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Carbón para el Espanyol

David López y Diego Reyes, abatidos tras caer eliminados.

David López y Diego Reyes, abatidos tras caer eliminados. / EFE / ALEJANDRO GARCÍA

Quiqué Sánchez Flores se comerá los turrones en Cornellà-El Prat pero no serán tan dulces como habría deseado. Y es que en apenas cinco días, el Espanyol y su afición han pasado de un estado de euforia medio disimulada, los más comedidos, la víspera del derbi, a soterrarse de nuevo en un ambiente de crisis tras salir esquilmados del Camp Nou (4-1) y caer eliminados por el Alcorcón en la Copa, una competición en la que había depositadas muchas esperanzas de llegar lejos para contribuir a consolidar el primer proyecto de Chen Yansheng en el plano deportivo.

Ninguna gracia debió hacerle a míster Chen tener que madrugar el viernes (en China hay siete horas más) para ver cómo el equipo caía ante un segunda en la tanda de penaltis. Y es que una vez más, los lanzamientos desde los 11 metros se convirtieron en una muralla infranqueable par los pericos, que no superan una tanda de penaltis desde 1990, la última de feliz recuerdo porque en aquella ocasión sirvió para eliminar al Málaga en la promoción de ascenso y sellar el regreso a Primera.

RCDE Espanyol en la Copa

LA MALDICIÓN DE LOS PENALTIS

Pero desde esa ya lejana fecha todo han sido desgracias cada vez que se ha tenido que dirimir un duelo en la lotería de los penaltis. A todos los pericos les es imposible olvidar que de esta forma se perdieron dos finales de la Copa de la UEFA (ante el Bayer Leverkusen, en 1988, y frente al Sevilla, en el 2007), y también la eliminatoria de octavos ante el Athletic en Cornellà (2007-08). Lo dicho, un vía crucis que parece no tener fin.

La goleada en el derbi, los elogios de Quique a Messi y la eliminación en la Copa han metido al Espanyol en una inesperada crisis


Lo que sí parecía haber terminado era el rumbo errático en la Liga tras un dubitativo inicio. La solidez defensiva y la garantía de Diego López entre los palos llevaron al equipo a sumar nueve partidos invicto, con 586 minutos sin encajar un solo gol. Un registro récord que saltó por los aires en el Camp Nou, donde el derbi se convirtió en una pesadilla, no tanto por la goleada sino por la lesión de Diego López (sufrió un corte en la rodilla y estará unas cuatro semanas de baja) y, sobre todo, por los abrazos y agasajos que Quique dedicó a Messi, ya en el mismo terreno de juego, tras el final del partido. Al perico, eso le dolió mucho más que los cuatro goles.

POLÉMICA POR MESSI

Tanto fastidió a la afición, que el propio entrenador tuvo que pedir perdón por su gesto. "Pido mil disculpas, en mi voluntad nunca ha estado herir la sensibilidad de la gente del Espanyol. Mil perdones". Y el perico, al menos los pocos que acudieron a Cornellà el jueves, apostaron por pasar página porque el anuncio por megafonía del nombre del técnico fue replicado con una moderada ovación.

Sí, hubo aplausos para empezar pero el duelo copero acabó en pitos, aunque la bronca ya empezó en la primera parte, cuando el equipo mostró una imagen impropia ante un rival muy inferior. "Todos somos responsables de lo sucedido", dijo Quique, que se las tuvo con Álvaro Vázquez, en el banquillo, al que envió al vestuario porque el jugador no aceptó de buen grado no jugar ante el Alcorcón.
"No podemos lamentarnos. Enero será un mes duro", alertó. El Espanyol no pasará las felices fiestas que los pericos ya intuían. Inesperadamente, los Reyes dejaron el carbón antes de Navidad.