Entrevista con Pilar Marcos

"Sabemos más de la superficie de la luna que del fondo de los océanos"

Bióloga ambiental por la UAM y postgrado en Gestión de Recursos Naturales y Pesquerías por la Universidad de Columbia, Pilar Marcos, actualmente coordina el Área de Biodiversidad de Greenpeace España, que trabaja en océanos, polos, bosques y sus especies

Pilar Marcos es Bióloga ambiental por la UAM.

Pilar Marcos es Bióloga ambiental por la UAM.

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María Velasco

Estamos ante una oportunidad única para que se negocie en la ONU un tratado sólido y global que proporcione el marco legal para la protección de la alta mar. 2021 puede convertirse en un año histórico en el que por fin se impulse una “Constitución de los océanos” en el marco de Naciones Unidas para proteger las aguas abiertas, la alta mar, un lugar más allá del territorio de las naciones ribereñas. Para Pilar Marcos, “estas aguas internacionales ocupan el 43% de la superficie de la tierra y el 70% del espacio vital. Y aún siguen sin gobernanza mundial, en una mezcla de tratados que no protegen íntegramente su valía. Y, sin embargo, menos del 3% de las aguas de alta mar están protegidas“.

¿En qué situación se encuentran los mares y océanos y cuánta culpa tenemos los humanos?

El ser humano está detrás de los rápidos e intensos cambios que están sufriendo nuestros océanos desde la sobreexplotación pesquera, el cambio climático o la contaminación. El 80% de los plásticos que se encuentran en el mar vienen de actividades generadas en tierra por la actividad humana. Sabemos más de la superficie de la luna que del fondo de los océanos. En 10 años, entre 2000 y 2010, se han censado más de 6.000 nuevas especies desconocidas hasta la fecha en las aguas abiertas. Esto indica hasta qué punto es desconocida la biodiversidad marina en alta mar. Y en algunos casos estamos destruyendo estos recursos antes de saber su papel en el planeta. En más de la mitad de nuestros mares, el 55% de su superficie, se desarrollan actividades pesqueras. Cinco naciones ostentan el 77% de la flota pesquera en alta mar: China, Taiwán, Japón, Indonesia y España. Desde 1950, con la mejora de tecnología pesquera, hemos sido capaces de pescar, cada década, 350 metros más profundo. Un 59,9% de las poblaciones de peces analizadas están explotadas hasta su rendimiento máximo sostenible. Otro ejemplo, el océano más desprotegido del planeta, el océano Ártico, tiene en verano temperaturas medias de entre 2 y 3ºC más cálidas que la media entre los años 1982 y 2010. Esto es consecuencia del impacto del cambio climático.

¿Qué pueden hacer las empresas y las personas para aminorar esta situación?

Quien puede hacer más son los gobiernos y después las empresas. Muchas veces se culpabiliza al consumidor de la situación de los océanos. Por ejemplo, el hecho de que haya especies de peces que consumimos estén al borde del colapso se puede mejorar con políticas pesqueras reales, con un adecuado etiquetado en la pescadería y con el control a las grandes empresas que en muchas ocasiones permiten comerciar con pesca ilegal o que no cumplen con las normas de gestión sostenible. Hay cambios sustanciales, una nueva amenaza marina, la minería submarina que busca metales pesados en el fondo marino ha sido ya rechazada por empresas que necesitan esos minerales para la electrificación de sus operaciones. Google, BMW, Volvo o Samsung se han suscrito a una moratoria sobre la minería submarina. Al respaldar esta moratoria, las empresas se comprometen a no obtener ningún mineral del fondo marino, a excluir tales minerales de sus cadenas de suministro y a no financiar las actividades mineras de los fondos marinos.

¿Es reversible?

Vivimos en un planeta con límites finitos. El pasado 25 de mayo, por ejemplo, gastamos ya todos los recursos naturales que el planeta puede proveernos dado el modelo de consumo de los recursos naturales, incluido el pescado, que tenemos en España. En un estudio científico publicado en Science, el tamaño de las zonas sin oxígeno, las llamadas “zonas muertas” del océano se ha cuadruplicado desde mediados del siglo XX, mientras que las zonas con muy poco oxígeno cerca de las costas se han multiplicado por 10. Aunque los mayores eventos de extinción en la historia de la Tierra han estado asociados con climas cálidos y con la deficiencia de oxígeno en los océanos, estamos en un momento crucial para luchar contra el calentamiento global y que las peores consecuencias del mismo no aceleren la degradación de los mares. Para que la recuperación sea una realidad, en tierra necesitamos una transición compatible con limitar el calentamiento del planeta al 1,5º. Y necesitamos proteger los mares, necesitamos un Tratado Global de los Océanos para proteger al menos el 30% de los océanos bajo la figura de Santuarios Marinos para 2030. La lucha contra el cambio climático y la pérdida de biodiversidad tienen que estar en el centro de todas las políticas.

¿Varan más los cetáceos en las playas que antes? Si es así, ¿a qué es debido?

No sabemos si varan en costa más o menos los cetáceos porque depende mucho de las condiciones oceanográficas cada año. Hay puntos calientes del planeta donde desgraciadamente cada año se están produciendo muertes en playa. Por ejemplo, centenares de calderones varan a la vez en Nueva Zelanda y aún no se ha logrado identificar si es por causas naturales o por despiste de la manada o si se deben a causas humanas. Lo que sí que es cierto es que muchas especies de cetáceos están en grave peligro de extinción o están disminuyendo el número de ejemplares. Por ejemplo: Wally el ejemplar de ballena gris que se ha visto en varios puntos del Mediterráneo, incluido Mallorca o el Estrecho de Gibraltar es un caso de la realidad a la que podrían estar enfrentándose estos animales. Según las estimaciones científicas en los últimos 3 años la población de ballena gris ha disminuido un 30% pasando de 27 mil ejemplares a menos de 20 mil actualmente. El cambio climático, la contaminación, la falta de alimentos, los plásticos, el ruido son un cóctel que está matando a estos animales. Tan solo en dos meses a principios de 2021 aparecieron 7 ballenas grises muertas en su mar habitual, cerca de las costas de California. Se cree que por el calentamiento global esta especie está modificando sus rutas de migración y por eso Wally, desorientado y famélico lleva navegando por el Mediterráneo un par de meses. En 1998 se encontró una bolsa de plástico a 10.898 metros de profundidad. Se estima que al menos 690 especies se han topado con residuos marinos. El 92% de estos “encuentros” han sido con plásticos. De 626 ballenas francas analizadas en el Atlántico norte, el 83% mostraba signos de interacción con plásticos. En 2019, un cachalote apareció en el Mediterráneo con 22 kilos de plástico en su tracto digestivo.

Hay cientos de especies marinas amenazadas y la primera causa es…

Ojalá existiera en medio ambiente un ranking de causas y amenazas para ir abordando de manera prioritaria. Estamos hablando del 70% de nuestro planeta que cubre los mares y océanos y las amenazas y consecuencias son muy diversas según la región. En la disminución de especies de plancton vegetal o en la disminución de la población de osos polares está detrás como principal causa el cambio climático. En otros mares, como bahías y estuarios del sudeste asiatico la presencia de plásticos y microplásticos están detrás de la muerte por interacción con este residuo. Las praderas de posidonia, auténticos bosques sumergidos del Mediterráneo, en su degradación una de las causas es el fondeo masivo de yates en época estival en las Baleares o la contaminación por aguas residuales urbanas están detrás de su amenaza. La sardina del Mediterráneo está muy amenazada porque se ha pescado - y consumido- más de lo que la especie puede aguantar.

¿Es posible la pesca sostenible?

Es posible. Una pesquería sostenible es aquella que puede mantenerse de forma indefinida sin comprometer la viabilidad de la población de la especie objetivo y sin ejercer un impacto negativo sobre otras especies dentro del ecosistema, incluidas las personas. Si bien la complejidad y escala de la actual crisis pesquera implican que no existe una solución simple y única, Greenpeace ha elaborado una serie de Principios para una Pesca Sostenible basados en el Código de Conducta para la Pesca Responsable de la FAO. Según estos principios, una pesquería sostenible está gestionada desde una perspectiva centrada en el ecosistema marino que ayuda a proteger especies y hábitats sensibles, mantiene las poblaciones de todas las especies objetivo en un nivel saludable, utiliza métodos de pesca selectivos o facilita siempre el origen de todo su pescado desde el punto de captura hasta el punto de venta.

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¿Cuál es la prospección más pesimista que tiene Greenpeace en cuanto a la situación de los océanos a corto y medio plazo?

Hay especies que están ya “funcionalmente” extinguidas como la vaquita marina, que es una especie de cetáceo. Hay 17 especies de tiburones en peligro de extinción, entre ellas el tiburón marrajo (el hermano chico del gran tiburón blanco). Los tiburones son el grupo más vulnerable de entre todos los vertebrados estudiados hasta la fecha. Se matan 100 millones de tiburones cada año. La situación actual es para ser un poco pesimista, pero a medio plazo se pueden lograr grandes avances que reviertan la situación. Es frecuente utilizar la Cumbre de París, las cumbres del clima, como ejemplo de que, de alguna manera, se ha generado el mecanismo político para proteger nuestra atmósfera y las relaciones con la biosfera para explicar la necesidad de buscar un mecanismo similar para las aguas oceánicas internacionales.