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Naviera Armas, propietaria de Trasmediterránea, acuerda la refinanciación de su deuda

La compañía cierra un pacto con el 72% de los bonistas que suman 532 millones de euros

Carga de un buque en el muelle de Sant Bertran donde Trasmediterránea ha ampliado su terminal, ayer.

Carga de un buque en el muelle de Sant Bertran donde Trasmediterránea ha ampliado su terminal, ayer. / ALBERT BERTRAN

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Naviera Armas, propietaria de Trasmediterránea, ha cerrado un acuerdo con los inversores que tienen el 72% de los bonos emitidos por la compañía canaria de transporte marítimo y que suman un total de 532 millones de euros, informa 'La Provincia', del grupo Prensa Ibérica. El pacto, conocido como 'standstill' en el ámbito de las finanzas, implica que la empresa no recurrirá a la presentación de un concurso de acreedores y los bonistas se abstendrán de iniciar acciones legales por el reciente impago de los cupones (intereses). Armas calificó ayer el acuerdo, que dio a conocer a los inversores en la noche del pasado martes, como “un gran avance en el proceso de refinanciación de la deuda”, si bien fuentes financieras señalaron que se trata solo del primer asalto para dar por asegurada su pervivencia.

Las mismas fuentes explicaron que los bonistas tenían escaso margen de maniobra, ya que de apretar el botón de la judicialización corrían serio riesgo de que las posteriores inevitables quitas se llevaran por delante todo el beneficio que previeron al invertir. Entre los institucionales que compraron los activos mediante los que Armas financió la compra de Trasmediterránea –pagó 280 millones de euros a Acciona en 2018– se encuentran Black Rock, AXA o Deutsche Bank, entre otros.

En el comunicado emitido ayer, Armas apuntó el objetivo de cerrar la refinanciación total de la deuda antes de que finalice este año. Aparte de los bonos, debe alrededor de 200 millones de euros a los bancos. Un pasivo superior a los 700 millones de euros que lastra la operativa. 

En 2017, tras una serie de cuatro años consecutivos presentando números rojos, la compañía obtuvo un beneficio de poco más de cuatro millones de euros. Llegó entonces la compra de Trasmediterránea y volvieron a aparecer las pérdidas, de 5,6 millones de euros según las cuentas de 2018, últimas depositadas en el Registro Mercantil. Lógico si se observa que el pago de intereses de la deuda acumulada se incrementó en 15,4 millones de euros en tan solo un año

Sobre la negociación con los tenedores de bonos, la naviera canaria afirmó que están explorando “conjuntamente” la posibilidad de que se impliquen en la pervivencia de la empresa a través de “un crédito a corto plazo”. Es decir, los acreedores inyectarían más capital al objeto de hacer viable el negocio y mantener la esperanza de que su inversión genere el retorno prometido cuando se supere la crisis que ha desatado la pandemia por coronavirus.

Cerrar la crisis en Naviera Armas tiene, no obstante, más frentes en los que batallar. Hace unos meses, decidió contratar a Houlihan Lokey, un banco de inversión que, según quien hable de él, es el que reestructuró, por ejemplo, la cadena de alimentación Dia o el que está en todas las quiebras. 

El primer éxito que se anotó el fue convencer a dos gigantes del capital riesgo como Apollo y HPS de entrar con 75 millones de euros en la compañía de transporte marítimo. Una inyección de capital que alivió los pagos de cortísimo plazo, pero que ni siquiera alcanzó para abonar en noviembre el cupón a los bonistas. 

Además, Armas tendrá que pagar por ese préstamo un interés mucho mayor –en torno al 5%– del que ofrecen las entidades bancarias. Estas últimas también se han rascado el bolsillo desde el decreto de estado de alarma para colaborar en la reflotación de la naviera, eso sí, siempre con el aval del Instituto de Crédito Oficial (ICO). El carácter estratégico del servicio que presta juega a favor de la compañía. Opera entre islas tanto en Canarias como en Baleares, une los dos archipiélagos con la Península y también esta con las plazas africanas, Ceuta y Melilla. Es impensable un default que la saque del mercado de la noche a la mañana, eso generaría graves problemas a millones de ciudadanos.

En el primer semestre, los problemas para la movilidad se llevó por delante el 30% de los ingresos previstos. La inexistencia de la tradicional operación estival de paso del Estrecho fue un claro ejemplo. Naviera Armas es más que candidata al rescate del Fondo de Apoyo a la Solvencia de Empresas Estratégicas, la bolsa creada por el Gobierno central y a la que ya han tenido que recurrir aerolíneas como Air Europa. La incógnita es saber qué cantidad solicitará, pero en el sector se estima que no bajará de los cien millones de euros. Eso generará un cambio en el capital social con fuerte presencia estatal a través de la Sociedad Española de Participaciones Industriales. 

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Otro flanco a restañar es el de las relaciones laborales. El secretario general de la Federación de Servicios a la Ciudadanía de CCOO-Canarias, Pedro Costeras, reveló ayer retrasos en el pago de las nóminas el mes pasado. El periodo de cobro está fijado entre los días 1 y 3 de cada mes, sin embargo, en este diciembre el dinero no llegará a los trabajadores antes del lunes.

 Costeras se mostró a favor de la entrada de capital público, pero siempre que se extreme la vigilancia y se garantice “la occidentalización” en el trato de la empresa con sus trabajadores. El miércoles, los representantes de la plantilla están convocados a una reunión para informarles de la situación. La reclamaban desde hacía meses.