Encuentro de Aldea Ventures

Movida inversora en Barcelona en pleno Mobile

El fondo Aldea Ventures congrega a un centenar de inversores y emprendedores, en el marco de la creación de una plataforma de inversión paneuropea que pretende canalizar 100 millones para 'start-ups' tecnológicas

Ferran Martínez conversa con jóvenes empresarios durante el Aldea Summer Celebration celebrado en Barcelona. / Jordi Cotrina (EPC)

Ferran Martínez conversa con jóvenes empresarios durante el Aldea Summer Celebration celebrado en Barcelona.
Aldea Summer Celebration
Los participantes en el coloquio Aldea Summer Celebration: (de izquierda a derecha) Antonio Miguel, Josep Duran, Marta Gaia, Nathan Benaich y Luis Or.
Aldea Summer Celebration
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Ambiente en el Aldea Summer Celebration.

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Eduardo López Alonso
Eduardo López Alonso

Periodista.

Especialista en distribución, comercio, industria, lobis, empresas, farmacéuticas, sector inmobiliario, telecomunicaciones, innovación, logística, infraestructuras, consumo, transporte, energía, sostenibilidad...

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Las 'start-ups' están de enhorabuena. Aunque el Mobile de este año ha sido solo un esbozo de la edición del 2019, las firmas tecnológicas y las oportunidades están en Barcelona. Durante esta semana se percibe una 'movida' inversora en la capital catalana, con el foco puesto en las firmas tecnológicas y la sostenibilidad. De la mano de Aldea Ventures, el pulmón emprendedor de la ciudad se congregó en la tarde noche del martes en lugar discreto ante el club naútico situado al final del paseo Joan de Borbó. Ilustres protagonistas de la vida económica acudieron a la cita, ávidos de relaciones y de oportunidades. "Nuestro objetivo es hacer que los inversores, también extranjeros, se fijen en las oportunidades de inversión que existen en el entorno de Barcelona", explicaba Gonzalo Rodés Vila, alma máter del bautizado como Aldea Summer Celebration. Y es que Aldea Ventures ha superado los 78 millones de euros para invertir y más de 200 empresas están ya en su círculo de influencia. El objetivo es alcanzar los 100 millones en capacidad inversora y que 700 empresas tecnológicas se beneficien de su impulso a partir de este mismo año. Y los inversores tienden a reunirse y a colaborar, como clave del éxito. Aldea Ventures ha logrado crear una alianza paneuropea de fondos de capital riesgo con Barcelona como punto geográfico de reclamo. 

El colectivo inversor reunido fue variopinto en Barcelona pero todos ellos tenían el nexo común de buscar algo más que retornos de inversión. Prevalece en esa marea inversora barcelonesa de nuevo cuño la idea de que no se trata de invertir en el Ibex o en inmuebles y lograr una rentabilidad del 6% anual. El capital riesgo aspira a más. El reto es descubrir a aquellos emprendedores capaces de ofrecer soluciones disruptivas. También prevalece en esa movida inversora barcelonesa alejada de burguesías tradicionales el prurito y prestigio de protagonizar el descubrimiento de mentes preclaras y firmas innovadoras que cambiarán el mundo. Todos quieren participar en los futuros unicornios (como se conoce a las firmas tecnológicas que alcanzan un valor de 1.000 millones de dólares en alguna de las etapas de su proceso de captación de capital).

Y la clave de Aldea Ventures es que es un fondo de fondos, que invierte en microfondos de capital riesgo especializados. "No es posible conocer todos los sectores económicos, se necesitan especialistas", explican en Aldea Ventures. Los inversores son conscientes de que para discriminar las buenas inversiones de las otras es necesario conocer en profundidad el mercado y las tecnologías implicadas. Ahí entran los microfondos y sus especialistas. Además, Aldea ha previsto la participación en plataformas de coinversión (lo que le define como un fondo paneuropeo). Como en el sector farmacéutico, las etapas de desarrollo de las empresas tecnológicas son cada vez más ávidas de recursos y la colaboración en la inversión es crucial.

El inversor Laith Pharaon, en el centro, conversa con asistentes y organizadores de la Aldea Summer Celebration.

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El perfil de los inversores era diverso en la informal reunión, adinerados indetectables fuera de contexto, algunos de los de tejano raído y deportivas, elegancias sutiles y aplomo personal extremo. En torno a un centenar de invitados selectos. Allí estuvo, por ejemplo, Laith Pharaon, fundador y CEO de Orca Holding, grupo financiero especializado en el sector inmobiliario y turístico. Un inversor de alta cuna saudí y relaciones en las más altas esferas. También había directivos de fondos de inversión, de esos que se han ganado el derecho a invertir con dinero ajeno. O jóvenes emprendedores a la búsqueda de 'business angels' ('ángeles' protectores que ponen el dinero para hacer realidad ideas brillantes). También aparecieron empresarios de éxito, que en su día nacieron de escuelas de negocios y el apoyo inversor, como Carlota Pi, presidenta de Holaluz. O Ferran Martínez, el exjugador de basquet del Barça, actual empresario y avalador de más de una treintena de 'start-ups' tecnológicas de campos diversos, desde el blockchain a la computación cuántica, el sector hotelero o el teletrabajo. "Lo más importante en la creación de mis empresas es que sean complementarias entre ellas", explica Martínez. Describe su modelo como "red neuronal" de empresas, estrategia básica para minimizar riesgos. 

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Esa idea de necesidad de red la comparten los inversores de la movida empresarial catalana. Y es que en la inversión en 'start-ups' ya es un gran logro que sobrevivan dos de cada 10 proyectos tras cinco años. Algunos expertos presentes en la reunión aseguraban en corrillo que "el riesgo asumido está muy controlado" ya que en empresas de nueva creación las alianzas son clave y ningún inversor se arriesga solo y lo ganado compensa claramente lo perdido. En el encuentro promovido por Aldea casi todos los asistentes tenían algún nexo común inversor con el de al lado, forman parte de un club invisible, una red que abre puertas y negocios, pero que también minimiza los efectos de un desastre en la elección de un proyecto empresarial fallido. 

En opinión de Antonio Miguel, del fondo Mustard Seed Maze, "lo más importante es invertir en empresas con impacto en la sociedad y desde una perspectiva de sostenibilidad". Luis Or, de Lunar Ventures, con sede en Berlín, ve con su óptica de ingeriero grandes oportunidades de inversión en Europa y en Barcelona en particular. Otra ingeniera, la italiana Marta Gaia, de Nina Capital, también ve en la inversión de capital riesgo una vía para el desarrollo de empresas prometedoras en Europa, pese a la dura competencia de otras firmas de EEUU con más financiación en sus etapas iniciales. En opinión de Nathan Benaich, de Air Street Capital, es necesario potenciar las relaciones entre las universidades y los proyectos emergentes. Su especialidad es la inteligencia artificial. Son precisamente las universidades y las escuelas de negocio los principales viveros de proyectos tecnológicos con expectativas. Los microfondos son claves a la hora de elegir las 'spin-off' o iniciativas empresariales más prometedoras procedentes de las universidades. Aldea Capital ve en ese nacimiento del ecosistema europeo inversor la clave del futuro tecnológico del Viejo Continente. Y de paso también del futuro universo inversor barcelonés.