Un paseo por las mastabas de Saqqara
Las escenas grabadas en las tumbas de la necrópolis reflejan la vida cotidiana de los egipcios de la época de las pirámides

La pirámide escalonada de Saqqara. / R
A unos 25 kilómetros de El Cairo, en la gobernación de Guiza, aparece la necrópolis de Saqqara, uno de los cementerios más grandes y longevos de toda la historia de Egipto. Inaugurada por los reyes de la primera dinastía y utilizada hasta la llegada del cristianismo, Saqqara fue el lugar de entierro de reyes y reinas, príncipes y princesas, nobles e incluso animales, como los bueyes Apis, a lo largo de tres milenios.
El monumento más icónico de esta extensa llanura desértica situada en la orilla occidental del Nilo es la pirámide escalonada del rey Djeser, una construcción única ideada por su visir y arquitecto Imhotep, un personaje revolucionario, posteriormente divinizado, autor de la primera pirámide de Egipto. Pero la tumba del rey Djeser no fue solo eso: también se convirtió en el primer monumento en piedra de la civilización faraónica y en el precursor de columnas, capiteles y elementos arquitectónicos, como el friso de cobras que protege el conjunto, que luego se repetirían hasta la saciedad a lo largo de la historia de Egipto. Fue, en cierto modo, el modelo de toda una civilización.
La vida cotidiana en el antiguo Egipto
Pero más allá de la pirámide de Djeser, Saqqara esconde mil y un secretos y maravillas, a menudo olvidados. Alrededor de algunas de las pirámides que se erigieron en este colosal cementerio, visires y nobles se hicieron construir mastabas, una suerte de casas para la eternidad en cuyos muros interiores grabaron escenas que reproducían la vida cotidiana de los habitantes del país del Nilo. Hoy, esas tumbas se han convertido en uno de los mejores registros de la vida cotidiana del Reino Antiguo, es decir, la época en la que se construyeron las grandes pirámides de la meseta de Giza.
Pescadores extendiendo sus redes, escribas haciendo recuentos, estiletes en mano, orfebres puliendo vasos de alabastro, bailarinas danzando, marineros remando a bordo de grandes barcazas, agricultores segando el trigo, portadores de ofrendas y un largo etcétera de escenas conforman una imagen fabulosa, eterna e inmóvil que, en silencio, se esconde en el interior de las mastabas, bajo las arenas del desierto.
Alejarnos de los grandes hits turísticos de Egipto y descubrir algunas de estas mastabas, como las de Mereruka, Ptahhotep o Kagemni, siempre será una experiencia única que nos permitirá asomarnos a la vida cotidiana de quienes levantaron una de las civilizaciones más fascinantes de la historia como si fuéramos a ver una obra de teatro o un película.
Más información en www.imagetours.es.
- Àngels Barceló (63 años), sobre su regreso a Barcelona: 'Me he vuelto a empadronar en Catalunya. Madrid no era la ciudad donde quería envejecer porque es muy hostil
- Mi más sincero agradecimiento a la persona que recogió mi cartera en el metro y la devolvió
- Un taxista de 64 años consigue una pensión vitalicia de 2.152 euros tras recurrir la incapacidad que le reconoció el INSS
- Muere Fiona Lowe, hija de Chad Lowe y Kim Painter, a los 13 años
- El desahucio de Maricarmen vuelve a reflejar dos talantes en el PP
- Jaime, funcionario, tiene tres casas alquiladas en Madrid: 'La culpa de lo de Maricarmen no es mía, es del Gobierno
- Los blanqueadores de Plus Ultra participaron en la corrupción de Maduro para sustraer fondos de la lucha contra el hambre
- Colau afirma haber dejado su piso de alquiler tras 15 años: 'Con un solo salario no podía asumirlo