Barraca y tangana
Los días más peligrosos

Barraca y tangana de Enrique Ballester. / El Periódico

Probablemente estemos viviendo los días más peligrosos del año para un hincha: son los días que separan la ida y la vuelta de los cuartos de final de la Champions. Después de los resultados de esta semana, en cada conversación inocente asoma una invitación a la trampa. Esta es mi sabia advertencia y a ver si de una vez por todas me hacéis caso: todo lo que digáis estos días sobre Dembélé, Bellingham, Mbappé, Cubarsí, Haaland, Xavi Hernández o Morata se puede volver enseguida en vuestra contra.
Como no me fío de vosotros, porque os crecéis muy rápido, recomiendo el silencio preventivo como antídoto efectivo para no meter la pata. Podéis incluso simular una afonía, algo que solo conlleva ventajas. Las personas más interesantes son casi siempre las que están calladas. A la vez descubriréis vuestras verdaderas afinidades con cualquier persona. Cuando estás con alguien sin hablar durante un buen rato y el silencio no es incómodo, estamos ante un caso de auténtica conexión espiritual entre seres humanos. Lo recordé hace muy poco. Delia y yo madrugamos para viajar en tren y permanecimos más de una hora en nuestros asientos sin cruzar una sola palabra. De repente, me di cuenta de lo que estaba pasando, lo comentamos y estuvimos de acuerdo: ese es el secreto de nuestro matrimonio. Estar a gusto estando callados.
Pero volvamos al fútbol, que siempre nos desviamos. Además de estar callado para no tentar a la suerte, otro aspecto clave de este tramo decisivo de la temporada es portarse bien por si acaso. Este es mi consejo y a ver si de una vez por todas me hacéis caso: Don Fútbol nos vigila especialmente durante los meses de abril y mayo. Don Fútbol lo ve todo. Por eso son los meses en los que mejor me porto, porque pienso que si actúo como una buena persona Don Fútbol me recompensará después con resultados.
Durante estas semanas de incertidumbre futbolística oposito al Nobel de la Paz, soy un ser de luz, soy la mejor personita del planeta. Oposito a mejor padre, mejor hijo, mejor marido, mejor sobrino, mejor amigo, mejor cliente y mejor compañero de trabajo. Cumplo con todas esas pequeñas cosas que sabemos que deberíamos hacer, pero dejamos pasar durante el resto del año.
Cada detalle cuenta. Solo cojo el coche si es necesario, freno en todos los pasos de peatones y apago sin quejarme las luces que otros habían dejado encendidas en casa. Así se deciden ascensos, permanencias y campeonatos. Estas semanas cruciales hasta felicito los cumpleaños, que yo nunca felicito los cumpleaños. Mi prima Raquel posee el dudoso honor de ser la única prima puntualmente felicitada. ¿Por qué? ¿Acaso me cae mejor que las demás? No especialmente. La felicito porque nació un 21 de abril y mi equipo siempre se está jugando algo. La felicito por si acaso.
Con mi tía Nina sucede algo similar, pero un poco extraño. Cumple años en junio y a veces paso de llamar y a veces la llamo. Supongo que no entenderá nada, pero todo depende del calendario. Algunas temporadas jugamos play-offs, y otras hay Mundial o Eurocopa, por lo que tiene felicitación asegurada esos años. Sin embargo, su cumpleaños se me ‘olvida’ si ya ha terminado todo.
No es que esté orgulloso de esto, obvio, pero nos vamos apañando.
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