VIVIENDA
Borja Iglesias: “Tengo un piso en Madrid, concretamente el 50% del piso. El otro 50% es de mi pareja María, quien vive y trabaja allí. Aunque seas una persona que ingresa por encima de la media, comprarte un piso en Madrid es más que imposible”
El futbolista del Celta de Vigo y de la selección española reivindica una de las grandes problemáticas sociales actuales, el de la vivienda

Borja Iglesias llama por teléfono ante la negativa de los agentes de seguridad de acceder al hotel de concentración de la Selección Española. / Emilio Lavandeira / EFE

Acceder a una vivienda, hoy en día, no es pan comido. Con el paso de los años, se ha complicado la posibilidad de marcharse a vivir solo, debido a la escasa oferta de viviendas y a la subida de los precios del alquiler, que no ha ido acompañada de un incremento equivalente de los sueldos.
Para muchos ciudadanos, especialmente los jóvenes, independizarse se ha convertido en un reto cada vez mayor, mientras que encontrar un hogar que encaje en sus posibilidades económicas resulta más difícil.
A esta situación se suma el aumento del coste de la vivienda en buena parte del territorio español. Tanto el alquiler como la compra exigen, en muchos casos, un esfuerzo económico elevado, lo que hace que compartir piso o permanecer en el domicilio familiar durante más tiempo sean alternativas cada vez más habituales.
Las administraciones públicas, para intentar luchar, han impulsado diferentes medidas destinadas a facilitar el acceso a la vivienda y aumentar la oferta disponible. Entre ellas se encuentran los programas de vivienda pública y social, con los que se busca ofrecer alternativas más asequibles a determinados colectivos.
Una de las personas que ha hablado de este problema social es Borja Iglesias, jugador de la selección española. Aunque no es muy habitual que los jugadores de fútbol se mojen sobre este tema, a raíz de los grandes salarios que perciben, Borja Iglesias ha demostrado que es un jugador que va más allá del deporte y que está muy comprometido con muchos aspectos sociales, como la inclusión, el feminismo o la lucha de clases.
El caso de Maricarmen Abascal
El comentario del delantero gallego viene a raíz del desahucio de Maricarmen Abascal, vecina en el distrito de Retiro (Madrid). El desahucio se llevó a cabo tras una larga batalla legal sobre un contrato de renta antigua firmado originalmente en 1956 por el padre de Maricarmen. Al fallecer sus padres, ella se subrogó al alquiler, pagando unos 500 euros mensuales por un piso de 92 metros cuadrados en una zona muy cotizada.
Sin embargo, la Ley de Arrendamientos Urbanos limita la segunda subrogación a solo dos años salvo que se acredite una discapacidad del 65% o superior. Al tener Maricarmen una minusvalía reconocida de "solo" el 50%, la empresa propietaria, Urbagestión, ganó el litigio en el Tribunal Supremo para extinguir el contrato y exigirle una renta inasumible de hasta 2.650 euros.
El desalojo se ejecutó en el cuarto intento en medio de fuertes protestas vecinales, cargas policiales y el uso de gas pimienta por parte de las autoridades. La indignación social creció al saberse que la empresa rechazó todas las soluciones previas: una escritora anónima se había ofrecido a pagar la diferencia de la renta y la entidad pública Casa 47 intentó comprar el piso para mantener a la anciana allí. Finalmente, debido a su movilidad reducida y a un cuadro de agotamiento severo, Maricarmen tuvo que ser evacuada de su hogar de toda la vida en camilla y trasladada en ambulancia al Hospital Gregorio Marañón.

Maricarmen agradece el apoyo y anima a seguir: "No ha podido ser, pero por favor luchad" / Sport.es
Políticos, colectivos sociales y figuras públicas, como la exalcaldesa Manuela Carmena, han criticado con dureza la frialdad y "excesiva burocratización" del sistema judicial por cumplir estrictamente la sentencia sin atender a razones humanitarias. Desde la cama del hospital, la propia Maricarmen ha difundido un mensaje de agradecimiento pidiendo a la ciudadanía que "no se quede en casa y luche por su vivienda".
La opinión de Borja Iglesias
"Lo que ha pasado hoy con Maricarmen es desolador y desgraciadamente no es un caso aislado. No podemos normalizar que la especulación inmobiliaria termine expulsando a la gente de las casas en las que ha construido su vida. Cuando las políticas públicas facilitan o no consiguen frenar este modelo de negocio, las consecuencias las pagamos nosotros. Alquileres imposibles, vecinos expulsados de sus barrios y personas que no pueden acceder a una vivienda digna.
Y digo esto siendo plenamente consciente de que yo tengo una situación muy privilegiada. Precisamente por eso creo que sería muy fácil mirar hacia otro lado y pensar que esto es un problema que siempre les pasa a otros. Pero no nos confundamos... la inmensa mayoría estamos muchísimo más cerca de no poder pagar una vivienda o de perder nuestra casa que de convertirnos en personas con veinte pisos especulando con ellos. La vivienda no puede tratarse únicamente como una inversión mientras hay gente que no puede acceder a ella o conservar su hogar", escribía Borja Iglesias en sus redes sociales.

Borja Iglesias se abraza con Hugo Álvarez tras el cuarto gol del Celta al Racing de Santander. / Marta G. Brea
"Tengo un piso en Madrid. Concretamente el 50% del piso. El otro 50 es de María, quien vive allí y trabaja allí. Tengo el 50% porque, por desgracia, comprarte un piso en Madrid, aunque seas una persona que ingresa por encima de la media es más que imposible. De eso se queja la gente, de eso me quejo yo y de eso deberíamos quejarnos todos. Pero claro, es mucho mejor poner un tweet del estilo: “Creo que me voy a inventar algo, que total no pasa nada”, respondía al comentario de un usuario, con dureza.
Fuente: Sport
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