La industria del deporte

La 'anomalía' Gerard Piqué

  • Hay que pedir a los atletas que sepan abstenerse de oportunidades de negocio si existe un riesgo reputacional, pero es injusto exigirles que se abstengan de poner en marcha sus propios negocios mientras son deportistas en activo. 

Piqué observando un juego en el entrenamiento del Barça en la ciudad deportiva de Sant Joan Despí.

Piqué observando un juego en el entrenamiento del Barça en la ciudad deportiva de Sant Joan Despí. / FCBarcelona

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Marc Menchén

Gerard Piqué es una anomalía en la industria del fútbol. Una anomalía que no debería ser tal y que haría muy bien al deporte si dejara de serlo y perfiles como el suyo fueran más frecuentes. No me refiero a su voluntad por meterse en todos los charcos y cómo ha marcado sus propias reglas comunicativas, sino a su voluntad por ser parte activa de la transformación del deporte como negocio.

Los atletas son quienes mejor conocen los entresijos del sistema y su valor en el postcarrera es muy valioso. Eso sí, previa formación y asumiendo qué se puede hacer y qué no en cada momento. Probablemente, y tan solo por evitar la polémica y las suspicacias, intervenir en las negociaciones de la Supercopa de España en Arabia Saudí no era buena idea. Y ya he dicho que no hay nada ilegal, sino un tema puramente ético y estético.

Nadal y Lebron James

Si bien hay que pedir a estos atletas que sepan abstenerse de oportunidades de negocio cuando haya el mínimo atisbo de riesgo reputacional, creo que es injusto exigirles que se abstengan de poner en marcha sus propios negocios mientras son deportistas en activo. ¿Por qué deberíamos pedir a Rafa Nadal que espere a ejecutar una inversión de 40 millones de euros como la que ha realizado para crear un gran complejo tenístico en Manacor? ¿Quién puede cuestionar a Lebron James por haber construido un imperio mediático que ha sido valorado en 725 millones de dólares?

Ferran Prieto, managing partner de Everest Talent Management y CEO de Pau Gasol Enterprises, me recordaba hace unas semanas que en Europa esta tendencia del atleta-inversor no está ta n desarrollada como en Estados Unidos, donde ha sido mucho más frecuente que combinen su carrera en activo con las inversiones, principalmente en tecnológicas -muchas aplicadas al alto rendimiento-, pero también entrando como socios minoritarios de franquicias en otros deportes.

Transformación de la sociedad

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Sin ir más lejos, Serena Williams y Lewis Hamilton forman parte de unos de los grupos inversores que pujan por comprar el Chelsea FC a Roman Abramovich. Y ambos lo hacen no como apuesta financiera, sino con la vocación de involucrarse en la gestión e impactar allí donde creen que el deporte puede trascender a los resultados deportivos y económicos: la transformación de la sociedad.

Quizás ese sea el perfil que más me seduce del atleta-empresario. Y miro con envidia estructuras como la que tiene el Bayern de Múnich, donde conviven exfutbolistas formados con ejecutivos de alto nivel para preservar un modelo de club y tener el largo plazo siempre en mente. 

Castore, el nuevo agitador del patrocinio en LaLiga

Cada vez son más marcas de moda las que se animan a entrar en el mundo del deporte, y no hay certificador de calidad más mediático que un club de fútbol. La británica Castore ha sido una de las últimas en dar ese giro y la temporada que viene la veremos debutar en LaLiga de la mano del Sevilla FC. Y puede que no sea la última, pues la empresa ha empezado a sondear a mucho de los equipos que acaban contrato para llevarlos a su terreno. ¿Su problema? Aún no ha acabado de montar su red de distribución en España. Pero habrá que seguirla de cerca.

Los clubs, cómo no, encantados de que haya un nuevo player con necesidad y ganas de entrar en el fútbol español. La razón no es otra que eso al final acaba calentando los concursos y animando las ofertas al alza, algo a lo que también está contribuyendo Kappa, que este curso perderá al Real Betis en favor de Hummel. Mientras, una de las que sí ha ido recuperando terreno es Adidas, que en su eterna lucha con Nike incluso a nivel local, ha logrado arrebatarle la equipación del Granada CF para los próximos cinco años. Y todo apunta a que no serán los únicos cambios de cromos.