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Catalunya sigue perdiendo sedes empresariales y Madrid, ganándolas

Desde 2017, las salidas han superado en 2.300 a las llegadas de nuevos domicilios sociales

Catalunya sigue perdiendo sedes empresariales y Madrid, ganándolas
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Agustí Sala
Agustí Sala

Redactor jefe de Economía

Especialista en Además de El Periódico, trabajé de 1989 a 1990 en La Economía 16, como responsable de Economía en el Diari de Barcelona, de 1989 a 1990; en la sección de Economía de TVE Catalunya de 1987 a 1989, en Antena 3 de Radio, de 1985 a 1987 y en el Diari Menorca, de 1983 a 1985 y Radio 80-Menorca. Además la licenciatura en Ciencias de la Información por la Universitat Autònoma de Barcelona (1992-1986), tengo un posgrado en dirección general (PDG) 2011-2012y un curso de Márketing Digital y Redes Sociales por la EAE Business School

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"Estamos en València como razón social con vocación indefinida". Es la respuesta que el presidente de CaixaBank, José Ignacio Goirigolzarri, dio a la pregunta de si está previsto devolver la sede social a Barcelona esta semana durante la presentación del plan estratégico de esta entidad de origen catalán que absorbió a Bankia.

A la par que crece el atractivo de la comunidad para la instalación de centros de investigación y desarrollo (I+D) o centros de servicios compartidos o de excelencia, la cuestión sobre las sedes sociales sigue siendo recurrente y se repite la pregunta en juntas de accionistas como las de Naturgy, Cellnex, Abertis y otras muchas compañías que, antes o justo después del referéndum de 2017 decidieron trasladar su sede social.

Dese momento hasta el pasado 31 de marzo el saldo (diferencia entre entradas y salidas) en Catalunya es de más de 2.300 compañías que han decidido mudar su razón social a Madrid, Palma de Mallorca o València, por poner solo unos ejemplos. En el mismo periodo de tiempo, Madrid ha alcanzado un saldo positivo de 1.607, es decir, con más desembarcos que salidas, según los datos de los registros mercantiles.

CaixaBank, por ejemplo, tiene su sede social desde entonces en València, aprovechando la del antiguo Banco de Valencia, que absorbió; y con la integración de Bankia aún se ha afianzado más en esa plaza; mientras que la sociedad de participadas, Criteria; y la fundación La Caixa, principal accionista del banco, la tiene en Palma de Mallorca. Por su parte, el Banc Sabadell la trasladó a Alicante, donde tenía su cuartel general la desaparecida Caja de Ahorros del Mediterráneo (CAM), que se integró dentro de este grupo.

Son solo dos ejemplos de la banca, ya que las entidades financieras estaban obligadas a disipar y cortar de raíz cualquier duda ante una posible salida de la Unión Europea (UE) y del sistema del Banco Central Europeo (BCE), en caso de independencia de Catalunya, aunque fuera de manera temporal. Pero lo cierto es que la fuga fue multisectorial. Codorniu, Grupo Planeta, Catalana Occidente, Pastas Gallo, Colonial, La Bruixa d’Or, Agbar, así como el brazo inversor de La Caixa, Criteria y sus participadas CaixaBank, Naturgy, entre otras... De hecho, en estos momentos, en el Ibex 35, la principal referencia bursátil en España, las dos únicas compañías que mantienen su sede social en Catalunya son Fluidra y Grifols.

La mudanza masiva de sedes sociales, con el consiguiente cambio de celebración de las juntas de accionistas o reuniones del consejo de administración, ha sido el impacto más palpable de la etapa de inestabilidad política surgida a raíz del referéndum del 1-O, el momento culminante de los años del ‘procés’ en Catalunya. Hasta la fecha se ha tratado, con aplastante mayoría, de viajes solo de ida.

El peor ejercicio de esta fuga de sedes sociales fue precisamente el de la consulta, cuando se produjo una huída masiva de sedes sociales. El saldo negativo ese año en Catalunya fue de 1.988 que optaron por ubicar su cuartel general fuera de esta comunidad: 2.536 se marcharon y 548 optaron ese ejercicio por poner su sede social en Catalunya. De las que decidieron mudarse, 1.457 lo hicieron a Madrid. La Comunitat Valenciana fue, a gran distancia, la segunda mayor beneficiaria, con 279; y Aragón, la tercera, con 194.

El año del referéndum, un total de 1.279 sociedades dejaron Madrid como sede social, pero otras 2.541 eligieron la capital como ubicación. Eso arroja un saldo positivo de 1.262. Cada año, de hecho, en Catalunya se han producido más marchas que llegadas y en Madrid, a la inversa. Uno de los objetivos que se marcó el actual presidente de la patronal catalana Foment del Treball, Josep Sánchez Llibre, fue conseguir que regresen el máximo de sedes sociales que se marcharon. lols esfuerzos no han dado aún frutos.

Por el momento no se ha logrado una vuelta masiva. Ni siquiera simbólica. El ‘think tank’ de Foment, el Institut d’Estudis Estratègics, advirtió en uno de sus estudios de los riesgos de no revertir este proceso de fuga de sedes. Su director, Jordi Alberich, apelaba a la estabilidad institucional y a ejercer el autogobierno como receta para crear un clima de mayor confianza.

El informe aseguraba que «las corrientes de fondo de la sociedad catalana apuntan claramente a la distensión. Y la política parece lanzar señales en la misma dirección. Solo así abordaremos los desafíos del momento y, entre ellos, el favorecer el retorno de sedes corporativas. De lo contrario, pueden acarrear el desplazamiento irreversible de centros de decisión y puestos de trabajo».

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La marcha de una sede social no tiene por qué implicar pérdida de capacidad de decisión, ya que en muchos de los casos, si no en la mayoría, las sedes operativas de compañías que mudaron su sede social, se mantienen en Catalunya. En todo caso, si se prolonga mucho tiempo puede acabar suponiendo el traslado de los cuarteles generales, unidades importantes de negocio e incluso capacidad productiva. Las implicaciones de ese proceso van de la pérdida de riqueza y actividad a puestos de trabajo. A su vez se corre el riesgo de que los directivos, para evitar constantes viajes, acaben trasladando su residencia donde se encuentra la sede social de la compañía. Y aún más con una fiscalidad atractiva como la de Madrid.

Madrid y Catalunya, por este orden, son la comunidades que más movimiento de sedes sociales soportan , al ser, a su vez los territorios con mayor actividad económica A 31 de marzo pasado, se habían marchado 219 sedes sociales de Catalunya y vinieron 198. en el mismo periodo, en Madrid desembarcaron456 y se fueron 390. De todas las que se marcharon en ese periodo de Catalunya 101 recalaron en Madrid que, a su vez experimentó 103 fugas que se marcharon a tierras catalanas.