Negociación en curso

El Gobierno plantea rebajar las ayudas para las empresas que no salgan del erte y premiar a las que sí

El Ejecutivo trasladan una nueva propuesta a patronal y sindicatos para incentivar la salida de los empleados en suspensión

El cambio de modelo no gusta a los agentes sociales y se presenta como un escollo en las negociaciones

La vicepresidenta Yolanda Díaz, junto al ministro José Luís Escrivá.

La vicepresidenta Yolanda Díaz, junto al ministro José Luís Escrivá. / Kike Huesca / EFE

Gabriel Ubieto

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El Gobierno ha trasladado a la patronal y los sindicatos su primera propuesta para renovar los ertes hasta el 30 de septiembre. Los negociadores de la Seguridad Social y de Trabajo plantean aumentar las ayudas para las empresas con capacidad para salir de sus ertes y disminuir los actuales porcentajes para aquellas que mantengan a sus plantillas en suspensión. Este es el esquema que ha trascendido de la reunión celebrada en la mañana de este viernes, tras más de cuatro horas de conversaciones. La semana que viene vuelven a reunirse las partes con el objetivo de cerrar un acuerdo antes del 31 de mayo, cuando vencen las actuales condiciones. Un total de 598.729 trabajadores dependen de ello, según los últimos datos actualizados por la Seguridad Social.

El punto de discusión ahora está en como se mueven los porcentajes para aquellas empresas que están abiertas, pero con parte de su actividad en erte. Es decir, el Gobierno pretende modificar las exoneraciones de los que técnicamente se conocen como ertes de limitación. No tanto para aquellos sectores que no tienen modo de reactivarse por una afectación directa de las restricciones. El planteamiento de intentar incentivar la salida de los ertes ya lo había avanzado públicamente el titular de Seguridad Social, José Luís Escrivá, y este viernes lo ha plasmado por escrito a los agentes sociales.

No han trascendido los detalles de cómo cambiarían los porcentajes de las actuales exoneraciones, pero sí que este cambio no gusta a los agentes sociales. Fuentes conocedoras matizan que el descenso desde los actuales porcentajes no es elevado. Ahora mismo las exoneraciones van del 85% al 75% por trabajador en el caso de los sectores protegidos, del 80% al 75% en los ertes por limitación de actividad y de entre el 100% y el 90% en el caso de los ertes por impedimento.

En anteriores negociaciones, patronal y sindicatos han considerado que aquellas empresas que no reactiva a sus trabajadores es mayoritariamente porque no pueden, no porque no quieran. Y estiman que los recursos debieran ir para aquellas compañías que, por su tipo de negocio y el estado actual de la demanda y las restricciones, no pueden abrir.

Modelo: desescalada del 2020

En la desescalada del verano del 2020 el Gobierno ya trasladó este sistema de incentivos a los agentes sociales. En aquella ocasión consideró oportuno que para acelerar la salida de los ertes y reactivar la economía, las empresas necesitaba un empujoncito. Y para ello promovió que, en el caso de que una empresa tuviera un erte en activo, las ayudas fueran más elevadas para aquellos trabajadores que estaban trabajando y menos para aquellos que estuvieran en suspensión.

Actualmente hay sectores con un nivel de afectación muy reducido, como la industria o la construcción, y otros, más vinculados con el turismo, donde las empresas todavía tienen a una parte importante o a toda su plantilla en suspensión. Este último lo ejemplifica bien el sector de las agencias de viajes, con el 61,1% de sus trabajadores en erte. O el de servicios de alojamiento (hoteles, pensiones, campings, etc), con el 47,5% de sus afiliados afectados por algún tipo de expediente temporal.