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PROEZA EN EL MAR

Dídac Costa, primer catalán en completar la vuelta al mundo a vela en solitario

El navegante cruzó la línea de meta de la Vendée Globe en la 14ª posición tras 108 días

Dídac Costa, primer catalán en completar la vuelta al mundo a vela en solitario

AFP

Dídac Costa tuvo su primer contacto con la Vendée Globe cuando era niño. A través de las historias que le explicaban sus padres, que seguían a José Luis de Ugarte, el navegante de Guetxo que completó la vuelta el mundo en solitario hace casi 24 años. “Yo era pequeño y leyendo el libro que él escribió, pensé que esto sería una cosa increíble de hacer”. Y ese sueño que caló con fuerza y lo atrapó de niño es, al final, una realidad.

Al timón del ‘One Planet, One Ocean”, el navegante catalán de 36 años cruzó la línea de meta en la 14º posición de la general tras invertir 108 días, 19 horas, 50 minutos y 45 segundos en un recorrido total de 27.964 millas (51.817 km) en el que se impuso el francés Armel Le Cléac'h (Banque Populaire) que cruzó la meta el 19 de enero en un tiempo récord de 74 días. 

UN DESENLACE IMPENSABLE

Superando todos los desafíos, la soledad de una travesía en solitario y una grave avería que estuvo a punto de frustrar su participación, este bombero profesional barcelonés de 36 años se convierte en el segundo español en completar la prueba después de que lo hiciera ya el desaparecido navegante vasco en sexta posición en 1993. Otros dos españoles más compitieron en la prueba: el vasco Unai Basurko (abandonó en el 2008) y el mallorquín Javier Sanso (abandonó en el 2001y el 2013).

 "Me siento muy bien, feliz de concluir después de lo que me ha costado, no solo por la regata en sí, que es muy dura, sino por todo el proyecto. Cuando salí  la segunda vez de Les Sables, con 28 barcos por delante y con cuatro días de retraso, pensar en quedar 14º era impensable", relató Costa, que cruzó el canal del puerto de Les Sables d’Olonne aclamado por un numeroso grupo de bomberos de la localidad francesa, a los que debe en gran parte la travesía.

Su gesta pudo haber quedado en nada el mismo día de la salida, el 6 de noviembre del año pasado. La rotura de un manguito en un tanque de lastre le provocó una fuga de agua dentro del barco y apenas 90 minutos después de la salida tuvo que volver a puerto.

Con el agua que había alcanzado a las baterías del barco y la electrónica en serio peligro, Costa no sabía si podría volver a tomar la salida, pero la solidaridad del cuerpo de bomberos de la localidad francesa, que le ayudó a reparar la avería y poner a salvo el barco, le permitió tomar la salida cuatro días después.

“Cuando tuve que volver a puerto, pensé que todo había acabado. En ese momento, su ayuda fue vital. Sin ellos, probablemente no hubiéramos podido salir de nuevo. Siempre les estaré agradecido”, reconoció.

PROBLEMAS CON LAS VELAS

En aquel momento el barco más cercano estaba a 700 millas (1.260 Km) delante de él. El 7 de diciembre, un mes después de la salida, estando a 850 millas (1.570 km) al Oeste de la latitud del cabo de Buena Esperanza (Sudáfrica) adelantaba al francés Sébastien Destremau, pasando a ocupar la 22ª plaza de la flota y dejando de ser el farolillo rojo de la prueba. En este momento ya habían abandonado siete -en total han sido 11- de los 29 competidores que tomaron la salida.

Dos días más tarde, también pasaba a Romain Attanasio, su rival directo durante casi todo el recorrido, pero sus problemas empezaron en el sur de Australia. Debido a un más que limitado presupuesto, Dídac sólo había podido comprar una vela mayor y un J2. El resto de velas ya habían completado al menos una vuelta al mundo y empezaban las roturas.

El 20 de enero, en el Cabo de HornosAttanasio estaba 100 millas (185 km) por delante de Costa. Pero en el ascenso por el Atlántico, Attanasio rompió una orza de deriva y Costa le superó para lograr una ventaja de 400 millas (750 km) cuando cruzó las islas Canarias. Sentenciaba así una batalla extraordinaria.

El gran mérito de Costa ha sido que lo ha logrado con uno de los presupuestos más bajos de esta edición, con una embarcación legendaria como el 'ex-Kingfisher' de Ellen McArthur, botada en el 2000 y con la que en el 2015 finalizó en la cuarta posición, junto a Aleix Gelabert, de la Barcelona World Race, la Vuelta al Mundo a Dos.

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