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TECNOLOGÍA

El primer cíborg del mundo: "Con mi antena logré un nuevo sentido: notar los colores"

Neil Harbisson, además de una antena, se ha implantado los componentes de una brújula y prepara un órgano para "notar el paso del tiempo"

Josep M. Berengueras

El cíborg Neil Harbisson, en Cornellà.

El cíborg Neil Harbisson, en Cornellà. / ALVARO MONGE

La actual revolución tecnológica está implicando la inclusión de sensores en prácticamente todos los objetos: el móvil, la nevera, el coche, el collar de la mascota... Neil Harbisson va un paso más allá: es la primera persona del mundo reconocida como cíborg. Y plantea, precisamente, que el futuro que nos espera no es la incorporación de chips en los objetos, sino la transformación de los humanos con esos chips.

"Yo nací en balnco y negro y no veo los colores. Yo no tengo un problema físico, hay muchísima gente que ve en escalas de grises, y tiene sus ventajas: tenemos mejor visión noctura, vemos mejor a distancia... Pero siempre tuve la curiosidad de ese elemento social que todo el mundo habla, el ponerle nombres a los colores. Veía que para el resto del mundo era algo importante, y decidí crear un órgano para sentir los colores", explica a este diario.

Harbisson, ponente este viernes en el foro Cornellà Creació, desarrolló una antena que se instaló a los 21 años en su cabeza de forma permanente. "Ahora está oseointegrada, forma parte de mi cráneo", señala. Logró que en su pasaporte apareciera con el implante, y de esta forma fue, 'oficialmente', el primer cíborg del mundo.

Con la antena, >Harbisson logró "un nuevo sentido", el de "escuchar colores". "Recibo la vibración de cada color dentro del hueso. Noto un sonido, aunque más que sentirlo, es como si estuviese pensando en sonidos", explica. No solo percibe los colores que ven la mayoría de la gente, sino también los infrarrojos y los ultravioleta. "Lo bueno de tener órganos que son tecnología es que una parte de ti puede actualizarse. Hacerse viejo cuando eres cíborg tiene sus ventajas", destaca. Y, de hecho, su antena tiene incluso conexión a internet: "Me permite recibir colores que no están frente a mí. Desde hace dos años me conecto a la estación internacional de la Nasa para percibir colores del espacio", agrega.

Sobre el futuro, Harbisson afirma que los humanos primero han modificado el planeta para vivir de forma más cómoda, pero que eso no es sostenible. "Deberíamos haber empezado por modificarnos nosotros y no el planeta. Tarde o temprano será así: deberíamos tener visión nocturna y no necesitar luces de noche. Tampoco deberíamos tener que cambiar la temperatura, sino que nuestro cuerpo debería saber regularse. Se hará con tecnología", agrega.

Harbisson se ha realizado recientemente un nuevo implante: los componentes de una brújula para ver si ello despierta "el sentido del norte" (notar los campos magnéticos de la tierra). Además, está desarrollando un nuevo órgano, que llevará en la cabeza, para "sentir el paso del tiempo". "A veces, también tengo dolor de antena", bromea.

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