Mercado de fichajes

"Arabia Saudí no ha matado el fútbol"... pero los petrodólares han cambiado las reglas del mercado

La Saudi Pro League cierra el mercado como la segunda - tras la Premier- que más ha gastado en fichajes: 955 millones en 279 jugadores

Neymar Jr., en su presentación con el Al Hilal de Arabia Saudí.

Neymar Jr., en su presentación con el Al Hilal de Arabia Saudí.

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Denís Iglesias

"Como en la vida, mucha gente no acepta los cambios. El fútbol no ha muerto. Arabia Saudí no lo ha matado. ¿O acaso lo hace la Premier League cuando el Aston Villa ficha a un titular del Villarreal como Pau Torres? ¿O el Bayern cuando se lleva a todos los talentos de Alemania? Los periodistas son de los que más miedo tienen, porque los jugadores se escapan de su foco. Pero, ¿no es mejor un mundo multipolar donde contar muchas más historias con enfoques diferentes?".

Para entender lo que ha sucedido este mercado de verano con Arabia Saudí hay que acudir a fuentes como la de Abdulaziz Al Rabah, quien desde hace una década ejerce de jefe de la sección de Deportes de Al Arabiya, un canal de noticias 24 horas en árabe. Desde el inicio de su carrera profesional ha seguido el fútbol de su país, para el que ha escrito y participado en medios como la 'BBC' o 'Kicker', de Alemania. Tiene, por tanto, una visión desde lo local a lo global. De hecho, usa alguna expresión en español que ha aprendido gracias a las retransmisiones de LaLiga.

El doble que LaLiga

Hasta hace poco, Al Rabah y sus compatriotas veían a las estrellas por la televisión. Ahora, las tienen en sus campos gracias a un histórico mercado de fichajes que se cerró este jueves. Lo hizo con un gasto conjunto de 955 millones de euros en 279 operaciones. Mantuvo en vilo a los equipos europeos hasta el final. El Betis perdió a Luiz Felipe, pero ganó 22 millones de euros (más tres en variables), el pago que efectuó el Al-Ittihad por el central.

Los clubes saudíes han gastado más del doble que LaLiga (440) en fichajes, aunque por el momento están a años luz de la Premier (2.803 millones en transferencias). Eso sin contar la capitalización que han ganado a coste cero (en operaciones) con incorporaciones como la de Benzema. Más allá de las cifras, lo que Arabia Saudí ha demostrado, aunque sea a base de transformar el petróleo en inversión, es la capacidad para atraer a jugadores en cualquier fase de su carrera.

Nada que ver con los proyectos de Qatar, Emiratos Árabes Unidos o China, concebidos como 'cementerios de elefantes'. Y en la misma línea que busca, aunque con otra estrategia, la MLS de EEUU, con un programa estructural de atracción de talento que pivote sobre su gran estrella, Leo Messi.

Es la otra parte del mundo multipolar de ligas no alineadas con Europa, en la que Cristiano Ronaldo fue el primer gran golpe de efecto. "Hemos cambiado la historia del fútbol", aseguraba esta semana el jugador del Al-Nassr, en referencia a los movimientos de los jugadores que mantuvieron una lucha dicotómica que fue el motor de este deporte. Afirmación replicada con ironía, pero que el portugués sostiene con la lista de fichajes que llegaron después de que él aterrizase en Arabia a principios de este año.

Gabri Veiga rompió el paradigma

La lista de operaciones más costosas la lidera Neymar Jr., quien puso fin a su etapa en el PSG para enrolarse en el Al-Hilal, que pagó 90 millones. Cada incorporación de un jugador extranjero se ha tomado como una acción estratégica concebida dentro de un 'proyecto país' que, aunque tenga el 'sportwashing' rodeando cada movimiento busca armar "una liga que esté en el top 10 mundial", según Abdulaziz Al Rabah. El estado quiere concentrar las miradas del fútbol con un proyecto global que culmine con la celebración de un Mundial. Por eso Neymar, Malcolm, Otávio, Rúben Neves, Mitrovic, Fabinho, Milinkovic-Savic, Gabri Veiga, Mahrez o Roger Ibañez (las diez operaciones más costosas) son embajadores de esta idea.

Abdulaziz Al Rabah rebobina para hablar de Gabri Veiga, la perla del Celta e internacional español sub-21 que, pese a la insistencia del Nápoles, se fue al Al-Ahli. En las tres temporadas por las que ha firmado se embolsará cerca de 40 millones. Y, por el momento, sigue siendo convocado por la selección, como ocurre con Laporte en la absoluta. La continuidad en el fútbol de equipos nacionales será una prueba más de que Arabia Saudí está preparada para competir en el mundo del fútbol.

"Gabri Veiga es uno de mis futbolistas favoritos. Uno de los mayores talentos del mundo. Que aceptase la oferta del Al-Ahli supuso un cambio de paradigma. Es un claro mensaje al mundo de que la Saudi Pro League es una oportunidad de carrera. Por eso no es comparable a, por ejemplo, la experiencia en China, donde lo único que se buscaba era promover el fútbol en un país sin afición", argumenta Abdulaziz Al Rabah.

El jefe de sección insiste en trasladar la imagen de un país donde el fútbol es una parte importante de la vida de sus ciudadanos. "Arabia Saudí atrajo a las primeras estrellas durante los años 70. Tras el Mundial de Argentina 1978 llegaron a la liga figuras como Rivelino, campeón del mundo en México ocho años antes. Aquella fue una apuesta del Al-Hilal -uno de los cuatro grandes de Arabia, que se enfrentó al Real Madrid en la final del pasado Mundial de Clubes-. Para el banquillo trajeron a otro mito como Mário Zagallo, vencedor en las Copas del Mundo de 1958 y 1962, quien también dirigió a la selección saudí. Existe, por tanto, una profunda cultura futbolística", defiende el periodista deportivo.

"Una liga global"

Es importante la referencia, porque además de los jugadores, el mercado de verano ha supuesto la llegada de nuevos técnicos extranjeros a Arabia Saudí, como Roberto Mancini. El italiano abandonó la 'azzurra' para ponerse al frente del único combinado nacional que fue capaz de derrotar a Argentina en Qatar, a la postre campeona del mundo. Para Abdulaziz Al Rabah, esto supuso una demostración pública de la evolución y el primer gran resultado de un proceso que, pese a haber catalizado este verano, empezó en 2018.

"Fue cuando empezaron a venir jugadores internacionales con cierta relevancia, con el Mundial de Rusia como telón de fondo. Son los casos de André Carrillo, Nordin Amrabat, Ahmed Musa, Bafétimbi Gomis o Ever Banega. Y la intención siempre ha sido la misma: no ser una liga árabe, ser una competición completamente global", explica el periodista deportivo árabe.

Dentro de ese plan competitivo y de expansión internacional es fundamental la exhibición de los partidos. Por eso se han firmado acuerdos con operadores como Canal+DAZN para determinados países europeos, Fox Sports, mientras que en España se retransmiten los partidos en abierto por Marca.com. La exhibición mediática es importante para convencer al mundo de que el proyecto saudí no sigue solo una lógica de consumo interno. Aunque sea capital para demostrar que se ha generado una industria y un relato que se alinea las pautas tradicionales del deporte como espectáculo de masas.

De la meritocracia a la seguridad laboral

"En la televisión hay, diariamente, cinco o seis programas en directo de fútbol. Tienen entrevistas y duran varias horas. Si observas Twitter, verás que un partido normal desata un montón de interacciones. Sé que, para alguien que es de España, donde se piensa en fútbol todo el día, es difícil entenderlo, pero la realidad árabe es la misma en muchos hábitos de consumo. Son muy pasionales. Los partidos de los grandes tienen mucha más asistencia. Y el gran impedimento climático es el calor, sobre todo en los meses de verano", analiza Abdulaziz Al Rabah.

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Arabia Saudí ha cambiado las reglas del juego basándose en el talonario, algo que reconocía Yannick Carrasco tras su marcha del Atlético al Al-Shabab. Una de las declaraciones más sinceras que se han hecho este mercado de verano y que evidencia el paradigma al que se enfrenta el fútbol. "Opté por la seguridad. ¿Una elección económica? Todo va de la mano: ser futbolista es un trabajo. Tenemos que pensarlo dos veces. Si hay una lesión, puede resultar difícil, sobre todo porque jugamos muchos partidos. Un jugador debe estar mentalmente liberado", justificaba.

Una reflexión laboral, distanciada de los aficionados europeos y su cultura, que se aleja de la meritocracia clásica de los títulos y el sentido de pertenencia a clubes que son empresas. Ahí, las que mejores condiciones pueden ofrecer sin una presión arraigada son las de Arabia Saudí, que ha roto definitivamente las reglas del fútbol tal y como se conocía. Y esto, como avanza y avisa, Abdulaziz Al Rabah, guía en este cambio de concepto, solo acaba de empezar.