25N: Día Contra la Violencia Sexista

Dejemos a las chicas en paz: "Ponemos el foco en quien sufre la violencia y limitamos su libertad"

Chicas de fiesta.

Chicas de fiesta. / Manu Mitru

  • Los mensajes que responsabilizan a las chicas para que eviten situaciones potencialmente peligrosas pueden generar sentimiento de culpa si son agredidas

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Eva Cantón
Eva Cantón

Periodista

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Las expertas en educación afectivo-sexual empatizan con el miedo de muchas familias a que sus hijas sean víctimas de una agresión sexual, pero también subrayan que los mensajes que responsabilizan a las chicas para que eviten situaciones supuestamente peligrosas lo único que consiguen es culpabilizarlas.

“Si la chica sufre algún tipo de agresión se sentirá culpable y se obsesionará con la idea de que podría haber hecho algo de manera diferente. Es incluso menos probable que denuncie porque, al juzgarse ella misma, teme que el resto de la sociedad la señale”, apunta la sexóloga Laura Marcilla.

Libertad limitada

Además, como paradójicamente ponemos el foco en quien sufre la violencia en lugar de hacerlo en quien la ejerce, “son las víctimas potenciales quienes ven limitada su libertad de movimiento, de horarios y de forma de vestir”, agrega Marcilla.

Conviene poner el foco de atención en los violadores y no en las víctimas, advierten las expertas

La psicopedagoga Mirta Lojo incide en que el problema no está en la persona agredida y que conviene desterrar la mirada centrada en ver qué deben de hacer los padres de las chicas. “Eso no ayuda a empoderar a las mujeres”, advierte. “Cuando hay una violación se habla de la mujer, de dónde estaba, qué hora era o si estaba desnuda o vestida, pero la figura del violador queda desdibujada”, prosigue Lojo.

“Cuando hay una violación se habla de la mujer, de dónde estaba, qué hora era o si estaba desnuda o vestida, pero la figura del violador queda desdibujada", afirma Mirta Lojo 

En la misma línea, la directora de AFFAC (Associacions Federades de Famílies d’Alumnes de Catalunya) Lidón Gasull, sostiene que “no se trata de seguir protegiendo a las chicas” sino de que los chicos tengan “otra realidad enfrente para prevenir que sean potenciales agresores”.

Hijos sanos del patriarcado

Pese a todo lo que queda por hacer, en AFFAC detectan un cambio positivo: “las familias se han dado cuenta de que hay que actuar sobre los chicos y educar en las nuevas masculinidades”, destaca Gasull.

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El camino a seguir sería trabajar desde el sistema educativo, con la colaboración de los medios, en políticas públicas que refuercen la libertad y no los estereotipos que favorecen las agresiones. “Hay que poner el acento en lo estructural, en cómo se construyen estos violadores, que no son unos descerebrados, sino los hijos sanos del patriarcado”, resume Lojo.

 

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