Cuentas públicas

El gasto que la Generalitat desplaza de un año a otro crece hasta más de 2.600 millones

  • El ámbito más afectado por el desfase entre lo presupuestado y los costes reales en los que se incurre es la sanidad

  • Tener que afrontar facturas diferidas "cronifica la existencia de gasto desplazado cada año", advierte la Intervenció General.

Sala de quirófano del Hospital Clínic de Barcelona.

Sala de quirófano del Hospital Clínic de Barcelona. / DANNY CAMINAL

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Agustí Sala
Agustí Sala

Redactor jefe de Economía

Especialista en Además de El Periódico, trabajé de 1989 a 1990 en La Economía 16, como responsable de Economía en el Diari de Barcelona, de 1989 a 1990; en la sección de Economía de TVE Catalunya de 1987 a 1989, en Antena 3 de Radio, de 1985 a 1987 y en el Diari Menorca, de 1983 a 1985 y Radio 80-Menorca. Además la licenciatura en Ciencias de la Información por la Universitat Autònoma de Barcelona (1992-1986), tengo un posgrado en dirección general (PDG) 2011-2012y un curso de Márketing Digital y Redes Sociales por la EAE Business School

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Y la pelota se hincha y gana tamaño. El volumen de gasto no recogido en el Presupuesto de la Generalitat aumenta y el Govern se ve obligado a trasladar de un ejercicio al siguiente las facturas para las que no hay partidas en las cuentas públicas. La cuenta general de 2021, que elabora la Intervenció General y que recoge y supervisa las cuentas públicas catalanas, recoge un volumen del denominado gasto diferido (incurrido en un ejercicio y liquidado en el siguiente) que se elevó el año pasado hasta los 2.669 millones de euros frente a los 2.505 millones de ejercicio precedente.

Esta evolución, que refleja la insuficiencia de recursos financieros del sistema, está dominada por el gasto diferido del Servei Català de Salut (SCS) y del Institut Català de Salut (ICS), en las que las partidas presupuestarias correspondientes a conciertos sanitarios y farmacia, en general se quedan cortas, según el informe, entregado a la Sindicatura de Comptes. Y un hecho que destaca la Intervenció: a pesar de que, en términos generales las dotaciones presupuestarias cubrirían la práctica totalidad del gasto anual, el tener que afrontar facturas diferidas del ejercicio precedente "cronifica la existencia de gasto desplazado cada año".

En cambio, el gasto de este tipo de la Administración general y los entes autónomos no responde a insuficiencias presupuestarias sino "a las especificidades propias de algunos gastos, como el diferimiento en el pago de las cuotas sociales, el largo plazo de tramitación de las ayudas a la dependencia o el abono de compromisos pendientes en las ayudas a jardines de infancia locales".

Tendencia al alza

La evolución de la variación interanual del gasto diferido en el período 2011/2021, que alcanzó su techo hasta ahora en 2019 con más de 2.900 millones, sigue en general una tendencia al alza, salvo en los ejercicios en los que, como en 2015, "se implementaron las ampliaciones de crédito para financiar el gasto diferido de ejercicios anteriores". La evolución a la baja del saldo de 2020 del SCS y el ICS debe atribuirse principalmente a la mayor disponibilidad de crédito derivada de los fondos estatales covid que puso en marcha el Gobierno central. A Catalunya le correspondieron 3.294,7 millones en 2020 y 2.161 millones en 2021, pero no tienen réplica en 2022.

Catalunya destina, sobre el papel, más de 10.000 millones anuales a la sanidad. Eso es lo que reflejan las cuentas públicas. Pero solo son una aproximación al gasto real. Ni un solo ejercicio se ha cumplido lo que constaba en la ley de Presupuestos.

La raíz del problema es que el sistema está infrafinanciado, denuncia la Generalitat, y fue víctima de un gigantesco tijeretazo durante 4 años de los mandatos de Artur Mas fue 'president'. El presupuesto de 2013 cayó hasta los 8.134 millones, 1.770 millones menos que en su punto más alto, en el 2010, con José Montilla al mando. Pero esas cifras no son del todo ciertas, ya que una cosa es el presupuesto y otra lo realmente gastado.

En el punto más bajo tras los recortes, en vez de 8.134 millones, el gasto real fue de 8.774 millones. Todo por efecto del gasto desplazado de ejercicios anteriores. En resumen, se gasta más de lo presupuestado, pero no porque se invierta más sino porque con dinero del nuevo ejercicio se pagan facturas atrasadas.

La diferencia tiende a crecer, pero en este caso por una crisis sobrevenida provocada por el covid. Se nota en los ejercicios 2020 y 2021, en las que el gasto real al final alcanzó los 13.132,1 millones, 2.127,3 millones más y de los que 1.930,2 millones corresponden al gastos relacionados con el covid; y 13.674 millones en 2021, 541,9 millones más y con 1.855,4 millones relacionados con el covid, respectivamente.

El presupuesto, de este modo, es más una estimación que enmascara una infrafinanciación que expertos como el catedrático Guillem López Casasnovas, en su trabajo 'La enfermedad de la sanidad catalana', cifraron en 2020 en unos 5.000 millones. Esa es la cantidad en la que debería incrementarse anualmente para llegar al nivel de la media de los países de la OCDE con un PIB y un grado de envejecimiento de la población similares.

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Tras la presentación de los Presupuestos de la Generalitat para 2022, a finales del año pasado, Metges de Catalunya (MC) advirtió de que la partida de 11.171 millones de euros se quedaba "muy corta". El incremento previsto respecto al presupuesto de 2020 era, dijeron, "insuficiente" para afrontar los gastos derivados de la pandemia y la pospandemia y para revertir "por completo" los recortes aplicados en la sanidad desde 2010.

Esta organización entiende que, si se detraen los fondos extraordinarios habilitados para la lucha contra el covid, el presupuesto era "meramente continuista" y deficiente, ya que ni se aproxima a los 12.000 millones que pidió el 'conseller' de Salut, Josep Maria Argimon, en base al presupuesto ejecutado en los dos años anteriores.