ENTIDAD COMPROMETIDA CON SANTS Y LA BORDETA

40 años de reivindicación

El Centre Social de Sants trabaja desde 1972 para mejorar la calidad de vida de sus vecinos

El último gran logro es la apertura a la ciudadanía del recinto fabril de Can Batlló

Sede del centro 8 Un grupo del colectivo de jóvenes en plena partida de un juego de rol.

Sede del centro 8 Un grupo del colectivo de jóvenes en plena partida de un juego de rol. / CARLOS MONTAÑÉS

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LUIS BENAVIDES
BARCELONA

Mejorar la calidad de vida de los vecinos de Sants y La Bordeta. Este ha sido y sigue siendo el objetivo último del Centre Social de Sants (Olzinelles, 30), una entidad sin ánimo de lucro que el pasado 11 de mayo celebró su 40º aniversario. «Y esperamos que al menos durante otros tantos el espíritu perdure para seguir luchando por nuestros barrios», apunta Josep Maria Domingo, presidente de una asociación curtida en mil batallas, la mayoría de ellas vividas en primera persona.

«Nos legalizamos en el 1972 porque era la condición que la Parròquia de Sant Medir nos ponía para cedernos su local de la calle de Olzinelles», cuenta Domingo, quien recuerda que una vez aprobados los Estatutos de la primera junta, encargaron una auditoría a un grupo de arquitectos y urbanistas profesionales. «La conclusión fue que faltaba de todo. En el barrio no se había hecho nada en 20 años. Faltaban escuelas, ambulatorios y otros muchos equipamientos», explica un presidente que lleva seis años en el cargo y no abandona por la satisfacción que le produce ayudar a sus vecinos. «Me paran por la calle o comprando el pan, para preguntarme cosas. Lo llevo muy bien esto porque me gusta mucho hablar», apostilla Domingo.

De rol a danza

El local del Centre Social de Sants acoge más de 20 grupos y asociaciones, desde colectivos de jóvenes que se reúnen para jugar a rol a asociaciones vecinales, pasando por grupos de danza de otras culturas. «Tenemos cinco salas y una parrilla para repartirnos los espacios. Estamos muy cómodos aquí, pero es cierto que la sede se ha quedado pequeña con el tiempo».

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Unos viejos carteles, colgados en las paredes del centro, recuerdan con orgullo el esfuerzo que hay detrás de cada victoria. Y es que la Espanya Industrial, las Cotxeres de Sants y el Vapor Vell son hoy espacios para el barrio gracias a sus acciones reivindicativas. «Fueron campañas muy duras, de lucha encarnizada, entrando por la fuerza y acampando si hacía falta», cuenta Domingo, quien considera a Can Batlló como la última gran batalla.

«Que en el 2005 nos encerraramos en la iglesia de Sant Medir tres días llamó mucho la atención de los medios de comunicación y vinieron diferentes cadenas a grabarnos, porque había mucha gente mayor. Un año después, aprobaban el proyecto», recuerda el presidente. El conflicto para abrir los 140.000 metros cuadrados del recinto fabril de Can Batlló al barrio de La Bordeta, tan falto de equipamientos y zonas verdes, está por fin desencallado pero, según Domingo, todavía queda mucho por hacer. «Podemos hablar de victoria del movimiento vecinal», matiza el presidente, sorprendido por el interés que ha despertado en «el Ayuntamiento de San Sebastián y en la Junta de Andalucía» por conocer el secreto para recuperar un espacio para la ciudadanía. Ahora a este logro vecinal le llaman «fenómeno Can Batlló».