El talento tecnológico en BCN: escaso para los emprendedores pero atractivo para las multinacionales

Las ‘start-ups’ no encuentran trabajadores, pero las empresas extranjeras siguen abriendo sedes en Barcelona motivadas por los profesionales que hay en la capital catalana

Las compañías consolidadas notan menos este déficit porque son más atractivas para los recién graduados, pero además priorizan la competitividad de la ciudad

Oficinas de Ypsomed en Barcelona, una de las compañías que acaba de abrir un centro de i+D en la ciudad

Oficinas de Ypsomed en Barcelona, una de las compañías que acaba de abrir un centro de i+D en la ciudad / JOAN CORTADELLAS

Paula Clemente

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Pocas ‘start-ups’ quedan en Barcelona que no hablen de la falta de “talento” como uno de los mayores obstáculos que enfrenta el sector. Pero pocas son también las multinacionales que no se refieran precisamente al “talento” como una de las razones por las que han montado centros de innovación aquí.

Por un lado, “no hay talento sénior que pueda resolver problemas tecnológicos muy complicados” y "la universidad no produce suficientes graduados de este perfil”, lamentaba hace unos meses el cofundador de Glovo, Oscar Pierre. Por el otro, “la inversión en nuestro país es una prueba más de la alta cualificación de nuestros profesionales y de nuestra capacidad para convertirnos en un polo de atracción de talento”, valoraba el presidente de Microsoft en España, Alberto Granados, al anunciar que el gigante tecnológico montaba un centro de i+D en la ciudad. Al "talento" se han referido también Universal Robots, Teladoc Health, Ypsomed o Schneider Electric ante decisiones similares; y de "talento" han adolecido en público Factorial, VilynxN26 o Qonto. ¿Qué es lo que está ocurriendo, entonces, con el talento?

“Se está produciendo una situación muy contradictoria en España: hay un montón de puestos sin cubrir en muchos sectores (también en la hostelería y en el turismo), pero a la vez hay un 40% de desempleo juvenil”, introduce la profesora experta en RRHH de EAE Business School, Pilar Llàcer. En el caso concreto de los profesionales tecnológicos -a quien normalmente se hace referencia cuando se menciona al "talento"-, un estudio de la Fundación VASS y de la Universidad Autónoma de Madrid habla de 7.000 vacantes sin cubrir el año pasado en España, un vacío que atribuyen a la falta de competencias. “Hace más de seis años que no se incrementa el número de plazas de informática en las universidades públicas”, completa Llàcer, que matiza sin embargo que el problema tiene muchas otras fuentes.

Primera la cultural: lo más habitual, explica la profesora, es que un recién graduado busque compañías con marca para acceder al mercado laboral, y una ‘start-up’ muy pequeña suele ser todavía una desconocida, además de estar muy asociada a la inestabilidad. A eso se suma que muchas empresas todavía ven con cierta desconfianza los perfiles técnicos formados en la FP y que hay mucha gente que no habla bien el inglés, que es un idioma imprescindible en estos entornos.

“Cuesta mucho que la gente se incline por este tipo de actividades y, además, la formación está bastante desvinculada con lo que es el día a día”, analiza, a su vez, la directora de RRHH, talento y comunicaciones de Adevinta (grupo propietario de Infojobs y Fotocasa, entre otros), Susana Vicente. “A nivel estructural necesitamos un cambio importante, que es la conexión de lo que se da en las universidades o centros de enseñanza con lo que va a ser luego la realidad”, agrega esta directiva, explicando de paso que la tecnológica en la que trabaja ha decidido atajar el problema poniendo en marcha programas de formación propios. 

Exceso de demanda

El problema, añade el director general de Barcelona Activa, Fèlix Ortega, es que ya no son solo las compañías tecnológicas las que buscan perfiles técnicos, sino que casi todas las empresas empiezan a necesitar incorporar profesionales digitales. “Esto hace que la demanda sea cada vez mayor y que el sistema educativo no pueda producir el talento que necesita el mercado”, explica.

Ahora bien, este experto señala en primer lugar que se está trabajando en ello (desde abriendo una escuela de programación propia, la IT Academy, hasta colaborando con iniciativas como Code.org o participando en el Welcome Desk, una ventanilla única que pretende agilizar los trámites para contratar a extranjeros) y, segundo, que el déficit no se da solo en Barcelona. “Esto forma parte de unas dinámicas globales” -apunta Ortega-, que a nosotros nos cogen con “una ciudad muy bien posicionada, que genera muy buen talento y que juega en la liga de las más competitivas”, afirma.

Eso explicaría que el déficit de profesionales tecnológicos no desanime a las multinacionales que aterrizan en la ciudad. Porque el máximo responsable del centro que Ypsomed acaba de abrir en la capital catalana, Rafael Navajo, ofrece el mismo razonamiento. “Muchas empresas están buscando capital humano, y lo bueno de Barcelona es que todavía lo tiene: hay otras ciudades donde no lo hay”, asegura el directivo, que apunta también hacia el atractivo que ofrecen las universidades que tiene la ciudad, sus centros tecnológicos y la cantidad de empresas de sectores en auge que operan aquí.

"Barcelona como ciudad atrae mucho y ha sido vivero de grandes 'start-ups': somos un lugar en el que sí que hay talento, lo que pasa es que hay mucha competencia", coincide Vicente, la portavoz de Adevinta. "Este no es un tema Barcelona, es un tema Europa: hay una explosión a nivel de demanda de actividad IT, esa explosión genera que haya mayor demanda de recursos y los centros de formación no dan abasto", confirma Navajo. "Hay dificultades con la oferta porque hay un incremento brutal de la demanda", insiste el directivo.

¿Qué mejorar? Según Llàcer, que se apueste decididamente por la FP. “Hace falta una orientación clara: si estas son las carreras con más salidas, desde luego todas las instituciones tienen que apoyar la producción de lo que demanda el mercado”, opina la profesora de EAE. Y, por supuesto, más idiomas: “Si queremos ser un ‘hub’ internacional y jugar en la liga internacional, tenemos que ser internacionales”, concluye Navajo.