Plataformas digitales

Trabajo pacta con patronal y sindicatos que los riders sean, por defecto, asalariados

  • El equipo de Yolanda Díaz y los agentes sociales consensuan invertir la carga de prueba y deberán ser las empresas las que argumenten que un repartidor reúne las condiciones para ser considerado autónomo

  • La CEOE acepta reconocer que la relación de los repartidores con las 'apps' es laboral, tal como ya venían señalando los tribunales y la Inspección de Trabajo

  • El acuerdo todavía no es definitivo y Trabajo deberá remitir a las partes el texto final, para que se pronuncien

El presidente de CEOE, Antonio Garamendi (izquierda), conversa con la ministra de Trabajo, Yolanda Díaz (derecha), en los pasillos del Congreso.

El presidente de CEOE, Antonio Garamendi (izquierda), conversa con la ministra de Trabajo, Yolanda Díaz (derecha), en los pasillos del Congreso. / Kiko Huesca (EFE)

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Los repartidores de la plataformas digitales serán considerados, por defecto, trabajadores asalariados y deberán ser las empresas las obligadas a demostrar, de manera argumentada y en cada caso, que estos pueden operar legalmente como autónomos. Este el principal acuerdo alcanzado este miércoles entre el Ministerio de Trabajo, los sindicatos y la patronal en la última reunión del diálogo social para consensuar una nueva ley del trabajo en las plataformas digitales. Esta ha finalizado sin un texto cerrado y sin acuerdo unánime entre todas las partes. Los agentes sociales esperan a que se les remita el redactado final del borrador para pronunciarse sobre si darán o no su beneplácito al proyecto de ley. Según los últimos datos de la patronal Adigital, unas 15.300 personas estaban en el 2019 empleadas en las 'apps' de reparto.

La norma que acabe aprobando el Gobierno sobre trabajo en plataformas se limitará a los repartidores de aplicaciones, no a todas las plataformas. Lo que supone una rebaja sobre la cobertura inicialmente planteada, pero que va en la línea del documento de reformas remitidas a la Unión Europea, que únicamente hablaba de 'riders'. La dimensión de esta reforma ha generado un conflicto interno en el seno del Ejecutivo, pues un sector del Consejo de Ministros se ha mostrado contrario a legislar sobre esta cuestión.

Varias fuentes conocedoras de las negociaciones señalan que la principal novedad consensuada en la reunión de este miércoles, tras más de tres horas de conversaciones, es que queda invertida la carga de prueba sobre la laboraldiad de los 'riders', emulando la legislación californiana. El Ministerio de Trabajo, tras casi cuatro meses de conversaciones, ha conseguido hacer entrar a la CEOE a las negociaciones. La patronal remitió horas antes del encuentro una nueva propuesta, rompiendo el enroque que había mantenido hasta ahora, y Trabajo deberá estudiar ahora como la incorpora a su texto y mantener, a su vez, el apoyo de los sindicatos.

Patronal dividida

La división en el seno de la CEOE sobre la reforma de la regulación de las plataformas digitales ha condicionado desde el primer momento las conversaciones. Por un lado, firmas como JustEat, que opera mediante asalariados mayoritariamente subcontratados, veían con buenos ojos una nueva regulación que pusiera coto a su competencia. Dicha facción, encarnado por firmas como Glovo, Deliveroo o UberEats, opera con repartidores autónomos, lo que les permite asumir menos costes directos e intermitentes, pues si durante determinadas horas no tiene actividad no está obligada a pagar a sus 'riders'.

El último texto definirá por defecto que los repartidores de plataformas tienen una relación laboral. Lo que limita el alcance inicial de la norma y lo restringe a este sector, pero permite que el acuerdo cuente con la participación de CEOE. Hasta ahora los repartidores de Glovo o Deliveroo operaban, por defecto, como autónomos. Y ha sido posteriormente cuando la Inspección de Trabajo o, mayoritariamente, los juzgados, han dictaminado que deben operar como asalariados.

Con este pacto, todavía falto de concreción por escrito, la CEOE acepta estabilizar por ley una interpretación que mayoritariamente ya estaban realizando los tribunales. Los sindicatos, por su parte, aceptan una normativa de menor dimensión de la que inicialmente planteaban, pero que dejaría blindada por ley la posibilidad de que el Supremo cambie de criterio con nuevos casos que le vayan llegando. Pues, de momento, solo se ha pronunciado en el caso de un repartidor de Glovo, dictando que operaba como falso autónomo.

Modelo californiano

Trabajo emula el modelo legislativo californiano para definir la 'laboralidad' de los trabajadores. Es decir, cuándo un trabajador debe ser asalariado porque sus condiciones de trabajo lo subordinan a la dirección de una empresa. O cuando puede operar como autónomo, porque reúne los condicionantes suficientes para fijar sus tarifas, elegir sus clientes o su metodología de trabajo, entre otros. Hasta ahora los magistrados españoles (con un caso en el Tribunal Supremo incluido) han fallado mayoritariamente a favor de la tesis de que entre los 'riders' y firmas como Glovo, Deliveroo o UberEats no existe autonomía real. Y que estas firmas los mantienen como autónomos porque mediante este modelo se ahorran costes para con la Seguridad Social, así como de organización interna.

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El principio de acuerdo alcanzado entre Trabajo y los agentes sociales en esta materia pretende trasladar dicha interpretación de manera explícita al Estatuto de los Trabajadores. Queda por ver ahora la reacción de las empresas del sector que operan bajo dicho modelo y si acatarán la norma y laboralizarán a todos sus repartidores o tratarán de argumentar su autonomía para seguir operando bajo el mismo sistema.

Paradójicamente, en California los electores votaron recientemente romper con sus propio modelo para el caso concreto del sector de plataformas. Tras una ofensiva promovida por empresas como Uber, los votantes eligieron excluir a los trabajadores de plataformas de este sistema de carga de prueba. Es decir, los empleados de plataformas no deben probar su autonomía en California.

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