Opinión | Opinión de Marta Corredera

Marta Corredera

Marta Corredera

Exjugadora de la selección española

Se reían, nos despreciaban, pero crearon un huracán

Jenni, Alexia y Irene Paredes celebrando el Mundial

Jenni, Alexia y Irene Paredes celebrando el Mundial / RFEF

Oro. Estas jugadoras son de auténtico oro. Repitan conmigo: España es campeona del mundo. Repítanlo las veces que haga falta, pellízquense hasta que consigan asimilarlo porque yo, queridos lectores, sigo sin poder despertar de este sueño.

Dos mil novecientos noventa y cuatro días ha tardado la selección en poner el nombre de España en lo más alto del foco mundial. Ocho años desde aquel 9 de junio en el que la selección jugara por primera vez en la competición en la que toda futbolista sueña ganar. Y han ganado, vaya si han ganado, y no solo hablo de la medalla que se han colgado en el cuello. Hablo de ganar de un modo mucho más general: han ganado en esfuerzo, en ilusión, en visibilidad… Y, lo más importante, han ganado en igualdad en reconocimiento y en impulsar un cambio social que es ya imparable.

El camino ha sido duro, para qué negarlo. Muchas generaciones de jugadoras hemos trabajado en silencio y en la sombra para que hoy lleguen estos éxitos. Todas estas jugadoras, junto con las actuales 23 campeonas, hemos derribado muros, hemos luchado contra gigantes y, por fin, hemos logrado escribir su nombre en la historia.

No ha sido un camino fácil, todas lo sabemos. Todavía más mérito hay que sumarle a este grupo de mujeres que hemos crecido pensando que no se podía, pensando que la mujer no tenía lugar en el fútbol, pensando que no era nuestro lugar y sí, señores y señoras, es nuestro lugar y hemos llegado para quedarnos. Hemos llegado después de mucho esfuerzo y poco reconocimiento. Hemos llegado gracias a nuestros padres, madres y familiares, gracias a los valientes que siempre creyeron, a los medios de comunicación que siempre han estado, sin importar cuánta gente les decía que perdían el tiempo en ello. Hemos llegado pese a todos aquellos que no creían y que ponían trabas, aquellos que se reían y nos despreciaban, pese a todos los que alguna vez se rieron en nuestra cara diciendo alto y claro que esto del fútbol no era para nosotras. A estos últimos: también gracias, por hacernos más fuertes y valientes creando un huracán dentro de nosotras.

El éxito es para los elegidos, está claro. Y uno de los grandes éxitos de esta generación es, sin duda, el cambio social que están generando. Ya vemos nombres como los de Alexia, Aitana, Tere Abelleira, Salma o Jenni en las camisetas de los aficionados, en los videojuegos de más éxito y en boca de muchos jóvenes. El cambio social es imparable, la huella de esta generación es imborrable y sin duda es el inicio de una era maravillosa para el fútbol femenino español.

Y hablando de futuro, sirva todo este éxito para que, por fin, el fútbol femenino no desaparezca de donde siempre tuvo que estar: en lo más alto. Es momento de devolverles a estas jugadoras (y a todas las que tanto hemos luchado durante años) lo que nos acaban de dar. Es momento de dar un paso adelante, de apostar, de que todo esto no se quede en una simple anécdota. Es momento de hacer un llamamiento a la federación, a los clubs, a los patrocinadores, a los espectadores y a los medios de comunicación -entre otros- para que nos ayuden a que el fútbol femenino sea una realidad en portada, y no una portada pasajera.

Que nadie intente bajarnos de esta nube, que no lo vamos a permitir. España es justa campeona de esta Copa del Mundo. Es justa campeona por enseñarle al mundo entero como se juega a esto de la pelota y por hacerlo tan y tan bien. Enhorabuena a las 23 y a todo el staff, nos habéis hecho disfrutar y emocionarnos a partes iguales.

Alto y claro, claro y alto. Digámoslo bien fuerte: España es campeona del mundo. ¡Enhorabuena, campeonas!