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Las tenistas se rebelan contra el "todo blanco" de Wimbledon

El color impuesto por las normas del torneo aumenta la ansiedad de las deportistas durante la menstruación

Desirae Krawczyk y  Danielle Collins durannte la semifinal femenina de dobles en Wimbledon.

Desirae Krawczyk y Danielle Collins durannte la semifinal femenina de dobles en Wimbledon. / EFE / EPA / KIERAN

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Begoña Arce
Begoña Arce

Periodista

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Champán y jarras de refrescante Pim’s. Canapés de salmón y fresas con nata. La realeza saluda desde el palco, las celebridades se dejan fotografiar en las gradas. En las canchas juegan ellos y ellas, los mejores tenistas del mundo. El torneo de Wimbledon es un ritual de primavera, uno de los grandes momentos en el calendario de la vida social británica. Al igual que las carreras de Ascot, Wimbledon es mucho más que un evento deportivo. Con 145 años de historia se enorgullece de ser la competición tenística más antigua del mundo. Tan rancio abolengo va acompañado del peso de la tradición y de estrictas normas de etiqueta indumentaria, que las mujeres están a punto de conseguir cambiar.  

 “Los competidores deben llevar un atuendo conveniente para el tenis que sea casi completamente blanco”, señala el reglamento. Así se fijó para disimular las manchas de sudor de los jugadores, algo impropio de damas y caballeros. Pantalones cortos, camisetas, faldas, chándal, calcetines, todo debe ser blanco, incluida la ropa interior, algo que ignora las peculiaridades del cuerpo femenino durante la menstruación y aumenta la ansiedad de las tenistas. A la tensión propia de la competición se suma la preocupación de que la sangre menstrual deje una mancha ‘vergonzosa’, ante una audiencia mundial. “Es muy complicado vestirte de blanco porque tienes a los fotógrafos. Hay fotos por todas partes, te resbalas, te caes, juegas y tu falda está volando”, ha declarado a 'The Telegraph' la tenista australiana, Rennae Stubbs, ya retirada, que jugó tres veces en Wimbledon. En una de ellas, debido a la menstruación, tuvo que dejar la pista para ir a cambiarse.

 La que fuera campeona olímpica, la puertorriqueña Mónica Puig, ha mencionado el “stress mental” que supone vestirse de blanco en Wimbledon cuando se tiene el periodo. “Es absolutamente algo de lo que las jugadoras hablan entre sí” aunque no lo mencionen ante los medios de comunicación, ha contado a la BBC la británica Heather Watson. “Si esa política con respecto a la indumentaria afectara a los hombres tanto como afecta las mujeres no creo que la tradición hubiera durado”, ha opinado la comentarista deportiva, Catherine Whitaker.

 

Nuevas reglas

En la última edición del torneo inglés, el día de la final femenina, un pequeño grupo de chicas jóvenes, vistiendo camisetas blancas y pantalones cortos rojos, protagonizó una protesta reclamando el fin del “todo blanco”, que, “no tiene en consideración los periodos de las atletas”. La denuncia de que tal imposición afecta mucho más a los jugadoras que a las jugadores ha ido calando. Este mes la dirección del All England Lawn Tennis y Croquet Club, responsable de la competición, ha hecho saber que está en conversaciones con la Asociación de Tenistas Femeninas (Women’s Tennis Association WTA) y con fabricantes de equipos deportivos para cambiar las normas de la vestimenta. Las nuevas reglas pueden entran en vigor la próxima edición.

 La menstruación se ha venido considerando algo deshonroso, un tabú, dentro y fuera de las canchas. En el mundo del deporte de élite el impacto de los periodos va mucho más allá de las posibles manchas en la ropa. Es un problema de salud que no se toma en serio, para el que no hay preparación suficiente en la medicina deportiva y solo ahora comienza discutirse. Una encuesta de la BBC en el 2020 mostró que el 60% de las interrogadas creen que tener el periodo afecta a sus logros deportivos y el 40% no se sentía a gusto discutiendo la menstruación con los entrenadores, que en la mayoría de los casos siguen siendo hombres.

 "Querría ser un hombre"

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Bochorno y miedo también de que la gente crea que calambres, hinchazón de las piernas, falta de energía, de concentración, cambios emocionales son una simple disculpa en caso de derrota. “Suena como una excusa, pero para las mujeres es una realidad”, declaraba a Radio 5 Live la leyenda del tenis y ahora comentarista, Martina Navratilova. “Nunca habé de ello, pero estaba ahí”.

 En el último torneo de Roland Garros, la tenista china, Zheng Qinwen, vio como los calambres en el estómago, debidos al periodo, arruinaban su juego frente a Iga Swiatek. “Era muy doloroso” le dijo a la prensa. “No puede jugar mi tenis, me dolía demasiado el estómago. Son cosas de chicas. El primer día es siempre difícil. Querría ser un hombre en la cancha y no tener que sufrir por esto”.  Los ciclos menstruales no se suelen tener en cuenta en los entrenamientos, ni en las competiciones. La atleta británica, Paula Radcliffe, tiene claro que “el deporte aún no ha aprendido a tratar la menstruación”.