RESULTADOS DEL 2015

Volkswagen destinará 7.800 millones a recomprar y revisar coches trucados

El grupo prevé un descenso de la facturación del 5% durante el 2016

Matthias Müller, presidente del grupo Volkswagen.

Matthias Müller, presidente del grupo Volkswagen. / TOBIAS SCHWARZ

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Antoni Fuentes
Antoni Fuentes

Periodista

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La factura de la crisis de los motores diésel trucados sigue engordando para Volkswagen. La multinacional alemana ha hecho una reserva en sus cuentas de 7.800 millones de euros en una partida destinada a recomprar coches y a aplicar las soluciones técnicas para que los vehículos puedan cumplir con los niveles legales de emisiones de gases, según ha explicado el grupo en la presentación de los resultados del 2015 en su sede central en Wolfsburg.

Las provisiones globales de Volkswagen para hacer frente al 'dieselgate' son, por ahora, de 16.200 millones de euros, lo que ha tenido como efecto que el grupo haya declarado unas pérdidas récord pérdidas de 1.400 millones de euros en el 2015 frente a unas ganancias de 11.800 millones en el ejercicio anterior. "Hemos hecho las provisiones para cubrir los riesgos que conocemos", ha indicado el presidente de Volkswagen, Matthias Müller, en su primera presentación de resultados desde que tomó el relevo del defenestrado Martin Winterkorn. 

De los 16.200 millones que la compañía considera que se puede gastar en resolver el fraude para camuflar las emisiones de óxido de nitrógeno, un total de 7.800 millones corresponden a la recompra de vehículos, que la firma limita a un máximo de 600.000 unidades en Estados Unidos exclusivamente, así como a la reprogramación de los motores y la instalación de un filtro de un total de 11 millones de turismos en todo el mundo. La compañía ha llegado a un principio de acuerdo con las autoridades y los consumidores en EEUU para reparar o recomprar los vehículos vendidos en ese país con el 'software' ilegal, aunque todavía queda por determinar la compensación para los propietarios.

Seat, en el camino de la rentabilidad sostenible

Los elogios a Seat de la dirección de Volkswagen han sido esta vez de más calado que en otras ocasiones. El beneficio neto de seis millones de eruos ha llevado al presidente de Volkswagen, Matthias Müller, a poner a Seat como ejemplo de mejora al asegurar que la filial española "está bien situada en el camino hacia la rentabilidad sostenible". Es el mismo discurso del presidente de Seat, Luca de Meo, después de presentar unos resultados con una reducción de las pérdidas operativas de siete millones de euros que se transformaron en beneficio gracias a u crédito fiscal (compensación de pérdidas de ejercicios anteriores ante Hacienda) de 13 millones.   

Müller y el resto de directivos del comité directivo han tenido que emplearse a fondo para una y otra vez para evitar dar más detalles sobre las repercusiones del 'dieselgate' convirtiendo la presentación de resultados en un frontón con la prensa. El responsable financiero, Frank Witter, se ha limitado a indicar que los 7.800 millones incluyen los costes de recomprar los vehículos afectados en EEUU, aunque sin concretar qué suma supone. "Estamos todavía en negociación y estamos obligados a mantener la confidencialidad", indicaron de forma repetitiva los directivos.

Otros 7.000 millones de euros de las provisiones se deben a los riesgos legales derivados de las denuncias y las multas que puede afrontar la compañía. 

INVESTIGACIÓN INTERNA

Sin embargo, el grupo sigue bajo una fuerte presión en muchos países europeos por la lentitud en la puesta en marcha de la solución técnica diseñada con un "retraso imprevisto" y por las diferencias de trato hacia los clientes de Estados Unidos en relación con los del resto del mundo. La compañía justifica la recompra de coches en EEUU por la imposibilidad de aplicar una solución técnica que cumpla con unos niveles de emisiones de gases más exigentes que en la Unión Europea. Francisco Javier García Sanz, vicepresidente de compras y encargado de gestionar la crisis de los motores, ha justificado que en algunos países como España las revisiones de coches afectados sean voluntarias, a diferencia de Alemania, donde son obligatorias, "por las regulaciones diferentes", aunque confía en que el resultado final de los procesos sea igual. 

La firma ha retrasado la entrega del informe sobre la investigación encargada a raíz del escándalo de los motores trucados, cuya publicación había anunciado para este mes de abril, para evitar "daños inasumibles" para la compañía.

Müller ha anunciado una previsión de un descenso de los ingresos del 5% para el conjunto del 2016 aunque en el primer trimestre ha logrado un aumento de las ventas de coches del 0,8%. A pesar de las pérdidas y del contexto complicado para el 2016, calificado como un "año de transición", la empresa dará un dividendo simbólico de 0,11 euros por acción para "enviar una señal potente de que tiene la fuerza suficiente para manejar la situación utilizando sus propios recursos".

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CRÍTICAS POR LOS SUELDOS DE LOS DIRECTIVOS

La prensa alemana también ha exigido explicaciones a Müller sobre las críticas de algunos accionistas y miembros del consejo de vigilancia a las retribuciones de los directivos, que consideran altas a pesar de una rebaja media del 39% de la parte variable del sueldo mediante el aplazamiento de algunos bonos. "No hay diferencias entre el consejo de vigilancia y el comité directivo", ha dicho tajante el presidente.