medalla de plata

Maialen Chourraut se da un baño histórico en Tokio

  • La palista guipuzcoano se apunta su tercera medalla en unos Juegos, el tercer metal español en Japón.

  • Entrena en Pau, asesorada por su marido Xabi Etxaniz, y ya logro el oro en Río 2016 y el bronce en Londres 2012.

Maialen Chourraut, con su medalla en el podio de Tokyo.

Maialen Chourraut, con su medalla en el podio de Tokyo. / REUTERS / STOYAN NENOV

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Sergi López-Egea
Sergi López-Egea

Periodista

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Pau es una bellísima ciudad que muestra todo el esplendor de Aquitana en Francia, calurosa en verano y fría en invierno, pero que se ha convertido en algo así como una puerta de salvación, como cuando queda atrapada entre las aguas bravas, para Maialen Chourraut, la palista guipuzcoana que nunca falla, la que se reencuentra a sí misma en los Juegos, y la que este martes se dio un baño histórico en el canal de Tokio para conseguir algo tan difícil y con tanto esfuerzo, como ha sido una tercera medalla olímpica en su palmarés, una plata a añadir al oro logrado en Río 2016 y al bronce de Londres 2012, cuando ella creyó que podía aspirar a un metal mejor.

A dos horas de Donostia en coche se encuentra la ciudad de Pau, donde hay un canal para practicar el eslalon, término que les gusta más a los especialistas que el de piragüismo en aguas bravas. Porque hasta entonces Maialen tenía que vivir en La Seu d’Urgell, el único escenario español para esta especialidad, y eso la obligaba a estar lejos de los suyos, una familia vasca de ascendencia francesa y siempre muy inclinada al deporte puesto que su primo Íñigo Chaurreau, quien siempre escribió el apellido de forma diferente, fue ciclista profesional con cuatro Tours terminados en su mochila.

Tercer metal español en Tokio

Y en Pau fue donde se empezó a fraguar la medalla de plata de Tokio, la tercera de la delegación española tras la plata de Adriana Cerezo en taekwondo y el bronce de David Valero en ciclismo de montaña. Siempre ha estado entrenada por su marido, Xabi Etxaniz, que debutó como olímpico en Barcelona 92 cuando el eslalon fue incluido en el programa de los Juegos, y repitió luego en Atlanta 96.

Fue un alivio para ella que los franceses apostasen por un canal cerca de su casa; Maialen, que había crecido junto a la playa de la Concha y que desde muy pequeña se apuntó al Club Atlético San Sebastián, realizó su primer viaje internacional en 2000 para acudir al Mundial júnior de Bratislava. Desde entonces, hasta ahora, con 38 años, nunca ha dejado de competir, salvo cuando le han frenado las lesiones o por el mínimo periodo de descanso que se tomó en 2013 cuando dio a luz a su hija Anne, la que la acompañó en Río y la que se ha quedado en Euskadi por culpa de las restricciones por el covid. A la niña le dedicó la medalla: “Aupa, Anne, y a todos los amigos, toda la familia que está con ella, apoyándole a ella también, porque es duro estar a tantos kilómetros".

Madre y deportista

Y es que a los dos meses de la cesárea Maialen ya estaba entrenando tal como había hecho hasta dos días antes del parto para dejar claro que deporte y maternidad no eran dos circunstancias incompatibles.Campeona de Europa en 2015, con otras dos platas continentales y otras dos platas en Mundiales de la especialidad, una de ellas lograda en La Seu d’Urgell en 2009, su principal gloria deportiva llegó en Río cuando se proclamó campeona olímpica.

Y, poco a poco, superando las lesiones, con los viajes a Pau, se comenzó a preparar para Tokio. Entró en la final, que era el primer objetivo, sabiendo que las medallas eran complicadas. Fue la cuarta en salir y tras una bajada fantástica, rápida y sin penalizaciones, ya se colocó con el mejor tiempo que mantuvo hasta que apareció en escena la alemana Ricarda Funk, una de las grandes favoritas, que le arrebató el oro. Un título olímpico con homenaje póstumo, puesto que el entrenador del equipo alemán de eslalon, Stefan Hanze, se mató en un accidente de tráfico durante los Juegos de Río cuando viajaba a la villa olímpica. El bronce fue para la australiana Jessica Fox.

“No me lo creo, no me lo creo –repetía en Japón Chourraut, tras bajar del podio--, “he sufrido mucho estos años, pero es un objetivo cumplido y más que cumplido”. Y prácticamente ya una leyenda en el deporte olímpico español.

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