Campeones con historia

Italia y Argentina, condenas cumplidas

  • La 'azzurra' olvida la vergüenza sufrida por su ausencia en el último Mundial conquistando la Eurocopa 53 años, un mes y un día después de su anterior título continental

  • La albiceleste reina en América tras 28 años de dura sequía y tres finales perdidas recientemente en los grandes torneos

Mancini y Chiellini llevan el trofeo de Italia al palacio del Quirinal, este lunes en Roma.

Mancini y Chiellini llevan el trofeo de Italia al palacio del Quirinal, este lunes en Roma. / VINCENZO PINTO / AFP (AFP)

3
Se lee en minutos
Raúl Paniagua
Raúl Paniagua

Periodista

ver +

Los grandes torneos de selecciones del verano dejaron dos campeones clásicos con mucha hambre. La Eurocopa fue para la bella Italia de Roberto Mancini, que olvidó la terrible vergüenza sufrida por su ausencia en el último Mundial con un título que acabó con una larga condena. La azzurra conquistó la Eurocopa 53 años, un mes y un día después de su anterior cetro continental. También le tocó esperar a Argentina, que levantó la Copa América en Maracaná tras 28 años sin coronarse en un certamen que se le había escurrido de manera inverosímil en los últimos tiempos.

Pocas cosas pueden doler más a un italiano que quedarse fuera de la mayor cita futbolística del planeta. Con cuatro estrellas en la camiseta, Italia se perdió el torneo de Rusia, un drama que al menos sirvió para corregir las cosas. Mancini asumió el banquillo y la azzurra prometió que jamás volvería a pasar hambre. El seleccionador cambió el sistema y el estilo, manteniendo la esencia competitiva que encarna como nadie esa pareja de centrales indestructible compuesta por Chiellini y Bonucci.

De Zoff a Donnarumma 

En la final empezó perdiendo ante Inglaterra, pero mantuvo su línea de juego, una filosofía que solo se vio empequeñecida en algunos momentos del choque de semifinales contra España. Con Donnarumma en plan estelar, la azzurra alzó su segunda Eurocopa después del título ganado el 10 de junio de 1968 con Dino Zoff bajo palos. Entonces empató a uno con Yugoslavia en la final disputada en el Olímpico de Roma. Tres días después se proclamó campeona en el partido de desempate gracias a los goles de Gigi Riva y Pietro Anastasi (2-0). 

"Era imposible pensar en el título, pero tengo unos muchachos extraordinarios. No hay palabras para este grupo. El equipo ha crecido mucho y puede ir a más", resumió el seleccionador, que suma 34 partidos sin perder al frente de la campeona de Europa, a un paso de igualar las mejores rachas históricas de 35 encuentros de España (2006-09) y Brasil (1993-96). 

"Convertidos en leyenda"

La condena ha sido dura para los campeones. Chiellini y Bonucci, por ejemplo, sufrieron el 4-0 de la final de 2012 ante España. Tocaba coronar sus trayectorias con un éxito. "Nos hemos convertido en leyenda", proclamó el autor del gol italiano en Wembley. "Sentimos que había algo mágico en el aire. Hay que disfrutar de esta emoción porque es hermosa", reflexionó Chiellini.

Esa misma sensación la vivió horas antes la selección de Messi, que había perdido tres finales (la del Mundial de 2014 y las de la Copa América de 2015 y 2016) antes de medirse con Brasil. Desde el 4 de julio de 1993, con referentes como Ruggeri, Simeone, Redondo y Batistuta en el once, no saboreaba el éxito Argentina. El gol de Di María acabó con el castigo. 

Noticias relacionadas

El final de las malas rachas de Italia y Argentina llega en un año en el que también se rompió el maleficio de clubs como el Inter (campeón de la Liga de Italia por primera vez desde 2010), el Sporting de Lisboa (no triunfaba desde 2002) o el Rangers, que acabó con una década triunfal del Celtic. Más consolidada parece la maldición de la cobarde Inglaterra, que dejó escapar una ocasión ideal en casa y acumula 55 años sin ganar nada.