, entre otros. Hasta ahora, que Uber Eats ha decidido que ya no quiere competir con Glovo en desigualdad de condiciones y ha vuelto a operar con 'riders' autónomos, que deberán pagarse ellos la Seguridad Social, el vehículo, el teléfono móvil y dejarán de tener derecho a baja por enfermedad o vacaciones pagadas.

"Ante el éxito del piloto, lanzamos nuestro nuevo modelo para todos aquellos repartidores que quieren trabajar como autónomos, en cumplimiento de la regulación vigente, en el resto de España. Este nuevo modelo incluye importantes cambios que le ofrecen al repartidor mayor control sobre su actividad, como por ejemplo la posibilidad de establecer su tarifa libremente", afirman fuentes de Uber Eats.

Cambios para fintar la ley

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Los programadores de la multinacional han estado testando estas últimas semanas una nueva aplicación, diferente a la que utilizaron los repartidores de la plataforma antes de la 'ley Rider'. En la misma han introducido variaciones, con las que aspiran a fintar la normativa y que los inspectores de Trabajo y los jueces, a futuro, no concluyan que los 'riders' operaban como falsos autónomos y les impongan sanciones por ello. Sanciones que, de producirse, tardarán en llegar meses o incluso un año, dados los tiempos con los que está operando la 'policía laboral' en otras plataformas.

Dos de las modificaciones más relevantes son las siguientes. Por un lado, la posibilidad del repartidor de fijar su propia tarifa por el reparto, algo que hasta ahora no era posible. Era la propia plataforma que le decía al 'rider' cuanto le ofrecía por un trayecto. Y este o lo aceptaba o lo rechazaba. Y el otro cambio es que suprime el sistema de valoración de los usuarios y restaurantes para con el repartidor, lo que podía producir sesgos a la hora de premiar, entre otros, a aquellos que más pedidos aceptaban y perjudicar a los repartidores más intermitentes. Dos elementos que los tribunales destacaron como argumentos a favor de la tesis de que los repartidores ejercían como falsos autónomos y que realmente el control absoluto del sistema de reparto lo tenía la plataforma.

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