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La CEOE certifica el fracaso del pacto de rentas y pide a las empresas no vincular salarios a IPC

  • La patronal evita fijar unos porcentajes concretos de incrementos salariales para no generar un conflicto interno entre sus sectoriales

La CEOE certifica el fracaso del pacto de rentas y pide a las empresas no vincular salarios a IPC
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Gabriel Ubieto
Gabriel Ubieto

Redactor

Especialista en Mercado laboral, empresas, pensiones y las diferentes derivadas del mundo del trabajo

Escribe desde Barcelona

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La CEOE ha certificado este martes en su comité ejecutivo extraordinario el fracaso del pacto de rentas por el que abogaba el Gobierno para contener la escalada de la inflación. La gran patronal ha ratificado un paquete de recomendaciones para guiar a las empresas de cara a las subidas salariales de los próximos años, entre las que destacan no vincular sueldos al IPC y reforzar el peso de variables vinculadas a la productividad. La organización presidida por Antonio Garamendi también pide especial "moderación salarial" a las contratas que dependan de lo público, ante la imposibilidad legal de revisar los contratos en el actual contexto alcista del IPC. De momento los salarios por convenio están creciendo a un ritmo del 2,4%, sustancialmente por debajo del 8,4% en el que se está moviendo la inflación.

Sindicatos y patronal ya anticiparon la semana pasada la imposibilidad entre sus cúpulas de cerrar un acuerdo salarial, que sería una de las patas principales del gran pacto de rentas que invocó Pedro Sánchez al comienzo de la guerra de Ucrania para intentar frenar la escalada de precios. Aunque el último clavo de ese ataúd lo han apuntalado este martes los máximos dirigentes de la patronal. Desde Foment del Treball han lamentado la imposibilidad de cerrar este año el Acuerdo para el Empleo y la Negociación Colectiva (AENC), pues destacan su rol "fundamental" a la hora de guiar la negociación de convenios. "Creemos en la importancia de un AENC y es evidente que la falta del mismo generará conflictividad en la negociación colectiva", destaca el director de relaciones laborales de la histórica patronal catalana, Javier Ibars.

La CEOE ha consensuado internamente que lo mejor para las empresas en el actual contexto es trasladar parte del riesgo a los trabajadores y reforzar los "sistemas de retribución variable", priorizando que futuros aumentos vayan ligados a la evolución de la productividad, los resultados y los índices de absentismo, "evitando pluses y conceptos que lo fomenten".

Sin un porcentaje orientativo

La cúpula patronal ha dejado en manos de cada sector el decidir, en función de las circunstancias concretas del mismo, los incrementos retributivos que lleven los representantes empresariales a las mesas de negociación con los sindicatos. Y en general ha abogado por "realizar un esfuerzo de moderación salarial", sin concretar recomendaciones generales. En este sentido, la última oferta remitida a los sindicatos en la recta final de la fallida negociación fue un incremento del 3,5% para este año, aunque en el documento publicado este martes la patronal ha evitado conscientemente hacer cualquier referencia porcentual.

Parte de las organizaciones sectoriales y territoriales se han manifestado en contra de explicitar una recomendación concreta o una horquilla, como era la intención inicial del equipo negociador de Garamendi. El motivo aducido por los críticos ha sido que los sindicatos podrían tomar dicha referencia interna no como un tope negociador, sino como un mínimo a exigir. Por lo que la CEOE ha cerrado filas y ha eliminado cualquier referencia a ese 3,5% que le remitió a los sindicatos en su día.

La reivindicación de las centrales por generalizar algún tipo de cláusula de revisión salarial en los convenios, para blindar todo o parte del poder adquisitivo de los trabajadores ante la actual incertidumbre inflacionista, fue la principal causa de descarrilamiento de las negociaciones. Pues la CEOE se lo marcó como línea roja y no quiso aceptar la indexación en ningún momento, aduciendo que ello alimentaría la espiral inflacionista. Ese espíritu queda fielmente retratado en las recomendaciones remitidas este martes a los suyos. "Se recomienda evitar vincular las subidas salariales a conceptos tan volátiles como la inflación", afirman en su comunicado.

"Es un suicidio económico para España. No va a quedar sin respuesta sindical. [...] No vamos a permitir que todo el incremento de los precios de la energía los cargue la clase trabajadora de este país", ha advertido el secretario general de CCOO, Unai Sordo. "A mí me hubiera gustado que los empresarios de este país, a la hora de subir los precios, hubieran hecho lo mismo que pretenden que hagamos los trabajadores. Si se hubieran apretado el cinturón, no tendríamos una inflación de más del 8%", ha insistido el secretario general de UGT, Pepe Álvarez.

Más peso de las variables

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Por el contrario, los indicadores a los que la CEOE cree oportuno ligar las variables son la productividad, la evolución del empleo, el comportamiento del PIB, el indicador de garantía de la competitividad y los resultados o 'ebitda'. Los sindicatos han sido históricamente contrarios a asumir un mayor peso de las variables en los sistemas retributivos por dos motivos. Por un lado, la falta de transparencia que critican por parte de las empresas para cuantificar individualmente dichos conceptos y que entienden como arbitrariedad a favor del empresario. Y, por el otro, la falta de equidad que ello puede generar en el seno de las plantillas, donde unos trabajadores saldrán mejor premiados que otros.

Desde CEOE también instan a las empresas a aplicar los mecanismos legales existentes para descolgarse de los convenios colectivos -y ahorrarse así parte importante de los costes salariales- en caso de que puedan justificar causas económicas, técnicas, organizativas o de producción.