El inicio del curso

La vuelta al cole: se busca profesor de matemáticas

  • El sueldo bajo -1.179,96 euros al mes-, la falta de prestigio del empleo y las seductoras ofertas de las tecnológicas han vaciado las aulas de matemáticos

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Eva Cantón
Eva Cantón

Periodista

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Las matemáticas llevan décadas en auge. En un mundo interconectado, los conocimientos matemáticos son clave para el desarrollo científico y tecnológico, y eso ha disparado la demanda de profesionales que, si antes encontraban casi su única salida en la docencia y la investigación, ahora trabajan en consultorías, empresas de informática, en las finanzas o en el análisis de datos. Es sin duda una buena noticia que tiene, no obstante, un efecto colateral indeseado: la falta de profesores de matemáticas en educación secundaria. Actualmente más de 720 plazas quedarán desiertas en la oferta pública de empleo, el 30% (183) en Catalunya, según el centro de formación Magister. 

El fenómeno no es nuevo ni exclusivo de España. Ocurre en países como Estados Unidos e Inglaterra, donde se ha recurrido a la contratación de matemáticos indios para suplir el déficit. La consecuencia es que se abre la puerta de la docencia a otras disciplinas, como se constata echando un vistazo al perfil del alumnado del Máster Interuniversitario de Formación del Profesorado de Matemáticas coordinado por la UAB, donde los graduados en Matemáticas no llegan al 25%, explica su director, Jordi Deulofeu. Más de la mitad son ingenieros que, tras la crisis de 2008 y el hundimiento del sector del ladrillo, buscaron trabajo en los institutos. También se matriculan arquitectos y economistas, que deben hacer una prueba de acceso. 

Más de 720 plazas quedarán desiertas en la oferta pública de empleo, el 30% en Catalunya

“La variedad está bien si los aspirantes tienen una buena formación matemática”, apunta Deulofeu. No obstante, Dolors Herbera, presidenta de la Societat Catalana de Matemàticas (SCM), lamenta que matemáticos con vocación docente no accedan a los estudios de máster al tener notas más bajas que alumnos procedentes de otras titulaciones. En Galicia ya se reservan la mitad de las plazas para graduados en Matemáticas y en Catalunya se les quiere dar cierta preferencia a partir del próximo curso.

Pero la escasez de matemáticos en los institutos–a la que se suma la jubilación de docentes de la llamada generación ‘baby-boom’- no tiene una solución fácil si encuentran actividades más atractivas y mejor remuneradas. El sueldo base de un profesor de secundaria al inicio de su carrera es de 1.179,96 euros al mes, según el boletín de retribuciones docentes de la enseñanza pública 2021 elaborado por UGT. 

“En general, quienes se matriculan en un máster para dar clase sienten la pasión docente y lo hacen a pesar de que, probablemente, la perspectiva laboral sea menos competitiva que en el sector privado”, reconoce Fernando Abárzuza, ingeniero aeronáutico de 24 años y antiguo alumno del Máster Interuniversitario coordinado por la UAB.

Onofre Monzó, presidente de la Federación Española de Sociedades de Profesores de Matemáticas (FESPM), opina que conviene ser flexibles con los títulos y aumentar el número de plazas en las facultades de matemáticas e intentar que se vea con buenos ojos la opción educativa. 

Se puede cursar la disciplina en 30 universidades. La de Sevilla es la que más plazas ofertó en el curso 2020-21 (145) y la Rey Juan Carlos la que menos (15). Para el doble grado Matemáticas y Física en la Universidad Complutense de Madrid la nota de corte es 13,85. 

“Si estoy en un instituto solo porque tengo que comer a final de mes pero lo que me gustaría es trabajar en el CSIC o en la ESA, tenemos un problema. No solo hay que dominar la materia y la didáctica específica. Hay que mostrar afecto”, subraya Monzó.

Ese componente socio-emocional introducido en el currículum de la nueva Ley educativa -que tanto debate jocoso ha provocado- es también relevante para Abraham de la Fuente, vicepresidente de la Societat Catalana de Matemáticas (SCM) y profesor en un instituto público. “El principal motor de motivación en el aprendizaje son los pequeños éxitos. Si quiero que mis alumnos estén motivados necesito que hagan algo bien. Si solo propongo obstáculos que no pueden saltar, al final no van a querer correr”, ilustra.

Ni reconocimiento ni respeto

De la Fuente admite que “el caballo de batalla” de la profesión es lograr que haya más matemáticos y matemáticas que se quieran dedicar a la enseñanza. Para eso, debería darse un paso de gigante en el prestigio asociado a la función docente. 

“En Finlandia los profesores no ganan mucho más dinero que en España, como se piensa, lo que tienen es un reconocimiento social muy importante. Aquí no hay ni reconocimiento, ni valoración, ni respeto”, apostilla Deulofeu, crítico con la imagen social de las matemáticas. “Todo el mundo te dirá que son muy importantes, pero nadie se lo cree. A una persona culta del ámbito de las letras no le da ningún reparo considerarse casi analfabeta matemáticamente hablando. Al revés sería impensable. ¿Qué se diría de un matemático que no sabe quién es Cervantes, Bach o Shakespeare?”

“Yo pasé de escuchar que las matemáticas no sirven para nada a oír que las matemáticas están en todas partes, pero cuando voy a institutos a dar conferencias los chicos aún tienen la percepción de que no valen para nada”, admite Victoria Otero, catedrática de la Universidad de Santiago de Compostela y coordinadora de uno de los capítulos del Libro Blanco de las Matemáticas editado en 2020 por la Fundación Ramón Areces y la Real Sociedad Matemática Española.

Brecha de género

En el estudio se observa que la presencia de los hombres es mayor en actividades relacionadas con la informática, las telecomunicaciones, la universidad y la investigación, mientras que las mujeres tienen más peso en la administración pública y la enseñanza preuniversitaria. “Está claro que las que se orientan más a la educación son mujeres”,  concluye Otero. La diversificación de la oferta laboral en matemáticas no es el único cambio observado en las últimas décadas.  

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La brecha de género en los estudios también ha ido aumentando. Si a principios del siglo XXI la matrícula era más igualitaria e incluso predominaba la femenina, ahora el porcentaje de hombres en las facultades de matemáticas es mayor (60%) que el de mujeres (40%). Y en los dobles grados que incluyen matemáticas, el porcentaje de alumnas es todavía más bajo (30%), según datos de la Conferencia de Decanos de Matemáticas. 

¿A qué se debe ese cambio de tendencia? “Posiblemente se deba a un factor de competitividad”, sugiere Victoria Otero. Diversas experiencias en el aula han puesto de manifiesto que las mujeres aprenden mejor en en ambientes donde existe un clima de cooperación y no se alienta la competitividad, percibida como algo hostil

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