Relaciones laborales

La mitad de los trabajadores reconoce que un año y medio de teletrabajo empeora las relaciones en la oficina

  • Un informe de EADA alerta de que cuatro de cada 10 empleados que ejercen en remoto hacen horas extra de manera habitual y no las cobra

Un joven teletrabajando para una consultora farmacéutica, desde su casa.

Un joven teletrabajando para una consultora farmacéutica, desde su casa. / Manu Mitru

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Gabriel Ubieto
Gabriel Ubieto

Redactor

Especialista en Mercado laboral, empresas, pensiones y las diferentes derivadas del mundo del trabajo

Escribe desde Barcelona

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El auge del teletrabajo, limitado tras año y medio de pandemia por el retorno al presencialismo, ha traído consigo ventajas y desventajas. Una de las segundas es la degradación del ambiente en la oficina. El 53% de los empleados que ejercen en remoto de manera habitual reconocen que las relaciones con sus compañeros de trabajo han empeorado desde que operan, total o parcialmente, desde sus casas. Así lo constata el segundo estudio sobre teletrabajo realizado por la escuela de negocios EADA y publicado este miércoles, que también señala que todavía persiste un importante porcentaje de empleados que cuando ejercen desde sus casas acaba haciendo horas extras no pagadas. Concretamente cuatro de cada 10 teletrabajadores.

Este mes de septiembre muchos trabajadores han recibido un correo electrónico en el que la empresa les comunicaba que el teletrabajo de emergencia se había acabado y que debían reincorporarse de manera total a la oficina. La encuesta de población activa (EPA) del tercer trimestre del INE -que publicará en octubre- será un buen termómetro de cuántos trabajadores mantienen en mayor o menor grado esta modalidad de jornada en su día a día. De momento, y a falta de esos datos, la EPA del segundo trimestre decía que el 9,4% de los ocupados, unos 1,8 millones en toda España, trabajan más de la mitad de los días de la semana desde su domicilio. Menos que durante el confinamiento, cuando se alcanzó un pico del 16,2% pero bastante más que antes del covid, cuando solo el 4,8% de los ocupados teletrabaja habitualmente.

La proporción de teletrabajadores continúa siendo significativa y, más de un año y medio después las empresas todavía no han encontrado la fórmula de corregir los peligros que esta nueva modalidad implica. Uno de ellos es el aislamiento de los empleados, antes gregarios en la oficina y ahora desconectados cuando operan desde sus casas. El 53% de los teletrabajadores considera que su relación con los compañeros ha empeorado, cuando al poco de empezar a teletrabajar dicho porcentaje era del 16%. Las conversaciones entorno a la máquina de café no se han digitalizado. Los problemas para separar la vida personal de la profesional persisten y el 43% reconoce que le cuesta definir dicha línea. Y la asociación entre teletrabajo y trabajar más horas de las que tocaría sigue presente para el 40% de los asalariados; tal como recoge el informe de EADA.

Desconocimiento de la nueva ley

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Todo ello redunda en un claro riesgo de estrés y 'burnout' y aquí los responsables del informe alertan: el teletrabajo total acrecienta dichos peligros y el modelo con menos riesgos psicosociales es uno híbrido. Aquí el alto desconocimiento de la nueva ley de trabajo a distancia, que pactó el Ministerio de Trabajo con patronal y sindicatos, para regular estas relaciones no ayuda. Según el estudio de EADA, el 62% de los encuestados reconocía no estar al día de lo que está implica.

Aunque tras año y medio ha habido un aprendizaje y la segunda edición de esta encuesta revela mejoras en la adaptación a esta modalidad de trabajo. Las interrupciones familiares se han reducido a la mitad (del 42% al 21%), debido a la apertura de colegios. Y los problemas derivados de no tener un espacio en casa donde trabajar también ha bajado considerablemente (del 33% al 20%), ya sea porque la gente ha tenido tiempo para acondicionar su casa o porque las empresas lo han facilitado.