Apunte

Verdades y mentiras sobre la relación Laporta-Florentino

El apunte de Mónica Marchante.

El apunte de Mónica Marchante. / El Periódico

Mónica Marchante

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Cuando el portavoz adjunto del FC Barcelona Mikel Camps vomitó su tuit sobre Vinicius no midió la dimensión del destrozo. No es el primero que borra, porque ya ha recibido más de una amonestación interna, pero sí es el primero que rompe la imagen de concordia que, hasta esta semana, han mostrado Real Madrid y FC Barcelona.

Si Florentino no acude el sábado al estadio Lluís Companys, como parece, no será la primera vez. En el clásico de Liga del pasado año en Barcelona, recién personado el club blanco en la denuncia de la Fiscalía contra el Barça por el caso Negreira, el presidente del Real Madrid prefirió no ir. Este año sí iba a estar. Pese a la reciente condición de investigado de Joan Laporta, pese al «madridismo sociológico» acuñado por Jan, Florentino iba a estar a su lado.

Amistad con Rosell

La amistad de Florentino con Sandro Rosell fue tan sólida que en alguna ocasión, desde el departamento de comunicación azulgrana se evitaba que las cámaras presentes en el antepalco ofrecieran las imágenes de la cordialidad entre ambos. «El aficionado culé no entendería tanta efusividad y buen rollo». Pusieron un biombo opaco.

Laporta siempre ha llevado la rivalidad Real Madrid – Barça con gracia. En el Bernabéu se le aprecia. Otra cosa es que un directivo suyo meta la pata públicamente a cuatro días del partido y en un tema tan sensible como el de Vinicius.

Florentino sentado en el palco de Montjuïc con esa última afrenta sería colmar el vaso del aguante del madridismo. El aficionado merengue no entiende que su presidente o J.A. Sánchez sigan como si nada, con la que está cayendo. Y el culé tampoco digiere ver a Laporta abrazándose con Florentino.

«Tenemos una relación muy buena con él, está más que invitado», dijo Rafa Yuste en Movistar + tras calificar el tuit de Camps como desafortunado. Si hubiese ido un poco más allá, pidiendo disculpas, quizás la cosa cambiaría. Pero en estos tiempos lo importante no es tanto lo que es, sino lo que parezca. Y tiene que parecer que están muy enfadados, aunque la Superliga les una, en la salud y en la enfermedad. Postureo del bueno.  n