UNA CONSTRUCCIÓN FARAÓNICA

El Bernabéu se abre al futuro

  • El Madrid vuelve a jugar en su estadio tras un año y medio de ‘exilio’ en Valdebebas

  • Aunque las obras son patentes, ya se vislumbran los elementos que dotarán a la instalación de una enorme polivalencia y multiplicarán los ingresos

El estadio Bernabéu, con el césped ya instalado y una lona empezando a cubir la grada baja, esta semana.

El estadio Bernabéu, con el césped ya instalado y una lona empezando a cubir la grada baja, esta semana. / RMCF

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José María Expósito

Poco podía imaginar la afición merengue que el gol de Mariano al Barça con el que asaltaba el liderato de la Liga el 1 de marzo del 2020 sería él último que celebrarían en el Bernabéu en mucho tiempo. La pandemia lo detuvo todo, incluido el fútbol, y cuando el balón volvió a rodar lo hizo sin público, lo que aprovechó el Madrid para darle un acelerón a las obras de remodelación del estadio. Tras 560 días jugando en la ciudad deportiva de Valdebebas, y coincidiendo con el regreso del público, el Bernabéu vuelve este domingo a acoger un partido del Madrid, como entonces líder e igual que entonces sin Kylian Mbappé. Se acabó jugar en el campo de entrenamiento, como denunció Jürgen Klopp, aunque el Celta lo hará en un estadio en obras.

Pese al tiempo ganado (se preveía acabar en el verano de 2023), la faraónica construcción, en manos de FCC, aún ve lejos el final. "Estará acabada para otoño o finales del año que viene", anunció Florentino Pérez el pasado mes de abril. El 14 de diciembre de 2022, 75º aniversario de la inauguración del Bernabéu, podría ser una buena fecha para estrenarlo, aunque coincide con el Mundial de Catar.

La Liga concedió al club blanco jugar las tres primeras jornadas como visitante para ganar tiempo y que el estadio pudiera albergar un partido de fútbol con espectadores, algo que hace un mes, con grúas cruzando el cielo, vigas y cerchas arriba y abajo y retroexcavadoras trabajando donde un día hubo césped, parecía imposible.

El césped, desde el lunes

Pero en los últimos días el paisaje ha cambiado. Se han repuesto 5.000 butacas destruidas durante la obra y, tras retirar la maquinaria pesada, el lunes se colocó el césped (del parque natural de Monfragüe, como el del Camp Nou), que será sustituido en verano por las planchas de césped retráctiles que se guardarán una encima de otra en una cueva de 35 metros bajo un lateral. Este es uno de los elementos estrella de la remodelación, ya que permitirá al coliseo albergar todo tipo de eventos, junto al el túnel logístico que dotará a la instalación de una enorme polivalencia y el techo retráctil (desplegable en 15 minutos) que los asistentes podrán comenzar a imaginar viendo las nuevas cerchas que cruzan el cielo del coliseo blanco.

De momento, sin embargo, lo que se encontrarán los espectadores y telespectadores (y los obreros a los que el club ha invitado a asistir al partido) serán unas lonas azules cubriendo la mayor parte del anillo inferior. El público (tan solo unos 22.500 espectadores, por la restricción de aforo y la anulación de gradas) estará ubicado principalmente en el segundo y tercer anfiteatro. Nueve puertas han quedado anuladas por las obras, por lo que más de uno necesitará ayuda para llegar a su localidad. Transitarán las nuevas torres de acceso, ahora visibles desde el exterior pero que quedarán cubiertas por la piel de acero que caracterizará al estadio una vez acabado. Las obras serán evidentes, pero relativamente poco incómodas.

Por motivos de seguridad, desde el jueves la obra está parada y solo se trabaja en aquellos aspectos relacionados con el día del partido: adecuación de los accesos, retirada de escombros y material de obra, limpieza... Y así tendrá que avanzar la obra a partir de ahora: con parones cada vez que el Madrid dispute un partido como local.

Homenaje a Lorenzo Sanz

"Venimos de un tiempo muy duro por culpa de la pandemia -señaló Florentino el miércoles en la presentación de Camavinga, en Valdebebas-. El 1 de marzo del 2020 fue la última vez que pudimos estar juntos y es emocionante decir que el fútbol regresa al Bernabéu después de momentos tan duros y extraños". Precisamente el covid acabó con la vida de Lorenzo Sanz, expresidente blanco al que Florentino derrotó en las urnas con la carta de Figo, y que mantenía una buena relación con sucesor. 

Sanz será homenajeado este domingo en el estadio donde siendo niño trabajó con su madre vendiendo agua. Un escenario aquel muy distinto al que sueña Florentino desde que inició su segunda etapa en la presidencia. "El estadio más moderno del mundo", suele insistir, con actividad prácticamente todos los días del año, capaz de generar 150 millones más al año (los ingresos de explotación son ahora de 180) a través de conciertos, competiciones de otros deportes (¿el propio Madrid de básquet?), eventos, eSports, restauración y las mejoras de la tienda, el museo y el Tour del Bernabéu.

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725 millones a pagar hasta 2049

Las obras fueron presupuestadas inicialmente en 575 millones, incrementados después hasta 725. El club obtuvo un crédito que empezará a pagar en el 2023, cuando la remodelación ya esté supuestamente dando beneficios (si la pandemia lo permite). Hasta el 2049 deberá devolver 37 millones anuales, un chollo comparado con los 150 millones extra que se pretenden obtener. "No tendrá impacto alguno en el modelo deportivo", asegura Florentino, cuyo otro sueño sigue siendo Mbappé.